Miércoles, Mayo 12, 2021

Licitan estudios de riego para Casablanca y Curacaví con agua proveniente de Santiago

EL MERCURIO – La iniciativa partió durante el gobierno del Presidente Salvador Allende, cuando comenzó la construcción de un acueducto de 180 kilómetros conocido como “canal de la prosperidad”, que conduciría aguas desde la Región Metropolitana hasta Casablanca. Eran tiempos en que había recursos en abundancia de los ríos Mapocho y Maipo.

Un tramo de 30 km —hoy en muy mal estado— fue habilitado, pero la construcción se abandonó.

El proyecto fue retomado en 2014, a instancias de los agricultores, pero ahora, cuando la condición de los ríos ha cambiado, se contempla utilizar aguas servidas tratadas de las plantas de Aguas Andinas, y con ellas se pretende proporcionar riego a los valles de Curacaví y Casablanca, en donde no hay ríos, pero sí existen al menos tres tranques secos que pueden ser llenados con el agua transportada.

En mayo de 2016, el Consejo de Ministros acordó declarar la obra de riego “canal de la prosperidad” como “una obra multipropósito”. Con ello, el proyecto ahora denominado “Construcción Sistema de Regadío Valles de Curacaví y Casablanca Regiones Metropolitana y Valparaíso” fue presentado al Consejo de Concesiones y allí se determinó que esta iniciativa se ejecute a través de la Ley de Concesiones en atención a que un privado puede explorar otros negocios asociados a un proyecto de esta envergadura.

Actualmente, el plan cuenta con recomendación favorable del Ministerio de Desarrollo Social, como también con financiamiento sectorial para el desarrollo de los estudios.

En junio de este año, la Contraloría General de la República tomó razón de las bases de licitación del estudio de factibilidad, que incluye además los estudios ambientales.

Luego de esta fase, el Ministerio de Obras Públicas llamó a licitación pública para realizar el estudio, por un monto de $4.600 millones. Este incluye la ingeniería básica y deberá arrojar tres opciones para su ejecución.

Las propuestas técnicas se recibirán hasta el 22 de octubre, y las económicas se recepcionarán hasta el 6 de noviembre.

La empresa que se adjudique el estudio tendrá un plazo de 940 días corridos para desarrollarlo. Además de considerar el “canal de la prosperidad”, deberá buscar alternativas para la captación de aguas, entre ellas la utilización de aguas servidas tratadas de Valparaíso, la utilización de aguas crudas de los ríos Maipo y Mapocho, aguas subterráneas y aguas desaladas.

La Dirección de Obras Hidráulicas del MOP sostiene que “el objetivo del proyecto es buscar una fuente segura de abastecimiento de agua para riego, así como también la definición técnica de un trazado y tipo de conducción viable para suplir la falta de recursos hídricos en ambas comunas”.

Explica además que el estudio se estructuró de tal forma de realizar en una primera etapa el análisis de fuentes de abastecimiento, trazados de las conducciones y tipos de conducción, entre otros aspectos. En tanto, junto a la viabilidad técnica de la solución de ingeniería de dichas opciones, se deberán evaluar aspectos ambientales, agroeconómicos, expropiaciones, participación ciudadana y de gestión territorial.

En una segunda etapa, dentro del mismo estudio, se desarrollarán los estudios de factibilidad de la alternativa seleccionada.

Ver Artículo

Fuente: El Mercurio, Viernes 17 de agosto de 2018

EL MERCURIO – La iniciativa partió durante el gobierno del Presidente Salvador Allende, cuando comenzó la construcción de un acueducto de 180 kilómetros conocido como “canal de la prosperidad”, que conduciría aguas desde la Región Metropolitana hasta Casablanca. Eran tiempos en que había recursos en abundancia de los ríos Mapocho y Maipo.

Un tramo de 30 km —hoy en muy mal estado— fue habilitado, pero la construcción se abandonó.

El proyecto fue retomado en 2014, a instancias de los agricultores, pero ahora, cuando la condición de los ríos ha cambiado, se contempla utilizar aguas servidas tratadas de las plantas de Aguas Andinas, y con ellas se pretende proporcionar riego a los valles de Curacaví y Casablanca, en donde no hay ríos, pero sí existen al menos tres tranques secos que pueden ser llenados con el agua transportada.

En mayo de 2016, el Consejo de Ministros acordó declarar la obra de riego “canal de la prosperidad” como “una obra multipropósito”. Con ello, el proyecto ahora denominado “Construcción Sistema de Regadío Valles de Curacaví y Casablanca Regiones Metropolitana y Valparaíso” fue presentado al Consejo de Concesiones y allí se determinó que esta iniciativa se ejecute a través de la Ley de Concesiones en atención a que un privado puede explorar otros negocios asociados a un proyecto de esta envergadura.

Actualmente, el plan cuenta con recomendación favorable del Ministerio de Desarrollo Social, como también con financiamiento sectorial para el desarrollo de los estudios.

En junio de este año, la Contraloría General de la República tomó razón de las bases de licitación del estudio de factibilidad, que incluye además los estudios ambientales.

Luego de esta fase, el Ministerio de Obras Públicas llamó a licitación pública para realizar el estudio, por un monto de $4.600 millones. Este incluye la ingeniería básica y deberá arrojar tres opciones para su ejecución.

Las propuestas técnicas se recibirán hasta el 22 de octubre, y las económicas se recepcionarán hasta el 6 de noviembre.

La empresa que se adjudique el estudio tendrá un plazo de 940 días corridos para desarrollarlo. Además de considerar el “canal de la prosperidad”, deberá buscar alternativas para la captación de aguas, entre ellas la utilización de aguas servidas tratadas de Valparaíso, la utilización de aguas crudas de los ríos Maipo y Mapocho, aguas subterráneas y aguas desaladas.

La Dirección de Obras Hidráulicas del MOP sostiene que “el objetivo del proyecto es buscar una fuente segura de abastecimiento de agua para riego, así como también la definición técnica de un trazado y tipo de conducción viable para suplir la falta de recursos hídricos en ambas comunas”.

Explica además que el estudio se estructuró de tal forma de realizar en una primera etapa el análisis de fuentes de abastecimiento, trazados de las conducciones y tipos de conducción, entre otros aspectos. En tanto, junto a la viabilidad técnica de la solución de ingeniería de dichas opciones, se deberán evaluar aspectos ambientales, agroeconómicos, expropiaciones, participación ciudadana y de gestión territorial.

En una segunda etapa, dentro del mismo estudio, se desarrollarán los estudios de factibilidad de la alternativa seleccionada.

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Fuente: El Mercurio, Viernes 17 de agosto de 2018

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