Miércoles, Mayo 12, 2021

Cambio Climático: cómo la ciencia trabaja para enfrentarlo en la Región

MERCURIO VALPARAÍSO – Nuevas fórmulas para la medición de emisiones, estudios sobre derretimiento glaciares y acidificación del océano, y modelos de anticipación de fenómenos extremos se cuentan entre las iniciativas que hoy movilizan a investigadores de diversas universidades de la zona, que de aquí al año 2050 podría ser una de las más vulnerables en Chile frente a este fenómeno global.

Escasez hídrica en la provincia de Petorca. Marejadas cada vez más frecuentes en el borde costero. Baja en el caudal del río Aconcagua.

Los efectos del Cambio Climático (CC) ya se ven y se hacen sentir en la Región de Valparaíso, y para la necesaria mitigación de sus efectos y adaptación de los ciudadanos a los mismos, comienzan a multiplicarse las acciones a nivel público y privado. Nuestra zona sería una de las más vulnerables al CC de aquí a 2050 (ver infografía), y por eso ya cuenta con un Comité Regional de Cambio Climático, formado por autoridades y universidades. A eso se suman instancias como el recién lanzado Programa de Resiliencia Climática para el área Metropolitana de Valparaíso, impulsado por la Corporación Andina de Fomento y el Ministerio de Medio Ambiente, y que se enfoca en la elaboración de medidas para enfrentar el problema.

“Cuando hablamos de adaptación o resiliencia al Cambio Climático, no quiere decir que tenemos que resignarnos a éste, sino verlo como una instancia para trabajar de manera coordinada para mitigar y anteponerse a los diversos efectos que pueda sufrir el entorno”, dice la Seremi de Medio Ambiente, Victoria Gazmuri.

Un paso importante para generar los planes de adaptación y mitigación es investigar. Y en la Región hay varias iniciativas científicas que hoy llevan la delantera para diagnosticar los efectos del CC.

Bajar los índices de vulnerabilidad

Frente a los pronósticos siempre hay disidencia, y la directora del Departamento de Meteorología de la Universidad de Valparaíso, Ana María Córdoba, explica que “aunque es común escuchar que la Región de Valparaíso es la más vulnerable, nosotros pensamos que esto no es correcto, ya que la vulnerabilidad está definida como el grado de susceptibilidad o de incapacidad de un sistema para afrontar los efectos adversos del Cambio Climático (…) Yo tengo confianza en que seremos capaces de generar mecanismos que nos permitan enfrentar estos efectos de la mejor manera”.

Una línea de trabajo es el estudio y pronóstico de los problemas asociados al fenómeno, como marejadas, incendios y cortes de energía eléctrica asociados a eventos extremos. “Y este año, con financiamiento del Fondo de Desarrollo Regional, comenzaremos un proyecto que permitirá contribuir a través de la ciencia y generación de capacidades en la prevención de desastres al desarrollo regional”, explica. Además, esa unidad de la UV se ha centrado en proyectos como la generación de estrategias para la sustentabilidad hídrica de la Provincia de Petorca bajo escenarios de cambio climático; y otro, en conjunto con la Universidad Católica de Valparaíso, para medir el índice de vulnerabilidad y riesgo del área metropolitana de Valparaíso e identificar medidas de adaptación.

Acidificación del océano

El aumento de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ha llevado a que al menos un tercio de estas emisiones sean absorbidas por el océano. Cuando el CO2 entra en contacto con el agua forma ácido carbónico, aportando hidrógeno al medio, lo que reduce su pH en un proceso conocido como acidificación.

El director del Centro de Investigación para Cambio Climático (CiiCC) de la Universidad Santo Tomás, Nelson Lagos, explica que aunque calentamiento y acidificación son procesos que tienen la misma causa, el primero es algo físico reversible, mientras que el segundo es químico y, como tal, irreversible. “La acidificación del océano es la principal amenaza para los ecosistemas marinos”, explica, ya que gran parte de los organismos que producen conchas, como lapas, locos, choritos u ostiones son vulnerables a la acidificación, debido a que el bajo pH tiende a disolver sus conchas, quedando expuestos a la depredación.

El biólogo marino cuenta que “hemos estudiado en el sector de San Antonio y Las Cruces, usando la descarga de agua del río Maipo como un ejemplo de acidificación, ya que el agua dulce tiene un pH mas bajo que el agua costera. En San Antonio la influencia del río hace que los choritos presenten condiciones similares a las que presentan otros moluscos cuando son expuestos a escenarios de acidificacion en condiciones de laboratorio”.

Los resultados de los estudios con moluscos de la UST indican que los choritos cultivados en Chiloé crecen hasta un 30% menos sólo debido a esto. En el caso de los ostiones, en Tongoy estos crecen hasta un 25% menos y disminuye el grosor de sus valvas lo cual los hace más frágiles y quebradizos, dificultando su manejo a escala industrial.

