Lunes, Mayo 27, 2024

Once ciudades han superado sus registros históricos de temperaturas máximas en 2019

EL MERCURIO –  “Buscando desesperadamente hielo, bebidas, helados y, sobre todo, sombra”. Así transcurrió el pasado 3 de febrero para los valdivianos, según el Diario Austral de esa ciudad. Acostumbrados al clima frío del sur, ese caluroso domingo se hizo eterno, ya que el termómetro registró una máxima de 38,5 °C (17:56 horas), según la estación Pichoy de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC).
El calor de Valdivia fue uno de los 11 récords históricos de temperaturas que se establecieron en diversos puntos del país.
Las ciudades de Santiago (38,3 °C) y Osorno (36,5 °C) establecieron nuevas marcas desde que hay registros (ver infografía), junto a otras con climas más fríos, como Cochrane (36,1 °C) y Puerto Natales (30 °C). Estas cifras forman parte del Reporte del Clima y Proyecciones que elaboró la DMC y que dan cuenta de los efectos del cambio climático que se registran a lo largo del país.
Sin el efecto del fenómeno de El Niño, que se dio por concluido en julio, a nivel mundial, o de La Niña, se facilitan los pronósticos meteorológicos a más largo plazo, explican en la DMC, por lo que para el próximo trimestre se confirma la tendencia de los últimos años: una primavera más seca y más cálida entre las regiones de Coquimbo y Magallanes.
A lo largo de Chile se deberían superar los 23 °C promedio, anticipa el análisis, mientras que las precipitaciones (promedio) estarían bajo los 50 mm, inferior a lo normal, explica la meteoróloga de la DMC Catalina Cortés.
Una proyección que, de cumplirse, incrementará la crisis hídrica, por el déficit de precipitaciones que en el país se acerca al 30% promedio, aunque hay zonas, como entre Coquimbo y el Maule, en donde bordea el 70%.
Incluso Santiago, por la falta de lluvias, podría sufrir el año más seco desde 1924, cuando se registraron apenas 66,3 mm y se anotó un déficit de 81%. “Si ahora no llueve más, se acumularán solo 66,6 mm”, dice Cortés.
“Todo septiembre no superaría los 18 mm de precipitaciones”, comenta la profesional, quien advierte que aunque no se puede anticipar en qué días ocurrirá, “revisando la climatología de Santiago durante 60 años, solo en 14 años ha llovido en Fiestas Patrias”, incluido 2018.
Rodrigo Fuster, doctor en Ciencia y Tecnologías Ambientales y docente de la Universidad de Chile, manifiesta que se vive “un escenario bastante inusual. En toda nuestra historia, nunca habíamos tenido en Chile central tantos años con precipitaciones bajo lo normal. Y por los pronósticos, los meses venideros no son muy auspiciosos en cuanto a lluvia”.
También precisa que “desde la perspectiva global, es una situación bastante dramática, seria. Lo primero que se ve afectado son aquellas actividades que dependen directamente de las precipitaciones”, como la ganadería y la agricultura, por ejemplo.
Claudia Villarroel, jefa de la Oficina de Cambio Climático de la DMC, quien encabezó el Reporte Anual del Clima en Chile, explica que se están revisando información, datos, e incorporando nuevos parámetros para ir evaluando el impacto del cambio climático en el país.
Como la medición de isoterma en cinco estaciones del país, que ya permite adelantar otra tendencia: las precipitaciones a mayor altura, lo que incidirá directamente en la disponibilidad de nieve, que luego se convierte en agua.

Fuente: El Mercurio, Viernes 30 de Agosto de 2019

EL MERCURIO –  “Buscando desesperadamente hielo, bebidas, helados y, sobre todo, sombra”. Así transcurrió el pasado 3 de febrero para los valdivianos, según el Diario Austral de esa ciudad. Acostumbrados al clima frío del sur, ese caluroso domingo se hizo eterno, ya que el termómetro registró una máxima de 38,5 °C (17:56 horas), según la estación Pichoy de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC).
El calor de Valdivia fue uno de los 11 récords históricos de temperaturas que se establecieron en diversos puntos del país.
Las ciudades de Santiago (38,3 °C) y Osorno (36,5 °C) establecieron nuevas marcas desde que hay registros (ver infografía), junto a otras con climas más fríos, como Cochrane (36,1 °C) y Puerto Natales (30 °C). Estas cifras forman parte del Reporte del Clima y Proyecciones que elaboró la DMC y que dan cuenta de los efectos del cambio climático que se registran a lo largo del país.
Sin el efecto del fenómeno de El Niño, que se dio por concluido en julio, a nivel mundial, o de La Niña, se facilitan los pronósticos meteorológicos a más largo plazo, explican en la DMC, por lo que para el próximo trimestre se confirma la tendencia de los últimos años: una primavera más seca y más cálida entre las regiones de Coquimbo y Magallanes.
A lo largo de Chile se deberían superar los 23 °C promedio, anticipa el análisis, mientras que las precipitaciones (promedio) estarían bajo los 50 mm, inferior a lo normal, explica la meteoróloga de la DMC Catalina Cortés.
Una proyección que, de cumplirse, incrementará la crisis hídrica, por el déficit de precipitaciones que en el país se acerca al 30% promedio, aunque hay zonas, como entre Coquimbo y el Maule, en donde bordea el 70%.
Incluso Santiago, por la falta de lluvias, podría sufrir el año más seco desde 1924, cuando se registraron apenas 66,3 mm y se anotó un déficit de 81%. “Si ahora no llueve más, se acumularán solo 66,6 mm”, dice Cortés.
“Todo septiembre no superaría los 18 mm de precipitaciones”, comenta la profesional, quien advierte que aunque no se puede anticipar en qué días ocurrirá, “revisando la climatología de Santiago durante 60 años, solo en 14 años ha llovido en Fiestas Patrias”, incluido 2018.
Rodrigo Fuster, doctor en Ciencia y Tecnologías Ambientales y docente de la Universidad de Chile, manifiesta que se vive “un escenario bastante inusual. En toda nuestra historia, nunca habíamos tenido en Chile central tantos años con precipitaciones bajo lo normal. Y por los pronósticos, los meses venideros no son muy auspiciosos en cuanto a lluvia”.
También precisa que “desde la perspectiva global, es una situación bastante dramática, seria. Lo primero que se ve afectado son aquellas actividades que dependen directamente de las precipitaciones”, como la ganadería y la agricultura, por ejemplo.
Claudia Villarroel, jefa de la Oficina de Cambio Climático de la DMC, quien encabezó el Reporte Anual del Clima en Chile, explica que se están revisando información, datos, e incorporando nuevos parámetros para ir evaluando el impacto del cambio climático en el país.
Como la medición de isoterma en cinco estaciones del país, que ya permite adelantar otra tendencia: las precipitaciones a mayor altura, lo que incidirá directamente en la disponibilidad de nieve, que luego se convierte en agua.

Fuente: El Mercurio, Viernes 30 de Agosto de 2019

TITULARES