Viernes, Mayo 24, 2024

Plan de aceleración económica

EL MERCURIO – Positivo es el plan de impulso para hacer frente a la desaceleración de la economía y las amenazas externas que provienen de la guerra comercial, cuyo tercer paquete de medidas el Gobierno acaba de informar. El anuncio debe ser valorado porque va en la dirección correcta de apuntalar proyectos de inversión en lo que resta de 2019 y 2020, porque muestra proactividad por parte de las autoridades para hacer frente a las dificultades externas y porque se enmarca dentro de los compromisos fiscales que el Ejecutivo ha asumido para recuperar una senda de consolidación en el gasto público. Así, este plan de recomposición del gasto hacia partidas de inversión con mayor impacto en la actividad resulta bien encaminado
El último anuncio —que involucra medidas por un monto cercano a los 600 millones de dólares— viene a complementar los efectuados en junio recién pasado, y el conjunto supone un programa de cerca de tres mil millones de dólares para proveer de mayor impulso a la economía. Destacan en lo comunicado esta semana modificaciones presupuestarias que aumentan los subsidios para la vivienda y adelantan proyectos en Obras Públicas y en Agricultura, incluyendo áreas como vialidad, obras hidráulicas y riego, además de acelerar la ejecución de proyectos de infraestructura en regiones.
Los fondos públicos involucrados obedecen a una modificación presupuestaria, en que se redestinan recursos de algunas partidas hacia otras más enfocadas en inversión, que ofrecen la ventaja de tener un efecto multiplicador mayor sobre la actividad económica, así como minimizar los riesgos de perpetuar un mayor gasto; esto último ha significado en el pasado que planes presumiblemente transitorios han terminado haciéndose permanentes por la dificultad de eliminarlos. En este caso, el respeto por los compromisos de la regla fiscal y el enfoque hacia sectores de inversión de mayor impacto en el corto plazo dan cuenta de un plan bien diseñado y compatible con los desafíos fiscales pendientes.
Históricamente, las partidas de inversión pública han tenido mayor dificultad en su ejecución que otras partidas de gasto corriente. Las complicaciones y demoras —cada vez mayores— en los procesos de aprobación de proyectos han hecho que la ejecución de los planes de inversión por parte de los gobiernos resulte inferior a lo presupuestado. Por eso, quizá el principal desafío que encuentra en este caso la autoridad es el de poder llevar a cabo con celeridad y eficacia los planes definidos. Así, la rápida implementación de los anuncios será posiblemente el paso más difícil y al mismo tiempo la señal de su éxito.
La debilidad de la economía está explicada por las dificultades externas y, a un nivel más estructural, por la necesidad de más políticas procrecimiento. Acciones como este plan de aceleración muestran que las autoridades efectivamente están preocupadas por el tema, lo que es en sí una señal positiva. Con todo, ello no debe dar pie a pensar que sea en este tipo de políticas fiscales donde en verdad se juega el “partido” del crecimiento, olvidando que, antes que una cifra puntual, lo relevante es recuperar la capacidad del país para crecer a mayores tasas de modo sostenido. Por ello, el Gobierno debe evitar declaraciones confusas respecto de un gran impacto reactivador de estas medidas. Más allá de ciertos aspectos puntuales y cíclicos que afectan la economía, el foco principal —tanto del Ejecutivo como de la oposición— debe ser el de empujar una agenda que eleve la inversión desde los niveles actuales, cercanos al 21% del producto, a cifras en torno al 25%. Ello permitiría subir el crecimiento de mediano plazo entre 0,5% y 1% anual.
Fuente: El Mercurio, Jueves 29 de Agosto de 2019

EL MERCURIO – Positivo es el plan de impulso para hacer frente a la desaceleración de la economía y las amenazas externas que provienen de la guerra comercial, cuyo tercer paquete de medidas el Gobierno acaba de informar. El anuncio debe ser valorado porque va en la dirección correcta de apuntalar proyectos de inversión en lo que resta de 2019 y 2020, porque muestra proactividad por parte de las autoridades para hacer frente a las dificultades externas y porque se enmarca dentro de los compromisos fiscales que el Ejecutivo ha asumido para recuperar una senda de consolidación en el gasto público. Así, este plan de recomposición del gasto hacia partidas de inversión con mayor impacto en la actividad resulta bien encaminado
El último anuncio —que involucra medidas por un monto cercano a los 600 millones de dólares— viene a complementar los efectuados en junio recién pasado, y el conjunto supone un programa de cerca de tres mil millones de dólares para proveer de mayor impulso a la economía. Destacan en lo comunicado esta semana modificaciones presupuestarias que aumentan los subsidios para la vivienda y adelantan proyectos en Obras Públicas y en Agricultura, incluyendo áreas como vialidad, obras hidráulicas y riego, además de acelerar la ejecución de proyectos de infraestructura en regiones.
Los fondos públicos involucrados obedecen a una modificación presupuestaria, en que se redestinan recursos de algunas partidas hacia otras más enfocadas en inversión, que ofrecen la ventaja de tener un efecto multiplicador mayor sobre la actividad económica, así como minimizar los riesgos de perpetuar un mayor gasto; esto último ha significado en el pasado que planes presumiblemente transitorios han terminado haciéndose permanentes por la dificultad de eliminarlos. En este caso, el respeto por los compromisos de la regla fiscal y el enfoque hacia sectores de inversión de mayor impacto en el corto plazo dan cuenta de un plan bien diseñado y compatible con los desafíos fiscales pendientes.
Históricamente, las partidas de inversión pública han tenido mayor dificultad en su ejecución que otras partidas de gasto corriente. Las complicaciones y demoras —cada vez mayores— en los procesos de aprobación de proyectos han hecho que la ejecución de los planes de inversión por parte de los gobiernos resulte inferior a lo presupuestado. Por eso, quizá el principal desafío que encuentra en este caso la autoridad es el de poder llevar a cabo con celeridad y eficacia los planes definidos. Así, la rápida implementación de los anuncios será posiblemente el paso más difícil y al mismo tiempo la señal de su éxito.
La debilidad de la economía está explicada por las dificultades externas y, a un nivel más estructural, por la necesidad de más políticas procrecimiento. Acciones como este plan de aceleración muestran que las autoridades efectivamente están preocupadas por el tema, lo que es en sí una señal positiva. Con todo, ello no debe dar pie a pensar que sea en este tipo de políticas fiscales donde en verdad se juega el “partido” del crecimiento, olvidando que, antes que una cifra puntual, lo relevante es recuperar la capacidad del país para crecer a mayores tasas de modo sostenido. Por ello, el Gobierno debe evitar declaraciones confusas respecto de un gran impacto reactivador de estas medidas. Más allá de ciertos aspectos puntuales y cíclicos que afectan la economía, el foco principal —tanto del Ejecutivo como de la oposición— debe ser el de empujar una agenda que eleve la inversión desde los niveles actuales, cercanos al 21% del producto, a cifras en torno al 25%. Ello permitiría subir el crecimiento de mediano plazo entre 0,5% y 1% anual.
Fuente: El Mercurio, Jueves 29 de Agosto de 2019

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