Sábado, Mayo 18, 2024

Walter Obando, Jefe de la autoridad nacional del Agua de Perú: “Creemos que en la eficiencia está el agua del futuro de los peruanos”

REVISTA DEL CAMPO – El titular de la entidad encargada de entregar derechos y de gestionar el agua explica que esa es la forma para sumar nuevas hectáreas a la agroexportación. Además invierten en infraestructura, como el trasvase.
Patricia Vildósola Errázuriz
En 12,4% crecieron las agroexportaciones de Perú, el año pasado. Detrás de este aumento está el agua: las autoridades peruanas, hace ya varios años, decidieron unir la institucionalidad y la gestión del recurso en una sola mano —la Autoridad Nacional del Agua (ANA)— dependiente del Ministerio de Agricultura y Riego, además de impulsar la inversión para llevar agua a zonas que no las tenían. Así han sumado cerca de 100 mil hectáreas nuevas a la agroexportación —con proyectos de trasvase como Olmos y Chavimochic, entre otros— y, de acuerdo con la agencia Proinversión, se tiene previsto concesionar US$ 1.139 millones para irrigación en 2020-2021.
Walter Obando, jefe de ANA —quien recientemente participó en el Foro Latinoamericano de Infraestructura, de América Latina al Asia Pacífico, organizado por el Consejo de Políticas Públicas (CPI)—, explica que “el gran salto que hemos dado es el de la administración sectorial, básicamente de agricultura, al ser hoy ANA una autoridad técnica normativa multisectorial. ANA es reconocida como la autoridad técnica y normativa para el uso, control y conservación de nuestro recurso”, explica. La entidad que dirige cuenta con 150 oficinas y cerca de 1.500 empleados.
Lo que hizo la Ley 29.338 fue establecer la gestión integrada de los recursos hídricos (GIRH), a través de la creación de los consejos de recursos hídricos.
“Estos consejos son la gran plataforma de concurrencia de todos los actores de una cuenca para analizar la problemática hídrica y formular sus planes de gestión de recursos hídricos. En ellos participan todos, públicos y privados, ONGs, academia, las juntas de usuarios. Absolutamente todos. Y las decisiones que toman son vinculantes. Todo proyecto nuevo que va a ingresar a una cuenca recibe la opinión del Consejo. Y si dice no, ANA no podría otorgar un derecho de agua”, explica Obando.
—¿Cuál ha sido el impacto de estos cambios?
Buena parte de la conflictividad ha bajado. Cuando hay un espacio donde concurren todos los actores tiene que salir humo blanco en algún momento. Entonces, eso ha permitido que la distribución y administración del recurso cada vez sea mejor.
—En Perú hay más agua que en Chile.
Más que la disponibilidad, lo que tenemos que mirar es cómo estamos usando el agua. A eso se enfoca nuestra propuesta: a mejorar la utilización. Estamos convencidos de que el agua, al 2050, la vamos a sacar de la propia agua que ya tenemos. Creemos que en la eficiencia está el agua del futuro de los peruanos.
—¿Cómo enfrentarán la creciente demanda de la agroexportación?
—El tema para contar con agua en el futuro es ser más eficientes, menos contaminantes y la reutilización de las aguas. En el Perú, se estima que hay 2,5 millones de hectáreas bajo riego tradicional… Una eficiencia de riego por gravedad de 0,5, que es alta, nos dice que tendríamos 12.500 millones de metros cúbicos puestos en el sistema que hoy no utilizamos adecuadamente. Esa agua hoy no se está aprovechando adecuadamente. Además, tenemos aguas servidas, tratadas y otra parte por tratar, que tenemos que reincorporar a la reutilización. Evidentemente, esto también involucra los procesos productivos en la agricultura y la reconversión de cultivos, que es un proceso más complejo.
—Ustedes ya han incorporado cerca de 100 mil nuevas hectáreas con proyectos de carreteras hídricas. ¿Qué se viene?
—En la vertiente del Pacífico, que es desértica, es agricultura con riego 100%. Si no hay agua en un canal, no hay agricultura. El 98% de nuestros recursos hídricos están en la selva. Menos del 2% está en el Pacífico.
Entre Olmos, Chavimochic y Chinecas, son más de 100 mil hectáreas. Chavimochic, ya tiene las dos primeras etapas hechas y la tercera en proceso, ha permitido el desarrollo de la agroexportación en las intercuencas entre valles antiguos.
