Lunes, Mayo 17, 2021

Consorcio chileno-chino lleva a Bachelet millonaria propuesta para tren de alta velocidad entre Santiago y Valparaíso

DIARIO FINANCIERO – Vaya proyecto que recibió Michelle Bachelet. En el ocaso de su segundo gobierno, la presidenta recibió en el palacio de La Moneda una propuesta para construir un tren de alta velocidad que unirá Santiago y Valparaíso.

El proyecto lo empuja el consorcio chino-chileno TVS, confirmado por Railways Group Limited (CREC), Sigdo Koppers y Latinoamérica Infraestructura y tiene un costo estimado de US$ 1.600 millones.

El grupo dijo que la construcción tardaría cuatro años en caso de ser aprobada por las autoridades y que está diseñada para ser financiada en su totalidad por el consorcio, evitando depender de subsidios del Estado.

Nuevo estándar

El representante de la firma china CREC, Yang Jinjun, destacó que la compañía “cuenta con una vasta experiencia en el desarrollo de grandes proyectos ferroviarios y nos enorgullece poder aportar al desarrollo del área de infraestructura del transporte público en Chile, país que tiene un enorme potencial en este ámbito”.

El gerente general de TVS, Álvaro González, destacó que el tren “instalará un nuevo estándar de tecnología ferroviaria en el país”, una alternativa que “reduciría significativamente la congestión y la contaminación y que nos traería de vuelta al modo ferroviario nuevamente como protagonista de la movilidad en Chile.”

El tren con capacidad para 890 pasajeros recorrería ambas ciudades en menos de 45 minutos, a una velocidad promedio de 200 kms/h.

El recorrido contaría con cuatro estaciones, ubicadas en Valparaíso, Viña del Mar, Casablanca y Santiago (ver infografía).

Además, el tren también funcionaría como transporte de carga, constituyendo una alternativa para las crecientes necesidades de los puertos.

No es nuevo

Con todo, hay que recordar que la idea de conectar Santiago con la V Región a través de un tren rápido no es para nada nueva. En la última década han salido a la luz pública varios proyectos de este tipo sin nada muy concreto.

En mayo de 2016, se informó sobre un estudio de prefactibilidad que encargó la propia Empresa de Ferrocarriles del Estado, el cual contemplaba tres hipotéticos trazados.

Aunque esos tres escenarios posibles tenían costos diferentes, la obra se estimaba en torno a los US$ 3.000 millones con una expectativa de materialización para 2032.

Pero el estudio concluyó que a corto plazo no convendría concretar la construcción de un tren de estas características, pese a que desde el punto de vista técnico podría estar listo en 2026, según informó Emol en mayo de 2016.

“El Ministerio de Desarrollo Social exige que una inversión pública alcance una rentabilidad social del 6% como mínimo. Si el tren se inaugura antes del año 2032, la tasa de retorno sería inferior. Sólo a partir de entonces comenzaría a tener retornos aceptables”, dijo en ese oportunidad el economista de transportes Ian Thomson, tras leer el informe.

No es prioridad

La construcción del tren Santiago-Valparaíso no está dentro de las prioridades de la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), pero sí el que va a Melipilla.

Aunque disminuyó su rentabilidad social luego que el cálculo de costos se elevara desde US$ 1.100 millones a US$ 1.500 millones, el proyecto está en etapa de ingeniería de detalle y consulta ciudadana.

En conversación con Diario Financiero, Germán Correa dijo en junio pasado que el objetivo de la estatal es viabilizar este trayecto empalmándolo con el corredor ferroviario portuario que espera unir Santiago con San Antonio y Valparaíso, lo que subvencionaría el servicio de pasajeros.

La inversión conjunta, que será concesionada, podría oscilar entre US$ 3.200 millones y US$ 3.600 millones. “Lo que viabiliza un transporte de pasajeros hacia Melipilla y eventualmente hacia Valparaíso es que esté en un mismo proyecto con transporte de carga y eso es lo que estamos desarrollando”, aseguró Correa en esa oportunidad.

