Martes, Agosto 16, 2022

Acceder al aeropuerto, problema creciente

EL MERCURIO – Una reciente decisión de la Comisión Arbitral de la concesión del aeropuerto Arturo Merino Benítez estableció que se debe agregar el IVA al valor contratado de los estacionamientos que operan en el terminal aéreo. Esto ha significado un alza importante en el costo de estacionar en ese recinto. Además, debido a que aún no se completa el edificio de estacionamientos programado en las obras de ampliación, los automovilistas no solo se enfrentan a tener que pagar precios más altos, sino que también a sufrir congestión. Con ello, probablemente se agudizará el problema detectado en un informe comparativo con la industria aeroportuaria internacional que el propio concesionario presentó a las autoridades, en cumplimiento de las bases de la licitación. Según este, es la relación precio/calidad de los estacionamientos el aspecto peor evaluado por los usuarios en el funcionamiento del terminal, al que se asigna un puntaje de 2,7 en una escala de satisfacción donde 1 es malo y cinco, excelente.
Frente a ello, se espera que el servicio experimente una mejoría cuando se inaugure el referido edificio, entre septiembre y octubre próximos. Además, el mercado ha detectado la insatisfacción existente y ello explica la aparición de estacionamientos independientes en el área, los que disponen de buses de acercamiento y representan una alternativa de menor costo para las personas que realizan viajes cortos y desean dejar sus automóviles en el aeropuerto. Con todo, subyace a estas situaciones un problema más amplio, cual es el de las dificultades de acceso al principal terminal aéreo del país, punto que el mismo estudio comparativo hace notar. En efecto, el aeropuerto presenta escasez de sistemas de transporte para llegar a él. Si bien existen concesiones de servicios de buses, estos son relativamente lentos y su operación dista de ser óptima, lo cual incentiva el uso de vehículos privados. Por eso, y dados los enormes flujos de pasajeros actuales y los aún mayores que se esperan en el futuro cercano, ha reflotado la idea de habilitar un medio masivo, tal como ocurre en otras grandes ciudades del mundo.
Existen, desde luego, varias alternativas potenciales, como las que podrían ofrecer los proyectos de iniciativa privada que se han planteado para la conexión ferroviaria entre Santiago y la Región de Valparaíso. De hecho, el trazado de uno de ellos pasa por las cercanías del aeropuerto, de modo que podría establecerse fácilmente una estación allí. Ventaja adicional sería la de permitir también a los habitantes de la V Región disponer de un acceso rápido y cómodo al aeropuerto. Sin embargo, el proyecto como un todo es de alto costo y posiblemente no sea viable sin subsidios cuya rentabilidad social hoy parece dudosa.
Otra opción es la de un tren ligero. Su principal ventaja es que su costo sería menor al de una línea de metro, pero teniendo, como contrapartida, una capacidad también menor, y obligaría a realizar trasbordos.
La última alternativa es la de una conexión del metro con el aeropuerto. Una posibilidad es la que ofrece la proyectada Línea 7, que solo debería extenderse unos pocos kilómetros para ello. Las evaluaciones sociales, sin embargo, indican que por el momento los números no justificarían la inversión; eso, aun cuando la cantidad de usuarios actuales del aeropuerto (y que debería elevarse sustancialmente en los próximos años) ya es similar a la de la Línea 4, en Vespucio Sur. Por supuesto, parece poco probable que el 100% de los que viajan al aeropuerto vaya a utilizar el metro si este existe y es tarea de los ingenieros de transporte determinar si la partición modal asegura suficientes pasajeros para rentabilizar la obra. Una forma de aumentar la eficiencia y reducir los costos es considerar la idea de que el pasaje al aeropuerto tenga un valor superior al de uno normal.
Lo que resulta claro es que, con un número de viajes que a mediados de la década se acercará a los 30 millones anuales, se hace necesario disponer de una alternativa de transporte público masivo. Los medios de acceso actuales: automóviles, taxis y pequeños autobuses, además de buses dedicados, pero sin vías exclusivas, son insuficientes para una ciudad moderna, con un aeropuerto de gran flujo.
Fuente: El Mercurio, Martes 27 de Agosto de 2019

