Viernes, Mayo 24, 2024

Pocos especialistas y obras incompletas: los pendientes de los nuevos hospitales que aún no atienden al 100%

LA TERCERA – “¡Atención! ¡Tenemos nuevas vacantes disponibles en nuestro hospital! Estamos buscando candidatos(as) para varios roles importantes. Si está interesado/a o conoces a alguien que pueda estarlo, ¡por favor comparta esta información!”.

Ese es el mensaje que se publicó en las redes sociales del Hospital de Alto Hospicio, establecimiento que fue inaugurado en 2021 con un valor de más de 80 mil millones de pesos y que en teoría comenzó a operar en marzo de 2023. El problema es que aún está en funcionamiento parcial. ¿La razón? Según el Ministerio de Salud, aún no está todo el recurso humano necesario.

Específicamente faltan especialistas como anestesiólogos, ginecólogos, médicos de medicina interna y con especialidad broncopulmonar. Se estima que el nuevo Hospital de Alto Hospicio necesita 1.400 profesionales para estar en pleno funcionamiento, y hasta febrero se habían contratado 720.

El de Alto Hospicio no es el único caso de un hospital nuevo que aún no está completamente operativo. En el sur, el Hospital de Quellón no ha podido funcionar porque no está totalmente equipado, ni tampoco se han terminado las obras complementarias.

Y el Hospital de Ancud, aunque ya está por completar el 100% de su construcción, tiene pendientes las obras de mitigación. Falta terminar la construcción de las calles aledañas que conectan el centro de salud debido a problemas con las empresas que se adjudicaron los contratos.

En los últimos años varias obras referidas a hospitales públicos se han retrasado y han visto cambiar la fecha perentoria de entrega y su consiguiente puesta en marcha. Al menos 10 de los 19 hospitales que están en construcción aumentaron su plazo original de puesta en marcha. Incluso, algunos retrasaron su puesta en marcha hasta en 10 años, como es el caso Del Salvador en la Región Metropolitana.

Pese a sus pendientes. el Hospital de Alto Hospicio ha podido entregar atenciones y cirugías básicas. Aun así la diputada de la zona Danisa Astudillo advierte que es necesario apurar el proceso de puesta en marcha: “Es urgente abrir aquellas unidades que aún no entran en operación, como son el caso de diálisis y psiquiatría, por ejemplo. Unidades básicas para una población que carece de especialistas y debe viajar cientos de kilómetros para una atención que muchas veces es tardía”, dice.

Una vez que el establecimiento esté funcionando al 100% de su capacidad tendrá 235 camas, 12 de las cuales son de la unidad de tratamiento intensivo (UTI), 12 sillones para diálisis y siete pabellones. También habrá atención de consultas de especialistas y atención dental.

Listo, pero no andando

Los vecinos del sector ya pueden ver la fachada del Hospital de Quellón terminada, sin embargo aún no pueden recibir atención en el recinto.

Según el Minsal, el establecimiento no está funcionando porque aún está en pruebas de infraestructuras y equipamiento industrial; es decir, subsanar las observaciones para cumplir con la norma técnica y terminar de comprar el equipamiento.

Además de eso, la puesta en marcha del servicio está condicionada al término de las obras complementarias de las calles aledañas, y que tienen como objetivo facilitar el acceso al hospital, y esas hoy no están terminadas. Principalmente por problemas de coordinación, y es que el arreglo de estas calles también es responsabilidad del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Para eso se creó una instancia llamada “Hospitales por Chile”, para atender estos problemas de descoordinación entre las diferentes partes. Se proyecta que la puesta en marcha definitiva podría ser a finales de este año.

En ese sentido, Nicolás Duhalde, investigador de Pensar en Público, afirma que “el proceso de puesta en marcha es un proceso complejo, requiere la coordinación de varias divisiones al interior del Minsal, pero también de otros ministerios. Luego del levantamiento y la revisión que hicimos de varios recintos, pudimos corroborar que en varios de ellos se pudo realizar la puesta en marcha en menor tiempo, coordinando de mejor manera a los equipos y tomando decisiones en forma más acelerada. Durante la construcción de un hospital pueden ocurrir imponderables; sin embargo, la obligación de la autoridad es resolver a tiempo cada dificultad”.

El Hospital de Ancud está en una situación similar: sigue ejecutando obras, pero de acuerdo al último balance ya llevaba un 98% de avance. Y su funcionamiento también está condicionado al avance de las obras complementarias.

En ese contexto, el también exjefe de gabinete del subsecretario Alberto Dougnac (Redes Asistenciales) recalca que estos proyectos han demorado más de lo planeado: “El gobierno anterior dejó Alto Hospicio, Curicó, Ancud y Quellón, entre otros recintos, en porcentajes de avance sobre el 95% al 99%, por lo mismo, creemos que las dificultades en las obras se pudieron resolver de manera más breve. En esta materia se debe comprender que la falta de coordinación ministerial afecta a los pacientes, son ellos los que no reciben las atenciones requeridas, pero también los funcionarios de la salud que siguen atendiendo en recintos antiguos, sin las condiciones laborales que merecen”.

