Domingo, Mayo 16, 2021

Ciudad y desarrollo económico, por Claudio Orrego

LA TERCERA – Durante los últimos años la agenda urbana se ha ido tomando el debate público. Para un país con los niveles más altos de urbanización del mundo (90%) no debiera ser una sorpresa. La calidad de vida de 9 de cada 10 chilenos se juega en las ciudades. Por eso, también, tres comisiones presidenciales multidisciplinarias y transversales hicieron propuestas sobre Descentralización, Movilidad y Desarrollo Urbano en los últimos cuatro años. Pareciera haber consenso profesional y ciudadano sobre la importancia del tema. Sin embargo, la lentitud en la aprobación de normativas modernas al respecto hace pensar que muchos no entienden el rol crítico de las ciudades para el desarrollo social, político, y económico.

Para muchos, el debate urbano empieza y se agota en temas como congestión vehicular, áreas verdes, seguridad, contaminación, o segregación urbana. Sorprende que las autoridades económicas y el mundo de los economistas brillen por su ausencia. En su libro “The Metropolitan Revolution”, Bruce Katz y Jennifer Bradley del Brookings Institution, subrayan la importancia de las áreas metropolitanas para revitalizar la economía de distintas áreas de EEUU. Sus 100 principales áreas metropolitanas concentran dos tercios de la población, en no más del 12% de territorio y generan el 75% del PIB. Cómo les va a sus áreas metropolitanas, es como le va a la economía del país.

En un contexto de guerras comerciales, de productividad estancada, de necesidad de innovación y atracción de talento e inversión, el tipo que de ciudades que construimos es fundamental. Así lo han entendido las autoridades y dirigentes de New York a través de la Corporación de Desarrollo Económico de la Ciudad, que impulsaron la “Iniciativa de Ciencias Aplicadas” o las del Noreste de Ohio, con su “Fondo para nuestro futuro económico”. En ambas iniciativas, autoridades públicas, empresarios, ONGs y universidades han impulsado iniciativas para atraer talento, fomentar innovación y crear redes de emprendimiento con el foco en revitalizar el desarrollo económico.

Creer que toda la innovación vendrá del nivel central y nacional, es no entender la dinámica de las economías modernas. Por eso no es sorprendente que el reciente estudio de la OCDE sobre grandes áreas metropolitanas, demostró que la existencia de estructuras de gobierno metropolitano genera aumentos significativos de productividad y equidad.

Muchas ciudades del mundo han entendido que su desarrollo económico no depende principalmente de las políticas macro nacionales, sino de la calidad de su infraestructura, de las redes de innovación y emprendimiento, de la calidad de vida, y, sobretodo, de la calidad del gobierno que se dan. Esto es particularmente importante para áreas metropolitanas, fragmentadas en una multiplicidad de municipios y en intervenciones sectoriales. Cómo nunca el futuro económico y social de nuestras urbes depende de nuestra capacidad de entender lo mucho que se juega en la forma como nos organizamos y gobernamos. Si las autoridades económicas y los economistas entendieran este fenómeno, dejarían de mirar con tanta sospecha e indiferencia la agenda urbana y la de descentralización, y la harían parte de la agenda de desarrollo para nuestro país.

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Fuente: La Tercera, Jueves 26 de julio de 2018

LA TERCERA – Durante los últimos años la agenda urbana se ha ido tomando el debate público. Para un país con los niveles más altos de urbanización del mundo (90%) no debiera ser una sorpresa. La calidad de vida de 9 de cada 10 chilenos se juega en las ciudades. Por eso, también, tres comisiones presidenciales multidisciplinarias y transversales hicieron propuestas sobre Descentralización, Movilidad y Desarrollo Urbano en los últimos cuatro años. Pareciera haber consenso profesional y ciudadano sobre la importancia del tema. Sin embargo, la lentitud en la aprobación de normativas modernas al respecto hace pensar que muchos no entienden el rol crítico de las ciudades para el desarrollo social, político, y económico.

Para muchos, el debate urbano empieza y se agota en temas como congestión vehicular, áreas verdes, seguridad, contaminación, o segregación urbana. Sorprende que las autoridades económicas y el mundo de los economistas brillen por su ausencia. En su libro “The Metropolitan Revolution”, Bruce Katz y Jennifer Bradley del Brookings Institution, subrayan la importancia de las áreas metropolitanas para revitalizar la economía de distintas áreas de EEUU. Sus 100 principales áreas metropolitanas concentran dos tercios de la población, en no más del 12% de territorio y generan el 75% del PIB. Cómo les va a sus áreas metropolitanas, es como le va a la economía del país.

En un contexto de guerras comerciales, de productividad estancada, de necesidad de innovación y atracción de talento e inversión, el tipo que de ciudades que construimos es fundamental. Así lo han entendido las autoridades y dirigentes de New York a través de la Corporación de Desarrollo Económico de la Ciudad, que impulsaron la “Iniciativa de Ciencias Aplicadas” o las del Noreste de Ohio, con su “Fondo para nuestro futuro económico”. En ambas iniciativas, autoridades públicas, empresarios, ONGs y universidades han impulsado iniciativas para atraer talento, fomentar innovación y crear redes de emprendimiento con el foco en revitalizar el desarrollo económico.

Creer que toda la innovación vendrá del nivel central y nacional, es no entender la dinámica de las economías modernas. Por eso no es sorprendente que el reciente estudio de la OCDE sobre grandes áreas metropolitanas, demostró que la existencia de estructuras de gobierno metropolitano genera aumentos significativos de productividad y equidad.

Muchas ciudades del mundo han entendido que su desarrollo económico no depende principalmente de las políticas macro nacionales, sino de la calidad de su infraestructura, de las redes de innovación y emprendimiento, de la calidad de vida, y, sobretodo, de la calidad del gobierno que se dan. Esto es particularmente importante para áreas metropolitanas, fragmentadas en una multiplicidad de municipios y en intervenciones sectoriales. Cómo nunca el futuro económico y social de nuestras urbes depende de nuestra capacidad de entender lo mucho que se juega en la forma como nos organizamos y gobernamos. Si las autoridades económicas y los economistas entendieran este fenómeno, dejarían de mirar con tanta sospecha e indiferencia la agenda urbana y la de descentralización, y la harían parte de la agenda de desarrollo para nuestro país.

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Fuente: La Tercera, Jueves 26 de julio de 2018

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