MUNDO MARÍTIMO – Puerto San Antonio, a través de su Nuevo Modelo Logístico, ha impulsado una serie de iniciativas orientadas a optimizar la operación portuaria y enfrentar sus principales restricciones. Entre ellas destacan el regulador de flujo de camiones Alto San Antonio (ASAT), junto con proyectos como el Port Community System (PCS), el Terminal Intermodal Barrancas (TIB) —destinado a potenciar la transferencia de carga ferroviaria— y la construcción del Centro de Control Portuario (Cecoport), en coordinación con la Armada de Chile. Estas herramientas han emergido como respuestas concretas a los cuellos de botella que afectan al terminal, particularmente en materia de infraestructura y frente a contingencias climáticas.
Al respecto, el gerente general (i) del Puerto de San Antonio, Fernando Gajardo, en conversación con MundoMaritimo, abordó los principales desafíos operacionales del terminal, enfatizando la necesidad de resguardar su capacidad de diseño. “Cuando hablamos de cuellos de botella, nos referimos a espacios donde la capacidad se reduce. Hoy estamos trabajando para mantener —e incluso alcanzar— las capacidades del puerto, que en el segmento de contenedores llegan a 2,5 millones de TEUs”, señaló, apuntando a la infraestructura y a los efectos climáticos como las principales restricciones que enfrenta la operación.
En esa línea, advirtió que alcanzar dicho potencial requiere superar limitaciones relevantes. “El factor climático es uno de los principales desafíos, y por ello hemos trabajado estrechamente con la Armada de Chile para aumentar los niveles de operatividad. Actualmente tenemos un límite de dos metros de ola y buscamos avanzar a 2,5 metros, propuesta respaldada por estudios. Durante el primer y segundo semestre realizaremos las pruebas necesarias para que la autoridad marítima evalúe levantar esta restricción”, explicó.
Asimismo, agregó que las accesibilidades al puerto continúan siendo un factor crítico, “condicionadas por su capacidad actual y sujetas a coordinación con otras entidades, como el Ministerio de Obras Públicas, a través de su sistema de concesiones”. En este contexto, el ejecutivo subrayó que “la innovación y la incorporación de tecnología son claves para avanzar en soluciones que permitan optimizar la operación portuaria”.
Nuevo Modelo Logístico
En relación con el Nuevo Modelo Logístico, Fernando Gajardo explicó que “se fundamenta en la integración de infraestructura, innovación y digitalización como ejes centrales de la operación”.
En ese sentido, detalló que el sistema combina soluciones en el ámbito terrestre —como el ASAT— con iniciativas orientadas al frente marítimo, entre ellas el Cecoport. “Ambos mundos se articulan bajo un esquema de coordinación que incorpora una gobernanza clara, considerando que se gestionará un alto volumen de información. Este modelo apunta a maximizar las capacidades de cada eslabón de la cadena logística, desde los accesos y los patios hasta la operación marítima”, indicó. Asimismo, subrayó que el objetivo principal es “elevar los niveles de eficiencia del puerto mediante una gestión integrada y apoyada en herramientas tecnológicas”.
Respecto al PCS, Gajardo explicó que “la idea central es asegurar que las capacidades de diseño del puerto efectivamente se materialicen. Cuando una capacidad no se alcanza —por distintos factores— se limita también su potencial de crecimiento. En ese sentido, estimamos que la implementación del PCS puede elevar la eficiencia en torno a un 20%”.
Respecto de su desarrollo, detalló que el sistema contempla dos módulos principales. “Por un lado, está el módulo marítimo, donde convergen todas las actividades vinculadas a la industria naviera. A diferencia de otros sistemas, este pone un fuerte énfasis en el frente mar, abordando desafíos clave como la operación en condiciones meteorológicas adversas. Por otro lado, está el módulo terrestre, que integra los procesos asociados al flujo de camiones y al transporte ferroviario, este último incorporado como un elemento diferenciador”, indicó.
En cuanto al estado de avance, Gajardo precisó que “el módulo marítimo ya se encuentra operativo, mientras que el módulo terrestre está en su fase final de implementación. La proyección es que ambos estén plenamente operativos hacia agosto o septiembre, dando inicio a su marcha integrada”.
Fuente: Mundo Marítimo, Miércoles 22 de Abril de 2026





