Domingo, Febrero 5, 2023

¿Puede convertirse la conurbación en una Smart City?: expertos entregan claves

DIARIO EL DÍA – Aplicaciones que permitan conocer las vías más atochadas, los tiempos de desplazamiento en las calles y la disponibilidad de vehículos de transporte público, además de un uso consciente de los automóviles y los horarios de traslados, son aspectos que ayudarán a combatir la congestión vehicular que afecta a la conurbación. Además, se debe avanzar rápidamente en mejoras a la infraestructura y al sistema de transporte menor y mayor.
El caos vial y la congestión que se observó en la región durante la primera semana de marzo, tras el retorno a clases presenciales, es el más claro síntoma del colapso vial y la insuficiencia de las calles y avenidas de la conurbación La Serena y Coquimbo para contener un parque automotriz que no deja de crecer.

Estos atochamientos comenzaron a percibirse de manera más frecuente hace más de una década en temporada estival, con el ingreso de miles de vehículos a los ciudades que no presentan una infraestructura vial adecuada, fenómeno que, con el paso de los años, se está haciendo cada vez más evidente.

Es por ello, que desde un par de años se está trabajando en cambiar la mirada respecto al crecimiento de La Serena y Coquimbo, y convertirlas en ciudades inteligentes, que estén enfocadas en mejorar la calidad de vida de sus habitantes, con adecuaciones en el transporte público, infraestructura vial, el uso de tecnologías y la gestión del desarrollo urbano en un modelo integral.

Sin embargo, con el paso de los años, nada se ha hecho, o se avanza lentamente. Programas como Ciudades Emergentes y Sostenibles, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Subdere, trabajaban en mejorar temas como la conectividad y avanzar en un transporte amigable con el medioambiente y sin emisiones, sin embargo, poco se sabe acerca de sus resultados o avances.

Smartcity: transporte de alto rendimiento

El concepto de Smart City se relaciona con impulsar el desarrollo urbano de ciudades con un alto rendimiento en el uso de los recursos, protección medioambiental, transporte y conectividad y el acceso a los servicios.

Para ello, la base está en la innovación, el uso de nuevas tecnologías y la convivencia de transportes tradicionales con nuevas formas de movilidad. Además, dichos avances se relacionan con generar vías exclusivas, desincentivar el uso del vehículo particular y fortalecer una nueva forma de gestión del territorio, con la creación de varios centros urbanos que prioricen al peatón y que no impliquen mayor movilidad.

En este cambio radical en la forma de movilizarse, es fundamental generar vías de uso exclusivo y perimetrales a estos centros urbanos para el transporte público eficiente e incorporar el uso de datos para estar siempre conectados con el transporte, conociendo claramente el horario de salida y recorrido de los vehículos, lo que permite el seguimiento extremo a extremo en los viajes.

Para ello, es vital la alianza publico privada, el trabajo con la academia, especialmente con los centros de investigación y las casas de estudios superiores y el aporte social que tanto los ciudadanos como los emprendimientos pueden realizar para entregar soluciones a los problemas que la ciudad presenta.

El desarrollo de una plataforma interconectada contribuye al uso más eficiente de la infraestructura vial y los sistemas de transporte. Esta plataforma incluye sensores, monitorización constante y sistemas inteligentes de señalización que cambian según las condiciones del tráfico.

Otra ventaja de la conectividad es utilizar de forma más eficiente las rutas viales y conocer áreas de estacionamiento o comercios cercanos. Tener la información en dispositivos inteligentes y a la mano se traduce en un acceso más eficiente a recursos y servicios. Todo, con el fin de mejorar nuestra calidad de vida, disminuyendo y teniendo certezas de los tiempos de traslado y generando plataformas para disminuir la tramitación presencial.

A esto se suma un transporte público que utilice energías renovables, compartir vehículos para disminuir la congestión y el costo de traslado.

Ejemplos en el mundo que han aplicado Smart City

A nivel mundial existen casos exitosos de Smart City, aplicadas a ámbito de la movilidad y transporte. Según el Índice IESE Cities in Motion (ICIM) de la Business School de la Universidad de Navarra-España del 2018, estas ciudades son París (Francia); Londres (Inglaterra); Seúl (Corea del Sur), Nueva York (Estados Unidos) y Shanghái (China).

Mientras en Iberoamérica, están Madrid, Barcelona y Valencia en España; Buenos Aires, Argentina; Santiago de Chile; Ciudad de Panamá en Panamá y Bogotá en Colombia.