Olmos, en Lambayeque, al norte del país, permite derivar las aguas del río Huancabamba, de la vertiente del Atlántico, las que a través de un túnel trasandino de 19 kilómetros, se trasvasan hacia la vertiente del Pacífico. Eso significa 38 mil hectáreas para el desarrollo de la agroexportación, más el afianzamiento hídrico del valle viejo.
Lo último que tenemos en Arequipa es Majes-Sigua II. Majes-Sigua I es la regulación de las aguas del río Colca, donde la empresa privada, a través de infraestructura de canales y túneles de más de 100 kilómetros lleva el agua a una intercuenca, a la pampa de Majes-Siguas, donde se han desarrollado alrededor de 15 mil hectáreas en una primera etapa. La segunda consiste en derivar las aguas del río Apurimac, en la vertiente del Atlántico y regar unas 38 mil hectáreas más.
—Entonces, esta es una política país, que sobrepasa a quien esté en el Gobierno.
—Efectivamente, fue una decisión país sumar nueva superficie de cara a generar una agricultura de exportación, vía la incorporación de agua. Esto viene desde al menos los últimos 30 o 40 años, que se han comenzado a concretar en los últimos 10 años.
—¿Cómo se asignan y cómo funcionan los derechos de aguas?
—En Chile, como en Perú, el agua es de todos. Pero el derecho de uso es un derecho administrativo. Es decir, el Estado faculta a usarla, pero no se puede transferir, vender, hipotecar ni nada. Tenemos tres tipos: las autorizaciones de uso, para trabajos puntuales; los permisos, que son para el uso de recursos excedentarios en un determinado período y son temporales; y las licencias de uso de agua, que son de carácter permanente e indefinido y dan seguridad jurídica a un proyecto.
—¿Son heredables?
—No se heredan. Los herederos tienen que hacer su trámite para solicitar la nueva licencia.
—¿Se paga por el agua?
—Se paga la retribución económica, que es lo que todo usuario paga al Estado por usar el recurso y es de US$ 0,06 por metro cúbico.… El 70% u 80% de nuestro presupuesto es de las retribuciones económicas que pagan los usuarios.
Fuente: Revista del Campo, Lunes 26 de Agosto de 2019

REVISTA DEL CAMPO – El titular de la entidad encargada de entregar derechos y de gestionar el agua explica que esa es la forma para sumar nuevas hectáreas a la agroexportación. Además invierten en infraestructura, como el trasvase.
Patricia Vildósola Errázuriz
En 12,4% crecieron las agroexportaciones de Perú, el año pasado. Detrás de este aumento está el agua: las autoridades peruanas, hace ya varios años, decidieron unir la institucionalidad y la gestión del recurso en una sola mano —la Autoridad Nacional del Agua (ANA)— dependiente del Ministerio de Agricultura y Riego, además de impulsar la inversión para llevar agua a zonas que no las tenían. Así han sumado cerca de 100 mil hectáreas nuevas a la agroexportación —con proyectos de trasvase como Olmos y Chavimochic, entre otros— y, de acuerdo con la agencia Proinversión, se tiene previsto concesionar US$ 1.139 millones para irrigación en 2020-2021.
Walter Obando, jefe de ANA —quien recientemente participó en el Foro Latinoamericano de Infraestructura, de América Latina al Asia Pacífico, organizado por el Consejo de Políticas Públicas (CPI)—, explica que “el gran salto que hemos dado es el de la administración sectorial, básicamente de agricultura, al ser hoy ANA una autoridad técnica normativa multisectorial. ANA es reconocida como la autoridad técnica y normativa para el uso, control y conservación de nuestro recurso”, explica. La entidad que dirige cuenta con 150 oficinas y cerca de 1.500 empleados.
Lo que hizo la Ley 29.338 fue establecer la gestión integrada de los recursos hídricos (GIRH), a través de la creación de los consejos de recursos hídricos.
“Estos consejos son la gran plataforma de concurrencia de todos los actores de una cuenca para analizar la problemática hídrica y formular sus planes de gestión de recursos hídricos. En ellos participan todos, públicos y privados, ONGs, academia, las juntas de usuarios. Absolutamente todos. Y las decisiones que toman son vinculantes. Todo proyecto nuevo que va a ingresar a una cuenca recibe la opinión del Consejo. Y si dice no, ANA no podría otorgar un derecho de agua”, explica Obando.
