Martes, Junio 15, 2021

Claudio Seebach: “Este es un sector que está generando inversión en Chile”

DIARIO FINANCIERO – El año que termina ha sido especial para la industria de generación eléctrica: partió en enero con un anuncio histórico del sector, de que en Chile no va haber más desarrollos en base a carbón; siguió con el hito de que por primera vez, durante varios meses, todas las centrales que se estaban construyendo en el país eran de energía renovable; continuó con el retorno, después de 12 años, del gas argentino; y finaliza con el aterrizaje de la electromovilidad en la vida diaria de las personas: el Transantiago, ni más ni menos, acaba de incorporar 100 buses eléctricos a su flota.

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“Ha sido un gran año”, resume el presidente del gremio que agrupa a las generadoras eléctricas de Chile, Claudio Seebach, recientemente premiado como el Ingeniero Eléctrico UC del año.

-¿Sigue siendo atractivo invertir en el sector con las tarifas a la baja?

-Chile apareció este año en un ranking como el país más atractivo para invertir en energías renovables. ¿Por qué? Un estudio de la universidad de Berkeley identifica los principales factores: 1. Es un país muy rico en recursos renovables. El recurso solar es muy importante, tenemos recurso hidroeléctrico, eólico, tenemos mucho potencial. 2. Somos una economía muy abierta a la inversión extranjera. En nuestra asociación, con excepción de Colbún, todas nuestras empresas son internacionales. 3. Tenemos una brecha enorme de demanda eléctrica. Consumimos la mitad de lo que consume la OCDE promedio per cápita de electricidad. La electricidad va a ser una tremenda oportunidad de eficiencia energética. Por ejemplo, cuando alguien consume petróleo por andar en auto, cerca del 80% se pierde por calor. Si el motor del auto es eléctrico, se ahorra mucha energía. Entonces la racionalidad económica te lleva a reemplazar petróleo y sus derivados por electricidad. Eso va a aumentar la demanda eléctrica, lo que va a requerir nuevas inversiones.

-¿Cómo ha visto al gobierno en su primer año?

-La ministra hizo un proceso muy rápido de construir una agenda participativa, con una lógica que se ha instalado, que es la manera moderna de hacer políticas públicas: recorriendo todas las regiones, construyendo desde la ciudadanía una ruta que obviamente tenía una matriz inicial que eran los desafíos de la industria. Lo bueno es que cuando se construye de manera compartida, se avanza de mejor manera.

-Por estos días las empresas debiesen entregar las propuestas de descarbonización

-La mesa del carbón lo que hizo fue mirar las distintas dimensiones que tiene un hecho que es bastante inédito, que es cómo miramos las plantas que generan energía eléctrica en base de carbón. Hoy día son más o menos el 40% de la generación eléctrica. Estamos hablando de algo que sostiene la electricidad en Chile. Lo otro es qué elementos se deben tener en cuenta al momento de pensar en un retiro en el tiempo. Las empresas accedieron de manera voluntaria a esto, entendiendo que es un proceso gradual.

-¿Pero cuándo se presentarán las propuestas?

-Debería ser durante el primer semestre del próximo año.

-¿Qué lecciones sacó la industria tras lo ocurrido con Alto Maipo?

-Si uno mira Alto Maipo en particular, se ve que es un proyecto de energía renovable, que es muy cercano a Santiago, lo que reduce la necesidad de líneas de transmisión. Es un proyecto relevante (aproximadamente 500 megas). Es un proyecto principalmente subterráneo, por lo que su impacto ambiental en operaciones es mínimo. Quizás la principal lección es que es mucho más difícil estar cerca de una gran ciudad. Por el hecho de estar tan cerca el proyecto desafía la institucionalidad, las comunicaciones… En la medida que se vayan destrabando esos puntos esto va ir concretándose. Se dicen muchas cosas, como que se va a secar el agua, lo que es imposible en un proyecto hidroeléctrico, ya que no se consume el agua. Hay mucho mito.

-¿Qué inversión proyectan para 2019?

-En general no hacemos proyecciones, porque la demanda suele estar acoplada al crecimiento económico. Que crezca la energía eléctrica es bueno, porque está reemplazando otros energéticos más ineficientes. Hay que tener conciencia de que una mayor demanda eléctrica puede terminar significando un menor consumo energético total. Por cada unidad de energía eléctrica que uses en electromovilidad, dejas de usar tres unidades de fuentes de energía derivada del petróleo. Hay muchos proyectos en construcción. Este es un sector que está generando inversión en Chile.

-¿Cuál es el principal desafío del próximo año?

-Tener una buena discusión sobre lo que queremos en distribución eléctrica. Eso nos afecta directamente. Será probablemente una de las reformas más grandes de este gobierno en materia energética. Lo otro es hacer una buena tramitación de la ley de cambio climático y ver cómo puede la energía aportar a eso. La reforma a la evaluación de impacto ambiental también debe ser seguida.

-¿Qué pasa con los servicios complementarios? ¿Quién paga el costo extra?

-Lo que nosotros vemos es que la mejor práctica es generar incentivos para alinear a aquel que requiere flexibilidad con el que la entrega. Porque hay tecnologías que la ofertan, las más obvias son los embalses, la termoelectricidad, la geotermia, la concentración solar de potencia que funciona de día y noche, etc. Uno debiera orientar a que cuando alguien requiere la activación de flexibilidad, ese debiera, de algún modo, concurrir a financiar ese requerimiento. Porque si no, hay menores incentivos para eficientar los requerimientos de flexibilidad.

