Sábado, Junio 22, 2024

Stella Li, la experta en números detrás de la expansión global de BYD

DIARIO FINANCIERO – En 1905, los mandarines de la China imperial fundaron en Shanghai una universidad que debía iluminar al mundo con su saber y la llamaron Fudan, “la luz celestial que brilla”. Se convirtió en un lugar de élite, una de las cinco universidades más prestigiosas de China.

Casi 90 años después se graduó de allí, como licenciada en estadística, Ke Li. Si bien era aplicada para los números, era aún mejor para las ventas y en esa calidad el químico Wang Chuanfu la reclutó en 1996 como gerente de marketing para una startup tecnológica que estaba armando en Shenzhen, la ciudad que el gobierno de Beijing quería convertir en el Silicon Valley del Oriente. Con Chuanfu aportando tecnología y Li la fuerza de ventas, partieron desarrollando componentes de celulares para Nokia o Motorola, pero todo eso cambió al vertiginoso ritmo del crecimiento chino de las últimas décadas y la pyme tecnológica ahora es BYD, una compañía de US$ 37.400 millones de ingresos y el principal fabricante de vehículos eléctricos e híbridos del mundo, del cual Ke Li es su vicepresidenta ejecutiva y su presidenta para Norteamérica.

Li ya no vive en su Shanghai natal, ni siquiera en China. Y ya no es Ke, sino Stella. Su centro de operaciones está en Los Ángeles, California, desde donde recorre el mundo. Su foco este 2023 será desarrollar proyectos de inversión en Chile, Brasil, Estados Unidos y México, en todas sus líneas de negocios.

En nuestro país el foco es el litio, pero también ampliar la flota de buses eléctricos -proveyó los 435 de Metbus-; entrar con más vehículos de nuevas energías (NEV) en otras gamas desde el consumidor final hasta las empresas; e incluso deslizó la posibilidad de hacer un tren skyrail que una el centro de Santiago con el Aeropuerto, similar al que BYD está construyendo en Sao Paulo.

Bus por Estados Unidos

¿Cómo es Stella Li? Sus conocidos destacan su perseverancia. Ella fue clave en la expansión fuera de China y en la estrategia de fabricar overseas, señalaron. A un año de llegar a la empresa y a tan solo dos años de estar la compañía funcionando, en 1997, Li fundó la primera oficina en el exterior de BYD en Hong Kong y dos años más tarde, abrió la sede de BYD en Europa.

Considerada como la responsable de la expansión de las operaciones de BYD en América, en el año 2011 Stella inauguró la sede Norteamérica de BYD en Los Ángeles, California, donde vive con sus dos hijos.

“Hace once años, Stella y un grupo de cinco chinos recorrieron Estados Unidos en bus buscando el mejor lugar para poner una fábrica. Y después de mucho andar, encontraron Lancaster, en California”, relata una profesional que la conoce, quien destaca el dinamismo que se inyectó a esta ciudad del norte de Los Ángeles, donde genera más de 750 empleos y abastece de buses eléctricos a 14 estados en Estados Unidos -entre ellos, a la autoridad de transporte de Los Ángeles- y a cuatro provincias de Canadá.

Y otro aspecto es su flexibilidad. Si bien Stella Li quería fabricar de cero en Estados Unidos, se dio cuenta que no sería posible por la estricta protección a la industria automotriz local, pero lograron un acuerdo: en Lancaster ensamblan desde 2013 buses con partes chinas y norteamericanas, un esquema que han repetido en Brasil y Hungría. Y el sueño de fabricar automotores fuera de China se está concretando en Japón, donde tienen una pequeña operación entre los más de 30 parques industriales en que están en todo el mundo.

La misma Stella Li destacó la adaptabilidad al cambio como un rasgo no de ella, sino también de la empresa, al explicar cómo, con las cuarentenas impuestas con el Covid, pasaron de fabricar autos a ser líderes en la producción mundial de mascarillas en tan solo dos meses. La compañía destaca que, con su liderazgo, “BYD experimentó un crecimiento exponencial de mercado, desarrolló asociaciones invaluables y convirtió a la empresa en líder dominante en múltiples industrias en todo el mundo”. Los números la avalan: este año cerrarán con ingresos operacionales que se estiman en US$ 37.400 millones, 80,4% más que el año 2021.