Monitoreo de glaciares

En Portillo, a 3.000 m.s.n.m., en plena cordillera de los Andes, se ubica el laboratorio móvil NUNATAK, a cargo de uno de los pocos centros de investigación de Latinoamérica que está generando información específica sobre los efectos de la contaminación atmosférica en la nieve cordillerana y sus efectos en el CC. Se trata del Centro de Tecnologías Ambientales de la Universidad Técnica Federico Santa María, Cetam.

Su director, Francisco Cereceda, explica que una de las áreas de investigación es el impacto de los contaminantes de vida media corta (que permanecen en el ambiente por días, semanas o unos cuantos años, como el metano, el ozono y el hollín) y que, a diferencia del CO2 o los clorofluorocarbonos, que pueden permanecer hasta 200 años en el ambiente, tienen un impacto directo y local.

Es por ello que este centro, desde 2003, busca determinar cómo estos contaminantes se trasladan desde la ciudad, donde son emitidos, hasta la Cordillera de Los Andes, donde se depositan sobre la nieve de los glaciares de montaña, absorben radiación solar y se calientan, derritiendo más rápidamente la nieve, afectando a los glaciares y provocando que se acumule menos agua en invierno.

Reducción de emisiones

El Núcleo de Biotecnología de Curauma es un centro de innovación de la Universidad Católica de Valparaíso, y creador del Programa CompiteMás, el cual midió la reducción de emisiones a partir de los Acuerdos de Producción Limpia, APL, lo que permitió registrar ante la ONU la primera NAMA (National Apropiated Mitigation Actions) a nivel mundial: la Nama-APL, única en Chile, registrando reducción de emisiones de alrededor de 700.000 toneladas por año.

El director del Núcleo, Rolando Chamy, explica que en 2015 este programa fue uno de los cuatro ganadores del premio Desafío de Innovación “Caminos a la Prosperidad”, promovido y financiado por el Departamento de Estado de EE.UU. para encontrar soluciones de alto impacto que permitan a las pequeñas y medianas empresas de Latinoamérica y el Caribe promover el crecimiento y desarrollo económico.

Hoy CompiteMás escaló a Perú, donde ha brindado apoyo y soporte a más de 50 pymes del sector manufactura, agroindustria y turismo, en las ciudades de Lima y Trujillo.

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Fuente: Mercurio Valparaíso, Martes 07 de agosto de 2018

MERCURIO VALPARAÍSO – Nuevas fórmulas para la medición de emisiones, estudios sobre derretimiento glaciares y acidificación del océano, y modelos de anticipación de fenómenos extremos se cuentan entre las iniciativas que hoy movilizan a investigadores de diversas universidades de la zona, que de aquí al año 2050 podría ser una de las más vulnerables en Chile frente a este fenómeno global.

Escasez hídrica en la provincia de Petorca. Marejadas cada vez más frecuentes en el borde costero. Baja en el caudal del río Aconcagua.

Los efectos del Cambio Climático (CC) ya se ven y se hacen sentir en la Región de Valparaíso, y para la necesaria mitigación de sus efectos y adaptación de los ciudadanos a los mismos, comienzan a multiplicarse las acciones a nivel público y privado. Nuestra zona sería una de las más vulnerables al CC de aquí a 2050 (ver infografía), y por eso ya cuenta con un Comité Regional de Cambio Climático, formado por autoridades y universidades. A eso se suman instancias como el recién lanzado Programa de Resiliencia Climática para el área Metropolitana de Valparaíso, impulsado por la Corporación Andina de Fomento y el Ministerio de Medio Ambiente, y que se enfoca en la elaboración de medidas para enfrentar el problema.

“Cuando hablamos de adaptación o resiliencia al Cambio Climático, no quiere decir que tenemos que resignarnos a éste, sino verlo como una instancia para trabajar de manera coordinada para mitigar y anteponerse a los diversos efectos que pueda sufrir el entorno”, dice la Seremi de Medio Ambiente, Victoria Gazmuri.

Un paso importante para generar los planes de adaptación y mitigación es investigar. Y en la Región hay varias iniciativas científicas que hoy llevan la delantera para diagnosticar los efectos del CC.

Bajar los índices de vulnerabilidad

Frente a los pronósticos siempre hay disidencia, y la directora del Departamento de Meteorología de la Universidad de Valparaíso, Ana María Córdoba, explica que “aunque es común escuchar que la Región de Valparaíso es la más vulnerable, nosotros pensamos que esto no es correcto, ya que la vulnerabilidad está definida como el grado de susceptibilidad o de incapacidad de un sistema para afrontar los efectos adversos del Cambio Climático (…) Yo tengo confianza en que seremos capaces de generar mecanismos que nos permitan enfrentar estos efectos de la mejor manera”.