Todas estas urbes destacan por eficientes usos del sistema de metro y la implementación de estrategias como bicicletas de libre acceso, un gran número de rutas de entrada a sectores urbanos y a la ciudad y acceso de información en línea respecto al transporte público y la situación vial.

Además, fortalecen el uso de transporte que utilice energías amigables con el medio ambiente como es el auto eléctrico, híbridos o a gas con incentivos para sus usuarios como menor pago de IVA, renovación de las flotas de transporte y de carga con energías no contaminantes.

Entre los ejemplos de ciudades inteligentes en temáticas de movilidad está la ciudad de Valencia en España, que cuenta con un sistema de gestión de datos en tiempo real para todos los sistemas de transporte.

La información obtenida de GPS y análisis de big data es entregada y accesible para los equipos de gestión de la ciudad, sino que también para los usuarios que pueden conocer el tiempo de traslado de cada vehículo, el tráfico, lugares de estacionamiento, entre otros datos que sin duda mejoran la calidad de vida.

Situación similar en todo Chile

Franco Basso, investigador del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería, ISCI, explica que “la situación que se está viviendo en la conurbación La Serena-Coquimbo, no es muy distinta a la de otras ciudades de Chile, como pueden ser Santiago, Valparaíso y Concepción. Ha ido aumentando el parque automotriz a una tasa mucho mayor de lo que veníamos viendo en años anteriores”.

Para el especialista, una de las razones que explicaría el aumento en la cantidad de vehículos circulando en las calles y consecuencia de ello, la congestión vehicular, tiene directa relación con un aumento en la venta de automóviles, posibilitada por los retiros de los fondos de AFP o las ayudas estatales en el contexto de pandemia.

Para el experto, con la evidencia internacional, es poco probable que una persona que adquiera un automóvil, con el pasar de los años, vuelva a optar de manera voluntaria por caminar o utilizar otro medio de transporte.

A raíz de lo anterior, señala Basso, “la situación en regiones va a comenzar a ser cada vez peor pues la infraestructura es muy escasa y, por ejemplo, tenemos el caso muy claro de la Ruta 5, que es una autopista que, en Santiago, pasa a través de una vía expresa, pero en La Serena y Coquimbo, tiene semáforos e intersecciones, lo que diferencia la calidad de infraestructura que hay en la capital en comparación con regiones”.

Es por ello, que el gran desafío es generar un desarrollo de nueva infraestructura vial, que logre igualar la calidad de servicio existente en Santiago, lo que requiere una planificación, que tenga en cuenta la incorporación de nuevos modos de transporte, más sustentables como, por ejemplo, el tranvía que conecte La Serena con Coquimbo.

Además, señala Basso, otro reto es el de “mejorar estándares en términos del transporte público, que es muy precario en la región y avanzar en medidas que permitan modificar la demanda, es decir, que no todo el mundo se mueva a la misma hora. Y esto se puede lograr a través de una asociación público-privada que avance en un sentido de generar, por ejemplo, horarios diferidos, para que no todo el mundo se movilice en los mismos horarios y esta infraestructura permita tener una sensación de viaje mucho mejor”.

Fortalecer el transporte público

Para el presidente del Zonal Coquimbo del Colegio de Arquitectos, Yerko Pinto Salazar, medidas como los círculos de exclusión en centros urbanos para priorizar el tránsito peatonal o bicicletas “requieren fortalecer el sistema de transporte público, mejorar y ampliar las vías perimetrales y troncales permitiendo unir los sectores residenciales con los lugares de trabajo, educacionales o de servicios sin tener que pasar por los centros”.

Respecto a la posibilidad de desincentivar el uso de vehículos particulares y aumentar el transporte público, Pinto señala que la conurbación, como una metrópoli de tamaño intermedio tiene amplias posibilidades de incorporar diferentes tipos de transporte urbano, aprovechando y ampliando la actual red de ciclovías. Además de crecer en densificación equilibrada que permita a las familias acceder a servicios, equipamientos y oportunidades.

Asimismo, para Yerko Pinto, “el desafío en la región es inmenso, sin embargo, nos hemos dado cuenta que los tramos de congestión son tramos cortos, por lo que todavía se puede hacer gestión y tomar decisiones con planes de tránsito que prioricen al transporte público mientras se avanza paralelamente en un plan de actualización de ciclovías”. Dicho plan debe ir acompañado de proyectos como la ampliación en vías troncales y colectoras, que unan la ciudad. “Si bien una ciudad es un ser complejo es importante el trabajo colaborativo de los diferentes actores en pro de un crecimiento y desarrollo equilibrado”, detalla el arquitecto.