Ver artículo

Fuente: Diario Financiero, miércoles 26 de diciembre de 2018

DIARIO FINANCIERO – El año que termina ha sido especial para la industria de generación eléctrica: partió en enero con un anuncio histórico del sector, de que en Chile no va haber más desarrollos en base a carbón; siguió con el hito de que por primera vez, durante varios meses, todas las centrales que se estaban construyendo en el país eran de energía renovable; continuó con el retorno, después de 12 años, del gas argentino; y finaliza con el aterrizaje de la electromovilidad en la vida diaria de las personas: el Transantiago, ni más ni menos, acaba de incorporar 100 buses eléctricos a su flota.

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“Ha sido un gran año”, resume el presidente del gremio que agrupa a las generadoras eléctricas de Chile, Claudio Seebach, recientemente premiado como el Ingeniero Eléctrico UC del año.

-¿Sigue siendo atractivo invertir en el sector con las tarifas a la baja?

-Chile apareció este año en un ranking como el país más atractivo para invertir en energías renovables. ¿Por qué? Un estudio de la universidad de Berkeley identifica los principales factores: 1. Es un país muy rico en recursos renovables. El recurso solar es muy importante, tenemos recurso hidroeléctrico, eólico, tenemos mucho potencial. 2. Somos una economía muy abierta a la inversión extranjera. En nuestra asociación, con excepción de Colbún, todas nuestras empresas son internacionales. 3. Tenemos una brecha enorme de demanda eléctrica. Consumimos la mitad de lo que consume la OCDE promedio per cápita de electricidad. La electricidad va a ser una tremenda oportunidad de eficiencia energética. Por ejemplo, cuando alguien consume petróleo por andar en auto, cerca del 80% se pierde por calor. Si el motor del auto es eléctrico, se ahorra mucha energía. Entonces la racionalidad económica te lleva a reemplazar petróleo y sus derivados por electricidad. Eso va a aumentar la demanda eléctrica, lo que va a requerir nuevas inversiones.

-¿Cómo ha visto al gobierno en su primer año?

-La ministra hizo un proceso muy rápido de construir una agenda participativa, con una lógica que se ha instalado, que es la manera moderna de hacer políticas públicas: recorriendo todas las regiones, construyendo desde la ciudadanía una ruta que obviamente tenía una matriz inicial que eran los desafíos de la industria. Lo bueno es que cuando se construye de manera compartida, se avanza de mejor manera.

-Por estos días las empresas debiesen entregar las propuestas de descarbonización

-La mesa del carbón lo que hizo fue mirar las distintas dimensiones que tiene un hecho que es bastante inédito, que es cómo miramos las plantas que generan energía eléctrica en base de carbón. Hoy día son más o menos el 40% de la generación eléctrica. Estamos hablando de algo que sostiene la electricidad en Chile. Lo otro es qué elementos se deben tener en cuenta al momento de pensar en un retiro en el tiempo. Las empresas accedieron de manera voluntaria a esto, entendiendo que es un proceso gradual.

-¿Pero cuándo se presentarán las propuestas?

-Debería ser durante el primer semestre del próximo año.

-¿Qué lecciones sacó la industria tras lo ocurrido con Alto Maipo?

-Si uno mira Alto Maipo en particular, se ve que es un proyecto de energía renovable, que es muy cercano a Santiago, lo que reduce la necesidad de líneas de transmisión. Es un proyecto relevante (aproximadamente 500 megas). Es un proyecto principalmente subterráneo, por lo que su impacto ambiental en operaciones es mínimo. Quizás la principal lección es que es mucho más difícil estar cerca de una gran ciudad. Por el hecho de estar tan cerca el proyecto desafía la institucionalidad, las comunicaciones… En la medida que se vayan destrabando esos puntos esto va ir concretándose. Se dicen muchas cosas, como que se va a secar el agua, lo que es imposible en un proyecto hidroeléctrico, ya que no se consume el agua. Hay mucho mito.

-¿Qué inversión proyectan para 2019?

-En general no hacemos proyecciones, porque la demanda suele estar acoplada al crecimiento económico. Que crezca la energía eléctrica es bueno, porque está reemplazando otros energéticos más ineficientes. Hay que tener conciencia de que una mayor demanda eléctrica puede terminar significando un menor consumo energético total. Por cada unidad de energía eléctrica que uses en electromovilidad, dejas de usar tres unidades de fuentes de energía derivada del petróleo. Hay muchos proyectos en construcción. Este es un sector que está generando inversión en Chile.

-¿Cuál es el principal desafío del próximo año?

-Tener una buena discusión sobre lo que queremos en distribución eléctrica. Eso nos afecta directamente. Será probablemente una de las reformas más grandes de este gobierno en materia energética. Lo otro es hacer una buena tramitación de la ley de cambio climático y ver cómo puede la energía aportar a eso. La reforma a la evaluación de impacto ambiental también debe ser seguida.

-¿Qué pasa con los servicios complementarios? ¿Quién paga el costo extra?

-Lo que nosotros vemos es que la mejor práctica es generar incentivos para alinear a aquel que requiere flexibilidad con el que la entrega. Porque hay tecnologías que la ofertan, las más obvias son los embalses, la termoelectricidad, la geotermia, la concentración solar de potencia que funciona de día y noche, etc. Uno debiera orientar a que cuando alguien requiere la activación de flexibilidad, ese debiera, de algún modo, concurrir a financiar ese requerimiento. Porque si no, hay menores incentivos para eficientar los requerimientos de flexibilidad.

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Fuente: Diario Financiero, miércoles 26 de diciembre de 2018

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