Stella, señalaron en la empresa, comanda la administración de operaciones y planificación estratégica de la compañía, así como la responsable de expandir las operaciones globales de BYD, las que se extienden en 700 ciudades, de 70 países -15 europeos y 19 de Centro y Sudamérica, en seis continentes.

Con ella, por ejemplo, BYD se ha convertido en la empresa que más vende vehículos eléctricos e híbridos del mundo: 3 millones en total, de los cuales más de 1,6 millones se comercializaron entre enero y noviembre de este año.

Por eso, cuando Stella Li dijo en entrevista con Diario Financiero que “queremos invertir en Chile y no tenemos límites”, lo afirmó sin prepotencia, sino -confirman sus conocidos en Chile- con absoluta convicción. Y, aclararon, BYD puede invertir en las áreas donde sea rentable hacerlo si el proyecto es interesante.

Otra característica de la experta en números es la incansable búsqueda de oportunidades para las cuatro principales áreas de negocios de BYD: Tecnologías de Información, diseño y fabricación de vehículos, nuevas energías (paneles solares, almacenamiento de energía y LED) y solución de transporte eléctrico masivo Monorriel o SkyRail. “Es habitual que si no resulta un negocio en un área, sí vea oportunidad de desarrollarlo en otra área… Stella es así”, dicen quienes la conocen.

Como destacó a la vicepresidenta de BYD a este medio, no solo venden tecnología, sino que la crean. Su personal dedicado a investigación y desarrollo suma unas 70.000 personas, distribuidos en 11 institutos de investigación, con más de 26.000 patentes autorizadas. Por eso enfatizó que “queremos construir en Chile la cadena de valor agregado en litio más grande de Latinoamérica” y aportar patentes al país.

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Fuente: Diario Financiero, Lunes 26 de Diciembre de 2022

DIARIO FINANCIERO – En 1905, los mandarines de la China imperial fundaron en Shanghai una universidad que debía iluminar al mundo con su saber y la llamaron Fudan, “la luz celestial que brilla”. Se convirtió en un lugar de élite, una de las cinco universidades más prestigiosas de China.

Casi 90 años después se graduó de allí, como licenciada en estadística, Ke Li. Si bien era aplicada para los números, era aún mejor para las ventas y en esa calidad el químico Wang Chuanfu la reclutó en 1996 como gerente de marketing para una startup tecnológica que estaba armando en Shenzhen, la ciudad que el gobierno de Beijing quería convertir en el Silicon Valley del Oriente. Con Chuanfu aportando tecnología y Li la fuerza de ventas, partieron desarrollando componentes de celulares para Nokia o Motorola, pero todo eso cambió al vertiginoso ritmo del crecimiento chino de las últimas décadas y la pyme tecnológica ahora es BYD, una compañía de US$ 37.400 millones de ingresos y el principal fabricante de vehículos eléctricos e híbridos del mundo, del cual Ke Li es su vicepresidenta ejecutiva y su presidenta para Norteamérica.

Li ya no vive en su Shanghai natal, ni siquiera en China. Y ya no es Ke, sino Stella. Su centro de operaciones está en Los Ángeles, California, desde donde recorre el mundo. Su foco este 2023 será desarrollar proyectos de inversión en Chile, Brasil, Estados Unidos y México, en todas sus líneas de negocios.

En nuestro país el foco es el litio, pero también ampliar la flota de buses eléctricos -proveyó los 435 de Metbus-; entrar con más vehículos de nuevas energías (NEV) en otras gamas desde el consumidor final hasta las empresas; e incluso deslizó la posibilidad de hacer un tren skyrail que una el centro de Santiago con el Aeropuerto, similar al que BYD está construyendo en Sao Paulo.