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Fuente: Diario El Día, Domingo 6 de Marzo de 2022

DIARIO EL DÍA – Aplicaciones que permitan conocer las vías más atochadas, los tiempos de desplazamiento en las calles y la disponibilidad de vehículos de transporte público, además de un uso consciente de los automóviles y los horarios de traslados, son aspectos que ayudarán a combatir la congestión vehicular que afecta a la conurbación. Además, se debe avanzar rápidamente en mejoras a la infraestructura y al sistema de transporte menor y mayor.
El caos vial y la congestión que se observó en la región durante la primera semana de marzo, tras el retorno a clases presenciales, es el más claro síntoma del colapso vial y la insuficiencia de las calles y avenidas de la conurbación La Serena y Coquimbo para contener un parque automotriz que no deja de crecer.

Estos atochamientos comenzaron a percibirse de manera más frecuente hace más de una década en temporada estival, con el ingreso de miles de vehículos a los ciudades que no presentan una infraestructura vial adecuada, fenómeno que, con el paso de los años, se está haciendo cada vez más evidente.

Es por ello, que desde un par de años se está trabajando en cambiar la mirada respecto al crecimiento de La Serena y Coquimbo, y convertirlas en ciudades inteligentes, que estén enfocadas en mejorar la calidad de vida de sus habitantes, con adecuaciones en el transporte público, infraestructura vial, el uso de tecnologías y la gestión del desarrollo urbano en un modelo integral.

Sin embargo, con el paso de los años, nada se ha hecho, o se avanza lentamente. Programas como Ciudades Emergentes y Sostenibles, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Subdere, trabajaban en mejorar temas como la conectividad y avanzar en un transporte amigable con el medioambiente y sin emisiones, sin embargo, poco se sabe acerca de sus resultados o avances.

Smartcity: transporte de alto rendimiento

El concepto de Smart City se relaciona con impulsar el desarrollo urbano de ciudades con un alto rendimiento en el uso de los recursos, protección medioambiental, transporte y conectividad y el acceso a los servicios.

Para ello, la base está en la innovación, el uso de nuevas tecnologías y la convivencia de transportes tradicionales con nuevas formas de movilidad. Además, dichos avances se relacionan con generar vías exclusivas, desincentivar el uso del vehículo particular y fortalecer una nueva forma de gestión del territorio, con la creación de varios centros urbanos que prioricen al peatón y que no impliquen mayor movilidad.

En este cambio radical en la forma de movilizarse, es fundamental generar vías de uso exclusivo y perimetrales a estos centros urbanos para el transporte público eficiente e incorporar el uso de datos para estar siempre conectados con el transporte, conociendo claramente el horario de salida y recorrido de los vehículos, lo que permite el seguimiento extremo a extremo en los viajes.

Para ello, es vital la alianza publico privada, el trabajo con la academia, especialmente con los centros de investigación y las casas de estudios superiores y el aporte social que tanto los ciudadanos como los emprendimientos pueden realizar para entregar soluciones a los problemas que la ciudad presenta.

El desarrollo de una plataforma interconectada contribuye al uso más eficiente de la infraestructura vial y los sistemas de transporte. Esta plataforma incluye sensores, monitorización constante y sistemas inteligentes de señalización que cambian según las condiciones del tráfico.

Otra ventaja de la conectividad es utilizar de forma más eficiente las rutas viales y conocer áreas de estacionamiento o comercios cercanos. Tener la información en dispositivos inteligentes y a la mano se traduce en un acceso más eficiente a recursos y servicios. Todo, con el fin de mejorar nuestra calidad de vida, disminuyendo y teniendo certezas de los tiempos de traslado y generando plataformas para disminuir la tramitación presencial.

A esto se suma un transporte público que utilice energías renovables, compartir vehículos para disminuir la congestión y el costo de traslado.

Ejemplos en el mundo que han aplicado Smart City

A nivel mundial existen casos exitosos de Smart City, aplicadas a ámbito de la movilidad y transporte. Según el Índice IESE Cities in Motion (ICIM) de la Business School de la Universidad de Navarra-España del 2018, estas ciudades son París (Francia); Londres (Inglaterra); Seúl (Corea del Sur), Nueva York (Estados Unidos) y Shanghái (China).

Mientras en Iberoamérica, están Madrid, Barcelona y Valencia en España; Buenos Aires, Argentina; Santiago de Chile; Ciudad de Panamá en Panamá y Bogotá en Colombia.

Todas estas urbes destacan por eficientes usos del sistema de metro y la implementación de estrategias como bicicletas de libre acceso, un gran número de rutas de entrada a sectores urbanos y a la ciudad y acceso de información en línea respecto al transporte público y la situación vial.

