Miércoles, Febrero 1, 2023

Restricción vehicular en la Región Metropolitana, por Felipe Ulloa

PAÍS CIRCULAR – Las distintas experiencias relativas a la restricción vehicular en los países de América Latina han generado un aumento en la compra de segundos y terceros autos. Lo anterior a su vez, si bien generó un recambio en el parque automotor desde autos con tecnologías anticuadas a vehículos con nuevas tecnologías de menores emisiones, logró impactos negativos asociados al aumento del tráfico y los tiempos de desplazamientos dentro de las ciudades. Trajo consigo también el aumento del material particulado en suspensión en sus distintas medidas granulométricas conocidas estas desde el PM10, hasta el PM2,5 de penetración celular y cancerígeno.

Las condiciones ambientales de la cueca de Santiago y la inversión térmica que ocurra durante los meses de invierno generan lo que se ha dado a conocer como efecto olla a presión, en la cual los vientos o la circulación atmosférica es incapaz de ventilar el material en suspensión en el área de la cuenca. Dicho material en suspensión estaría dado entre otros por las fuentes móviles como lo son los autos y el sistema de transporte público en superficie, además de la recirculación del material particulado producto de la movilidad de estos vehículos.

Si bien hay condiciones estructurales de la cuenca como el fenómeno conocido como la inversión térmica, además de un parque automotor creciente, se deben sumar otros elementos contaminantes, a modo de hipótesis, que, si bien no tienen localización inmediata en la cuenca de Santiago, su contribución a la polución de la gran área metropolitana del país también debe ser contabilizada. Entre estas otras fuentes fijas que aportarían a la contaminación del aire de la cuenca de Santiago se encuentra la Fundición de Caletones de propiedad de Codelco.

Las restricciones vehiculares deben ser medidas acompañadas de otras políticas, a fin de reducir la contaminación atmosférica, pues como ya se dijo, las restricciones por sí solas, según la evidencia en los países de Latinoamérica, han demostrado que no son efectivas, sino más bien han incrementado la compra de nuevos automóviles dinamizando la industria, léase el caso de Santiago de Chile y caso de Ciudad de México, entre otros.

Una política integral de reducción de emisiones dentro de las ciudades debería considerar el uso de nuevas tecnologías para los vehículos, como la electromovilidad y la trazabilidad de ésta asociada a la cero emisión, desde la generación de la energía eléctrica hasta la carga de los vehículos, pero también dicha política debería acompañarse de un criterio intermodal, vale decir, usar autos eléctricos en el transporte público, y otros ciclos para acercarse a las líneas estructurantes de esta red.

Dentro de las políticas de reducción de emisiones es necesario incluir la generación de parques urbanos y los servicios ambientales que estas áreas presentan dentro de la ciudad, como: reducción de emisiones y temperaturas, disminución de la escorrentía superficial, aumentos de flujos de aires y circulación atmosférica y, por tanto, mayor ventilación, entre otros servicios.

Ver artículo

Fuente: País Circular, Miércoles 29 de Junio de 2022

PAÍS CIRCULAR – Las distintas experiencias relativas a la restricción vehicular en los países de América Latina han generado un aumento en la compra de segundos y terceros autos. Lo anterior a su vez, si bien generó un recambio en el parque automotor desde autos con tecnologías anticuadas a vehículos con nuevas tecnologías de menores emisiones, logró impactos negativos asociados al aumento del tráfico y los tiempos de desplazamientos dentro de las ciudades. Trajo consigo también el aumento del material particulado en suspensión en sus distintas medidas granulométricas conocidas estas desde el PM10, hasta el PM2,5 de penetración celular y cancerígeno.

Las condiciones ambientales de la cueca de Santiago y la inversión térmica que ocurra durante los meses de invierno generan lo que se ha dado a conocer como efecto olla a presión, en la cual los vientos o la circulación atmosférica es incapaz de ventilar el material en suspensión en el área de la cuenca. Dicho material en suspensión estaría dado entre otros por las fuentes móviles como lo son los autos y el sistema de transporte público en superficie, además de la recirculación del material particulado producto de la movilidad de estos vehículos.

Si bien hay condiciones estructurales de la cuenca como el fenómeno conocido como la inversión térmica, además de un parque automotor creciente, se deben sumar otros elementos contaminantes, a modo de hipótesis, que, si bien no tienen localización inmediata en la cuenca de Santiago, su contribución a la polución de la gran área metropolitana del país también debe ser contabilizada. Entre estas otras fuentes fijas que aportarían a la contaminación del aire de la cuenca de Santiago se encuentra la Fundición de Caletones de propiedad de Codelco.

Las restricciones vehiculares deben ser medidas acompañadas de otras políticas, a fin de reducir la contaminación atmosférica, pues como ya se dijo, las restricciones por sí solas, según la evidencia en los países de Latinoamérica, han demostrado que no son efectivas, sino más bien han incrementado la compra de nuevos automóviles dinamizando la industria, léase el caso de Santiago de Chile y caso de Ciudad de México, entre otros.

Una política integral de reducción de emisiones dentro de las ciudades debería considerar el uso de nuevas tecnologías para los vehículos, como la electromovilidad y la trazabilidad de ésta asociada a la cero emisión, desde la generación de la energía eléctrica hasta la carga de los vehículos, pero también dicha política debería acompañarse de un criterio intermodal, vale decir, usar autos eléctricos en el transporte público, y otros ciclos para acercarse a las líneas estructurantes de esta red.

Dentro de las políticas de reducción de emisiones es necesario incluir la generación de parques urbanos y los servicios ambientales que estas áreas presentan dentro de la ciudad, como: reducción de emisiones y temperaturas, disminución de la escorrentía superficial, aumentos de flujos de aires y circulación atmosférica y, por tanto, mayor ventilación, entre otros servicios.

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Fuente: País Circular, Miércoles 29 de Junio de 2022

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