Una línea de trabajo es el estudio y pronóstico de los problemas asociados al fenómeno, como marejadas, incendios y cortes de energía eléctrica asociados a eventos extremos. “Y este año, con financiamiento del Fondo de Desarrollo Regional, comenzaremos un proyecto que permitirá contribuir a través de la ciencia y generación de capacidades en la prevención de desastres al desarrollo regional”, explica. Además, esa unidad de la UV se ha centrado en proyectos como la generación de estrategias para la sustentabilidad hídrica de la Provincia de Petorca bajo escenarios de cambio climático; y otro, en conjunto con la Universidad Católica de Valparaíso, para medir el índice de vulnerabilidad y riesgo del área metropolitana de Valparaíso e identificar medidas de adaptación.

Acidificación del océano

El aumento de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera ha llevado a que al menos un tercio de estas emisiones sean absorbidas por el océano. Cuando el CO2 entra en contacto con el agua forma ácido carbónico, aportando hidrógeno al medio, lo que reduce su pH en un proceso conocido como acidificación.

El director del Centro de Investigación para Cambio Climático (CiiCC) de la Universidad Santo Tomás, Nelson Lagos, explica que aunque calentamiento y acidificación son procesos que tienen la misma causa, el primero es algo físico reversible, mientras que el segundo es químico y, como tal, irreversible. “La acidificación del océano es la principal amenaza para los ecosistemas marinos”, explica, ya que gran parte de los organismos que producen conchas, como lapas, locos, choritos u ostiones son vulnerables a la acidificación, debido a que el bajo pH tiende a disolver sus conchas, quedando expuestos a la depredación.

El biólogo marino cuenta que “hemos estudiado en el sector de San Antonio y Las Cruces, usando la descarga de agua del río Maipo como un ejemplo de acidificación, ya que el agua dulce tiene un pH mas bajo que el agua costera. En San Antonio la influencia del río hace que los choritos presenten condiciones similares a las que presentan otros moluscos cuando son expuestos a escenarios de acidificacion en condiciones de laboratorio”.

Los resultados de los estudios con moluscos de la UST indican que los choritos cultivados en Chiloé crecen hasta un 30% menos sólo debido a esto. En el caso de los ostiones, en Tongoy estos crecen hasta un 25% menos y disminuye el grosor de sus valvas lo cual los hace más frágiles y quebradizos, dificultando su manejo a escala industrial.

Monitoreo de glaciares

En Portillo, a 3.000 m.s.n.m., en plena cordillera de los Andes, se ubica el laboratorio móvil NUNATAK, a cargo de uno de los pocos centros de investigación de Latinoamérica que está generando información específica sobre los efectos de la contaminación atmosférica en la nieve cordillerana y sus efectos en el CC. Se trata del Centro de Tecnologías Ambientales de la Universidad Técnica Federico Santa María, Cetam.

Su director, Francisco Cereceda, explica que una de las áreas de investigación es el impacto de los contaminantes de vida media corta (que permanecen en el ambiente por días, semanas o unos cuantos años, como el metano, el ozono y el hollín) y que, a diferencia del CO2 o los clorofluorocarbonos, que pueden permanecer hasta 200 años en el ambiente, tienen un impacto directo y local.

Es por ello que este centro, desde 2003, busca determinar cómo estos contaminantes se trasladan desde la ciudad, donde son emitidos, hasta la Cordillera de Los Andes, donde se depositan sobre la nieve de los glaciares de montaña, absorben radiación solar y se calientan, derritiendo más rápidamente la nieve, afectando a los glaciares y provocando que se acumule menos agua en invierno.

Reducción de emisiones

El Núcleo de Biotecnología de Curauma es un centro de innovación de la Universidad Católica de Valparaíso, y creador del Programa CompiteMás, el cual midió la reducción de emisiones a partir de los Acuerdos de Producción Limpia, APL, lo que permitió registrar ante la ONU la primera NAMA (National Apropiated Mitigation Actions) a nivel mundial: la Nama-APL, única en Chile, registrando reducción de emisiones de alrededor de 700.000 toneladas por año.

El director del Núcleo, Rolando Chamy, explica que en 2015 este programa fue uno de los cuatro ganadores del premio Desafío de Innovación “Caminos a la Prosperidad”, promovido y financiado por el Departamento de Estado de EE.UU. para encontrar soluciones de alto impacto que permitan a las pequeñas y medianas empresas de Latinoamérica y el Caribe promover el crecimiento y desarrollo económico.

Hoy CompiteMás escaló a Perú, donde ha brindado apoyo y soporte a más de 50 pymes del sector manufactura, agroindustria y turismo, en las ciudades de Lima y Trujillo.

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Fuente: Mercurio Valparaíso, Martes 07 de agosto de 2018

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