EL MERCURIO – Una reciente decisión de la Comisión Arbitral de la concesión del aeropuerto Arturo Merino Benítez estableció que se debe agregar el IVA al valor contratado de los estacionamientos que operan en el terminal aéreo. Esto ha significado un alza importante en el costo de estacionar en ese recinto. Además, debido a que aún no se completa el edificio de estacionamientos programado en las obras de ampliación, los automovilistas no solo se enfrentan a tener que pagar precios más altos, sino que también a sufrir congestión. Con ello, probablemente se agudizará el problema detectado en un informe comparativo con la industria aeroportuaria internacional que el propio concesionario presentó a las autoridades, en cumplimiento de las bases de la licitación. Según este, es la relación precio/calidad de los estacionamientos el aspecto peor evaluado por los usuarios en el funcionamiento del terminal, al que se asigna un puntaje de 2,7 en una escala de satisfacción donde 1 es malo y cinco, excelente.
Frente a ello, se espera que el servicio experimente una mejoría cuando se inaugure el referido edificio, entre septiembre y octubre próximos. Además, el mercado ha detectado la insatisfacción existente y ello explica la aparición de estacionamientos independientes en el área, los que disponen de buses de acercamiento y representan una alternativa de menor costo para las personas que realizan viajes cortos y desean dejar sus automóviles en el aeropuerto. Con todo, subyace a estas situaciones un problema más amplio, cual es el de las dificultades de acceso al principal terminal aéreo del país, punto que el mismo estudio comparativo hace notar. En efecto, el aeropuerto presenta escasez de sistemas de transporte para llegar a él. Si bien existen concesiones de servicios de buses, estos son relativamente lentos y su operación dista de ser óptima, lo cual incentiva el uso de vehículos privados. Por eso, y dados los enormes flujos de pasajeros actuales y los aún mayores que se esperan en el futuro cercano, ha reflotado la idea de habilitar un medio masivo, tal como ocurre en otras grandes ciudades del mundo.
Existen, desde luego, varias alternativas potenciales, como las que podrían ofrecer los proyectos de iniciativa privada que se han planteado para la conexión ferroviaria entre Santiago y la Región de Valparaíso. De hecho, el trazado de uno de ellos pasa por las cercanías del aeropuerto, de modo que podría establecerse fácilmente una estación allí. Ventaja adicional sería la de permitir también a los habitantes de la V Región disponer de un acceso rápido y cómodo al aeropuerto. Sin embargo, el proyecto como un todo es de alto costo y posiblemente no sea viable sin subsidios cuya rentabilidad social hoy parece dudosa.
Otra opción es la de un tren ligero. Su principal ventaja es que su costo sería menor al de una línea de metro, pero teniendo, como contrapartida, una capacidad también menor, y obligaría a realizar trasbordos.
La última alternativa es la de una conexión del metro con el aeropuerto. Una posibilidad es la que ofrece la proyectada Línea 7, que solo debería extenderse unos pocos kilómetros para ello. Las evaluaciones sociales, sin embargo, indican que por el momento los números no justificarían la inversión; eso, aun cuando la cantidad de usuarios actuales del aeropuerto (y que debería elevarse sustancialmente en los próximos años) ya es similar a la de la Línea 4, en Vespucio Sur. Por supuesto, parece poco probable que el 100% de los que viajan al aeropuerto vaya a utilizar el metro si este existe y es tarea de los ingenieros de transporte determinar si la partición modal asegura suficientes pasajeros para rentabilizar la obra. Una forma de aumentar la eficiencia y reducir los costos es considerar la idea de que el pasaje al aeropuerto tenga un valor superior al de uno normal.
Lo que resulta claro es que, con un número de viajes que a mediados de la década se acercará a los 30 millones anuales, se hace necesario disponer de una alternativa de transporte público masivo. Los medios de acceso actuales: automóviles, taxis y pequeños autobuses, además de buses dedicados, pero sin vías exclusivas, son insuficientes para una ciudad moderna, con un aeropuerto de gran flujo.
Fuente: El Mercurio, Martes 27 de Agosto de 2019

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