Bus por Estados Unidos

¿Cómo es Stella Li? Sus conocidos destacan su perseverancia. Ella fue clave en la expansión fuera de China y en la estrategia de fabricar overseas, señalaron. A un año de llegar a la empresa y a tan solo dos años de estar la compañía funcionando, en 1997, Li fundó la primera oficina en el exterior de BYD en Hong Kong y dos años más tarde, abrió la sede de BYD en Europa.

Considerada como la responsable de la expansión de las operaciones de BYD en América, en el año 2011 Stella inauguró la sede Norteamérica de BYD en Los Ángeles, California, donde vive con sus dos hijos.

“Hace once años, Stella y un grupo de cinco chinos recorrieron Estados Unidos en bus buscando el mejor lugar para poner una fábrica. Y después de mucho andar, encontraron Lancaster, en California”, relata una profesional que la conoce, quien destaca el dinamismo que se inyectó a esta ciudad del norte de Los Ángeles, donde genera más de 750 empleos y abastece de buses eléctricos a 14 estados en Estados Unidos -entre ellos, a la autoridad de transporte de Los Ángeles- y a cuatro provincias de Canadá.

Y otro aspecto es su flexibilidad. Si bien Stella Li quería fabricar de cero en Estados Unidos, se dio cuenta que no sería posible por la estricta protección a la industria automotriz local, pero lograron un acuerdo: en Lancaster ensamblan desde 2013 buses con partes chinas y norteamericanas, un esquema que han repetido en Brasil y Hungría. Y el sueño de fabricar automotores fuera de China se está concretando en Japón, donde tienen una pequeña operación entre los más de 30 parques industriales en que están en todo el mundo.

La misma Stella Li destacó la adaptabilidad al cambio como un rasgo no de ella, sino también de la empresa, al explicar cómo, con las cuarentenas impuestas con el Covid, pasaron de fabricar autos a ser líderes en la producción mundial de mascarillas en tan solo dos meses. La compañía destaca que, con su liderazgo, “BYD experimentó un crecimiento exponencial de mercado, desarrolló asociaciones invaluables y convirtió a la empresa en líder dominante en múltiples industrias en todo el mundo”. Los números la avalan: este año cerrarán con ingresos operacionales que se estiman en US$ 37.400 millones, 80,4% más que el año 2021.

Stella, señalaron en la empresa, comanda la administración de operaciones y planificación estratégica de la compañía, así como la responsable de expandir las operaciones globales de BYD, las que se extienden en 700 ciudades, de 70 países -15 europeos y 19 de Centro y Sudamérica, en seis continentes.

Con ella, por ejemplo, BYD se ha convertido en la empresa que más vende vehículos eléctricos e híbridos del mundo: 3 millones en total, de los cuales más de 1,6 millones se comercializaron entre enero y noviembre de este año.

Por eso, cuando Stella Li dijo en entrevista con Diario Financiero que “queremos invertir en Chile y no tenemos límites”, lo afirmó sin prepotencia, sino -confirman sus conocidos en Chile- con absoluta convicción. Y, aclararon, BYD puede invertir en las áreas donde sea rentable hacerlo si el proyecto es interesante.

Otra característica de la experta en números es la incansable búsqueda de oportunidades para las cuatro principales áreas de negocios de BYD: Tecnologías de Información, diseño y fabricación de vehículos, nuevas energías (paneles solares, almacenamiento de energía y LED) y solución de transporte eléctrico masivo Monorriel o SkyRail. “Es habitual que si no resulta un negocio en un área, sí vea oportunidad de desarrollarlo en otra área… Stella es así”, dicen quienes la conocen.

Como destacó a la vicepresidenta de BYD a este medio, no solo venden tecnología, sino que la crean. Su personal dedicado a investigación y desarrollo suma unas 70.000 personas, distribuidos en 11 institutos de investigación, con más de 26.000 patentes autorizadas. Por eso enfatizó que “queremos construir en Chile la cadena de valor agregado en litio más grande de Latinoamérica” y aportar patentes al país.

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Fuente: Diario Financiero, Lunes 26 de Diciembre de 2022

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