Además, fortalecen el uso de transporte que utilice energías amigables con el medio ambiente como es el auto eléctrico, híbridos o a gas con incentivos para sus usuarios como menor pago de IVA, renovación de las flotas de transporte y de carga con energías no contaminantes.

Entre los ejemplos de ciudades inteligentes en temáticas de movilidad está la ciudad de Valencia en España, que cuenta con un sistema de gestión de datos en tiempo real para todos los sistemas de transporte.

La información obtenida de GPS y análisis de big data es entregada y accesible para los equipos de gestión de la ciudad, sino que también para los usuarios que pueden conocer el tiempo de traslado de cada vehículo, el tráfico, lugares de estacionamiento, entre otros datos que sin duda mejoran la calidad de vida.

Situación similar en todo Chile

Franco Basso, investigador del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería, ISCI, explica que “la situación que se está viviendo en la conurbación La Serena-Coquimbo, no es muy distinta a la de otras ciudades de Chile, como pueden ser Santiago, Valparaíso y Concepción. Ha ido aumentando el parque automotriz a una tasa mucho mayor de lo que veníamos viendo en años anteriores”.

Para el especialista, una de las razones que explicaría el aumento en la cantidad de vehículos circulando en las calles y consecuencia de ello, la congestión vehicular, tiene directa relación con un aumento en la venta de automóviles, posibilitada por los retiros de los fondos de AFP o las ayudas estatales en el contexto de pandemia.

Para el experto, con la evidencia internacional, es poco probable que una persona que adquiera un automóvil, con el pasar de los años, vuelva a optar de manera voluntaria por caminar o utilizar otro medio de transporte.

A raíz de lo anterior, señala Basso, “la situación en regiones va a comenzar a ser cada vez peor pues la infraestructura es muy escasa y, por ejemplo, tenemos el caso muy claro de la Ruta 5, que es una autopista que, en Santiago, pasa a través de una vía expresa, pero en La Serena y Coquimbo, tiene semáforos e intersecciones, lo que diferencia la calidad de infraestructura que hay en la capital en comparación con regiones”.

Es por ello, que el gran desafío es generar un desarrollo de nueva infraestructura vial, que logre igualar la calidad de servicio existente en Santiago, lo que requiere una planificación, que tenga en cuenta la incorporación de nuevos modos de transporte, más sustentables como, por ejemplo, el tranvía que conecte La Serena con Coquimbo.

Además, señala Basso, otro reto es el de “mejorar estándares en términos del transporte público, que es muy precario en la región y avanzar en medidas que permitan modificar la demanda, es decir, que no todo el mundo se mueva a la misma hora. Y esto se puede lograr a través de una asociación público-privada que avance en un sentido de generar, por ejemplo, horarios diferidos, para que no todo el mundo se movilice en los mismos horarios y esta infraestructura permita tener una sensación de viaje mucho mejor”.

Fortalecer el transporte público

Para el presidente del Zonal Coquimbo del Colegio de Arquitectos, Yerko Pinto Salazar, medidas como los círculos de exclusión en centros urbanos para priorizar el tránsito peatonal o bicicletas “requieren fortalecer el sistema de transporte público, mejorar y ampliar las vías perimetrales y troncales permitiendo unir los sectores residenciales con los lugares de trabajo, educacionales o de servicios sin tener que pasar por los centros”.

Respecto a la posibilidad de desincentivar el uso de vehículos particulares y aumentar el transporte público, Pinto señala que la conurbación, como una metrópoli de tamaño intermedio tiene amplias posibilidades de incorporar diferentes tipos de transporte urbano, aprovechando y ampliando la actual red de ciclovías. Además de crecer en densificación equilibrada que permita a las familias acceder a servicios, equipamientos y oportunidades.

Asimismo, para Yerko Pinto, “el desafío en la región es inmenso, sin embargo, nos hemos dado cuenta que los tramos de congestión son tramos cortos, por lo que todavía se puede hacer gestión y tomar decisiones con planes de tránsito que prioricen al transporte público mientras se avanza paralelamente en un plan de actualización de ciclovías”. Dicho plan debe ir acompañado de proyectos como la ampliación en vías troncales y colectoras, que unan la ciudad. “Si bien una ciudad es un ser complejo es importante el trabajo colaborativo de los diferentes actores en pro de un crecimiento y desarrollo equilibrado”, detalla el arquitecto.

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Fuente: Diario El Día, Domingo 6 de Marzo de 2022

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