Ver artículo

Fuente: Diario Financiero, Jueves 4 de Enero de 2017

DIARIO FINANCIERO – Vaya proyecto que recibió Michelle Bachelet. En el ocaso de su segundo gobierno, la presidenta recibió en el palacio de La Moneda una propuesta para construir un tren de alta velocidad que unirá Santiago y Valparaíso.

El proyecto lo empuja el consorcio chino-chileno TVS, confirmado por Railways Group Limited (CREC), Sigdo Koppers y Latinoamérica Infraestructura y tiene un costo estimado de US$ 1.600 millones.

El grupo dijo que la construcción tardaría cuatro años en caso de ser aprobada por las autoridades y que está diseñada para ser financiada en su totalidad por el consorcio, evitando depender de subsidios del Estado.

Nuevo estándar

El representante de la firma china CREC, Yang Jinjun, destacó que la compañía “cuenta con una vasta experiencia en el desarrollo de grandes proyectos ferroviarios y nos enorgullece poder aportar al desarrollo del área de infraestructura del transporte público en Chile, país que tiene un enorme potencial en este ámbito”.

El gerente general de TVS, Álvaro González, destacó que el tren “instalará un nuevo estándar de tecnología ferroviaria en el país”, una alternativa que “reduciría significativamente la congestión y la contaminación y que nos traería de vuelta al modo ferroviario nuevamente como protagonista de la movilidad en Chile.”

El tren con capacidad para 890 pasajeros recorrería ambas ciudades en menos de 45 minutos, a una velocidad promedio de 200 kms/h.

El recorrido contaría con cuatro estaciones, ubicadas en Valparaíso, Viña del Mar, Casablanca y Santiago (ver infografía).

Además, el tren también funcionaría como transporte de carga, constituyendo una alternativa para las crecientes necesidades de los puertos.

No es nuevo

Con todo, hay que recordar que la idea de conectar Santiago con la V Región a través de un tren rápido no es para nada nueva. En la última década han salido a la luz pública varios proyectos de este tipo sin nada muy concreto.

En mayo de 2016, se informó sobre un estudio de prefactibilidad que encargó la propia Empresa de Ferrocarriles del Estado, el cual contemplaba tres hipotéticos trazados.

Aunque esos tres escenarios posibles tenían costos diferentes, la obra se estimaba en torno a los US$ 3.000 millones con una expectativa de materialización para 2032.

Pero el estudio concluyó que a corto plazo no convendría concretar la construcción de un tren de estas características, pese a que desde el punto de vista técnico podría estar listo en 2026, según informó Emol en mayo de 2016.

“El Ministerio de Desarrollo Social exige que una inversión pública alcance una rentabilidad social del 6% como mínimo. Si el tren se inaugura antes del año 2032, la tasa de retorno sería inferior. Sólo a partir de entonces comenzaría a tener retornos aceptables”, dijo en ese oportunidad el economista de transportes Ian Thomson, tras leer el informe.

No es prioridad

La construcción del tren Santiago-Valparaíso no está dentro de las prioridades de la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE), pero sí el que va a Melipilla.

Aunque disminuyó su rentabilidad social luego que el cálculo de costos se elevara desde US$ 1.100 millones a US$ 1.500 millones, el proyecto está en etapa de ingeniería de detalle y consulta ciudadana.

En conversación con Diario Financiero, Germán Correa dijo en junio pasado que el objetivo de la estatal es viabilizar este trayecto empalmándolo con el corredor ferroviario portuario que espera unir Santiago con San Antonio y Valparaíso, lo que subvencionaría el servicio de pasajeros.

La inversión conjunta, que será concesionada, podría oscilar entre US$ 3.200 millones y US$ 3.600 millones. “Lo que viabiliza un transporte de pasajeros hacia Melipilla y eventualmente hacia Valparaíso es que esté en un mismo proyecto con transporte de carga y eso es lo que estamos desarrollando”, aseguró Correa en esa oportunidad.

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Fuente: Diario Financiero, Jueves 4 de Enero de 2017

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