Jueves, Abril 23, 2026

Agua para el Desarrollo por Mónica Ríos B.

EL LIBERO – Con el inicio del gobierno del Presidente Kast, parte también la comunicación de las nuevas prioridades y lineamientos en diversos ámbitos. En el caso de la gestión hídrica -tema gravitante durante la última década debido a que Chile es uno de los países más afectados por el cambio climático- hay numerosos desafíos que es necesario abordar y por ello es relevante revisar las prioridades del Ministerio de Obras Públicas en la materia.

Bajo el lema “Agua para el Desarrollo”, las prioridades anunciadas para el periodo 2026-2030 abarcan grandes obras para riego, ampliar la cobertura de agua y saneamiento en zonas rurales, y la desalinización como sector estratégico nacional. En materia de riego, se busca continuar con el desarrollo de proyectos de embalses que sumarán 944 millones de metros cúbicos de capacidad de almacenamiento para el riego de zonas agrícolas en las regiones de Valparaíso, O’Higgins y Ñuble (i.e. Zapallar, Bollenar, Chillán y Punilla).

En cuanto a servicios sanitarios rurales (SSR), el principal reto sería descentralizar la gestión de los proyectos de SSR para lo cual se está evaluando transferir facultades sectoriales a los gobiernos regionales. Se busca que la decisión sobre dónde y cómo invertir en servicios sanitarios nazca del conocimiento directo del territorio y no de una oficina central, buscando, además, disminuir los tiempos de diseño y ejecución de los proyectos de agua potable, que actualmente son, en promedio 8 años, lo que supera cualquier estándar razonable. A ello se agrega el enorme desafío del saneamiento rural que se encuentra en etapa incipiente. Cabe recordar que en Chile el servicio de agua potable y saneamiento es “dicotómico” entre zonas rurales y urbanas. En el caso urbano contamos con estándares de cobertura entre los más altos del mundo mediante un sistema exitoso de asociación público-privada (“concesiones sanitarias”), en cambio en el mundo rural contamos con un sistema autogestionado por los propios vecinos con apoyo estatal, el que funciona con bastantes dificultades en algunos casos. Hoy son casi 2,500 SSR que abastecen a más de 2,3 millones de personas (11% de la población total).

La tercera prioridad es la desalinización. Recientemente, el Congreso aprobó la Ley de Desalinización (Boletín 11.608) después de 8 años de tramitación y está próxima su promulgación y publicación en el Diario Oficial. El paso siguiente para implementar adecuadamente este nuevo marco regulatorio es elaborar el correspondiente Reglamento. Elementos esenciales son también la nueva figura de la concesión de desalinización, una Estrategia Nacional de Desalinización y las nuevas facultades de la Dirección General de Aguas (DGA) en la tramitación y fiscalización del sector. Si bien la desalinización es una realidad en Chile hace décadas, en particular en el sector minero, hoy es una necesidad para el abastecimiento de la población como lo muestra la recientemente adjudicada concesión de la planta Panul a la empresa Sacyr para abastecer Coquimbo y las plantas en operación en Antofagasta y Copiapó.

Otras tareas que deberá impulsar el MOP es la elaboración del reglamento para la extracción de áridos y diversos reglamentos asociados a la ley marco de autorizaciones sectoriales con el objeto de agilizar la permisología en obras hidráulicas mayores, bocatomas y cauces y defensas fluviales.

Finalmente, pero no menos importante, debe agilizar administrativamente la reducción de tiempos de tramitación de distintos tipos de permisos que otorga la Dirección General de Aguas -la segunda institución en el ranking de mayores cuellos de botella, después del Consejo de Monumentos Nacionales– con más de 28.000 expedientes pendientes. Para ello, adoptarán medidas de gestión en la línea de modernización de plataformas informáticas, reestructuración de equipos internos, unificación de etapas redundantes, especialización y clusterización, y trazabilidad efectiva de expedientes en tiempo real.

Se trata de una agenda ambiciosa y muy importante para el desarrollo del país, a la altura del desafío que significa gestionar, desde la función pública, uno de los recursos naturales más importantes para el país, ya que sin agua no hay desarrollo.