—¿Cuál ha sido el impacto de estos cambios?
Buena parte de la conflictividad ha bajado. Cuando hay un espacio donde concurren todos los actores tiene que salir humo blanco en algún momento. Entonces, eso ha permitido que la distribución y administración del recurso cada vez sea mejor.
—En Perú hay más agua que en Chile.
Más que la disponibilidad, lo que tenemos que mirar es cómo estamos usando el agua. A eso se enfoca nuestra propuesta: a mejorar la utilización. Estamos convencidos de que el agua, al 2050, la vamos a sacar de la propia agua que ya tenemos. Creemos que en la eficiencia está el agua del futuro de los peruanos.
—¿Cómo enfrentarán la creciente demanda de la agroexportación?
—El tema para contar con agua en el futuro es ser más eficientes, menos contaminantes y la reutilización de las aguas. En el Perú, se estima que hay 2,5 millones de hectáreas bajo riego tradicional… Una eficiencia de riego por gravedad de 0,5, que es alta, nos dice que tendríamos 12.500 millones de metros cúbicos puestos en el sistema que hoy no utilizamos adecuadamente. Esa agua hoy no se está aprovechando adecuadamente. Además, tenemos aguas servidas, tratadas y otra parte por tratar, que tenemos que reincorporar a la reutilización. Evidentemente, esto también involucra los procesos productivos en la agricultura y la reconversión de cultivos, que es un proceso más complejo.
—Ustedes ya han incorporado cerca de 100 mil nuevas hectáreas con proyectos de carreteras hídricas. ¿Qué se viene?
—En la vertiente del Pacífico, que es desértica, es agricultura con riego 100%. Si no hay agua en un canal, no hay agricultura. El 98% de nuestros recursos hídricos están en la selva. Menos del 2% está en el Pacífico.
Entre Olmos, Chavimochic y Chinecas, son más de 100 mil hectáreas. Chavimochic, ya tiene las dos primeras etapas hechas y la tercera en proceso, ha permitido el desarrollo de la agroexportación en las intercuencas entre valles antiguos.
Olmos, en Lambayeque, al norte del país, permite derivar las aguas del río Huancabamba, de la vertiente del Atlántico, las que a través de un túnel trasandino de 19 kilómetros, se trasvasan hacia la vertiente del Pacífico. Eso significa 38 mil hectáreas para el desarrollo de la agroexportación, más el afianzamiento hídrico del valle viejo.
Lo último que tenemos en Arequipa es Majes-Sigua II. Majes-Sigua I es la regulación de las aguas del río Colca, donde la empresa privada, a través de infraestructura de canales y túneles de más de 100 kilómetros lleva el agua a una intercuenca, a la pampa de Majes-Siguas, donde se han desarrollado alrededor de 15 mil hectáreas en una primera etapa. La segunda consiste en derivar las aguas del río Apurimac, en la vertiente del Atlántico y regar unas 38 mil hectáreas más.
—Entonces, esta es una política país, que sobrepasa a quien esté en el Gobierno.
—Efectivamente, fue una decisión país sumar nueva superficie de cara a generar una agricultura de exportación, vía la incorporación de agua. Esto viene desde al menos los últimos 30 o 40 años, que se han comenzado a concretar en los últimos 10 años.
—¿Cómo se asignan y cómo funcionan los derechos de aguas?
—En Chile, como en Perú, el agua es de todos. Pero el derecho de uso es un derecho administrativo. Es decir, el Estado faculta a usarla, pero no se puede transferir, vender, hipotecar ni nada. Tenemos tres tipos: las autorizaciones de uso, para trabajos puntuales; los permisos, que son para el uso de recursos excedentarios en un determinado período y son temporales; y las licencias de uso de agua, que son de carácter permanente e indefinido y dan seguridad jurídica a un proyecto.
—¿Son heredables?
—No se heredan. Los herederos tienen que hacer su trámite para solicitar la nueva licencia.
—¿Se paga por el agua?
—Se paga la retribución económica, que es lo que todo usuario paga al Estado por usar el recurso y es de US$ 0,06 por metro cúbico.… El 70% u 80% de nuestro presupuesto es de las retribuciones económicas que pagan los usuarios.
Fuente: Revista del Campo, Lunes 26 de Agosto de 2019

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