Ver artículo

Fuente: El Libero, Miércoles 22 de Abril de 2026

EL LIBERO – Con el inicio del gobierno del Presidente Kast, parte también la comunicación de las nuevas prioridades y lineamientos en diversos ámbitos. En el caso de la gestión hídrica -tema gravitante durante la última década debido a que Chile es uno de los países más afectados por el cambio climático- hay numerosos desafíos que es necesario abordar y por ello es relevante revisar las prioridades del Ministerio de Obras Públicas en la materia.

Bajo el lema “Agua para el Desarrollo”, las prioridades anunciadas para el periodo 2026-2030 abarcan grandes obras para riego, ampliar la cobertura de agua y saneamiento en zonas rurales, y la desalinización como sector estratégico nacional. En materia de riego, se busca continuar con el desarrollo de proyectos de embalses que sumarán 944 millones de metros cúbicos de capacidad de almacenamiento para el riego de zonas agrícolas en las regiones de Valparaíso, O’Higgins y Ñuble (i.e. Zapallar, Bollenar, Chillán y Punilla).

En cuanto a servicios sanitarios rurales (SSR), el principal reto sería descentralizar la gestión de los proyectos de SSR para lo cual se está evaluando transferir facultades sectoriales a los gobiernos regionales. Se busca que la decisión sobre dónde y cómo invertir en servicios sanitarios nazca del conocimiento directo del territorio y no de una oficina central, buscando, además, disminuir los tiempos de diseño y ejecución de los proyectos de agua potable, que actualmente son, en promedio 8 años, lo que supera cualquier estándar razonable. A ello se agrega el enorme desafío del saneamiento rural que se encuentra en etapa incipiente. Cabe recordar que en Chile el servicio de agua potable y saneamiento es “dicotómico” entre zonas rurales y urbanas. En el caso urbano contamos con estándares de cobertura entre los más altos del mundo mediante un sistema exitoso de asociación público-privada (“concesiones sanitarias”), en cambio en el mundo rural contamos con un sistema autogestionado por los propios vecinos con apoyo estatal, el que funciona con bastantes dificultades en algunos casos. Hoy son casi 2,500 SSR que abastecen a más de 2,3 millones de personas (11% de la población total).

La tercera prioridad es la desalinización. Recientemente, el Congreso aprobó la Ley de Desalinización (Boletín 11.608) después de 8 años de tramitación y está próxima su promulgación y publicación en el Diario Oficial. El paso siguiente para implementar adecuadamente este nuevo marco regulatorio es elaborar el correspondiente Reglamento. Elementos esenciales son también la nueva figura de la concesión de desalinización, una Estrategia Nacional de Desalinización y las nuevas facultades de la Dirección General de Aguas (DGA) en la tramitación y fiscalización del sector. Si bien la desalinización es una realidad en Chile hace décadas, en particular en el sector minero, hoy es una necesidad para el abastecimiento de la población como lo muestra la recientemente adjudicada concesión de la planta Panul a la empresa Sacyr para abastecer Coquimbo y las plantas en operación en Antofagasta y Copiapó.

Otras tareas que deberá impulsar el MOP es la elaboración del reglamento para la extracción de áridos y diversos reglamentos asociados a la ley marco de autorizaciones sectoriales con el objeto de agilizar la permisología en obras hidráulicas mayores, bocatomas y cauces y defensas fluviales.

Finalmente, pero no menos importante, debe agilizar administrativamente la reducción de tiempos de tramitación de distintos tipos de permisos que otorga la Dirección General de Aguas -la segunda institución en el ranking de mayores cuellos de botella, después del Consejo de Monumentos Nacionales– con más de 28.000 expedientes pendientes. Para ello, adoptarán medidas de gestión en la línea de modernización de plataformas informáticas, reestructuración de equipos internos, unificación de etapas redundantes, especialización y clusterización, y trazabilidad efectiva de expedientes en tiempo real.

Se trata de una agenda ambiciosa y muy importante para el desarrollo del país, a la altura del desafío que significa gestionar, desde la función pública, uno de los recursos naturales más importantes para el país, ya que sin agua no hay desarrollo.

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Fuente: El Libero, Miércoles 22 de Abril de 2026

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