Fuente: La Tercera, Jueves 18 de Abril de 2024

LA TERCERA – “¡Atención! ¡Tenemos nuevas vacantes disponibles en nuestro hospital! Estamos buscando candidatos(as) para varios roles importantes. Si está interesado/a o conoces a alguien que pueda estarlo, ¡por favor comparta esta información!”.

Ese es el mensaje que se publicó en las redes sociales del Hospital de Alto Hospicio, establecimiento que fue inaugurado en 2021 con un valor de más de 80 mil millones de pesos y que en teoría comenzó a operar en marzo de 2023. El problema es que aún está en funcionamiento parcial. ¿La razón? Según el Ministerio de Salud, aún no está todo el recurso humano necesario.

Específicamente faltan especialistas como anestesiólogos, ginecólogos, médicos de medicina interna y con especialidad broncopulmonar. Se estima que el nuevo Hospital de Alto Hospicio necesita 1.400 profesionales para estar en pleno funcionamiento, y hasta febrero se habían contratado 720.

El de Alto Hospicio no es el único caso de un hospital nuevo que aún no está completamente operativo. En el sur, el Hospital de Quellón no ha podido funcionar porque no está totalmente equipado, ni tampoco se han terminado las obras complementarias.

Y el Hospital de Ancud, aunque ya está por completar el 100% de su construcción, tiene pendientes las obras de mitigación. Falta terminar la construcción de las calles aledañas que conectan el centro de salud debido a problemas con las empresas que se adjudicaron los contratos.

En los últimos años varias obras referidas a hospitales públicos se han retrasado y han visto cambiar la fecha perentoria de entrega y su consiguiente puesta en marcha. Al menos 10 de los 19 hospitales que están en construcción aumentaron su plazo original de puesta en marcha. Incluso, algunos retrasaron su puesta en marcha hasta en 10 años, como es el caso Del Salvador en la Región Metropolitana.

Pese a sus pendientes. el Hospital de Alto Hospicio ha podido entregar atenciones y cirugías básicas. Aun así la diputada de la zona Danisa Astudillo advierte que es necesario apurar el proceso de puesta en marcha: “Es urgente abrir aquellas unidades que aún no entran en operación, como son el caso de diálisis y psiquiatría, por ejemplo. Unidades básicas para una población que carece de especialistas y debe viajar cientos de kilómetros para una atención que muchas veces es tardía”, dice.

Una vez que el establecimiento esté funcionando al 100% de su capacidad tendrá 235 camas, 12 de las cuales son de la unidad de tratamiento intensivo (UTI), 12 sillones para diálisis y siete pabellones. También habrá atención de consultas de especialistas y atención dental.

Listo, pero no andando

Los vecinos del sector ya pueden ver la fachada del Hospital de Quellón terminada, sin embargo aún no pueden recibir atención en el recinto.

Según el Minsal, el establecimiento no está funcionando porque aún está en pruebas de infraestructuras y equipamiento industrial; es decir, subsanar las observaciones para cumplir con la norma técnica y terminar de comprar el equipamiento.

Además de eso, la puesta en marcha del servicio está condicionada al término de las obras complementarias de las calles aledañas, y que tienen como objetivo facilitar el acceso al hospital, y esas hoy no están terminadas. Principalmente por problemas de coordinación, y es que el arreglo de estas calles también es responsabilidad del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Para eso se creó una instancia llamada “Hospitales por Chile”, para atender estos problemas de descoordinación entre las diferentes partes. Se proyecta que la puesta en marcha definitiva podría ser a finales de este año.

En ese sentido, Nicolás Duhalde, investigador de Pensar en Público, afirma que “el proceso de puesta en marcha es un proceso complejo, requiere la coordinación de varias divisiones al interior del Minsal, pero también de otros ministerios. Luego del levantamiento y la revisión que hicimos de varios recintos, pudimos corroborar que en varios de ellos se pudo realizar la puesta en marcha en menor tiempo, coordinando de mejor manera a los equipos y tomando decisiones en forma más acelerada. Durante la construcción de un hospital pueden ocurrir imponderables; sin embargo, la obligación de la autoridad es resolver a tiempo cada dificultad”.

El Hospital de Ancud está en una situación similar: sigue ejecutando obras, pero de acuerdo al último balance ya llevaba un 98% de avance. Y su funcionamiento también está condicionado al avance de las obras complementarias.

En ese contexto, el también exjefe de gabinete del subsecretario Alberto Dougnac (Redes Asistenciales) recalca que estos proyectos han demorado más de lo planeado: “El gobierno anterior dejó Alto Hospicio, Curicó, Ancud y Quellón, entre otros recintos, en porcentajes de avance sobre el 95% al 99%, por lo mismo, creemos que las dificultades en las obras se pudieron resolver de manera más breve. En esta materia se debe comprender que la falta de coordinación ministerial afecta a los pacientes, son ellos los que no reciben las atenciones requeridas, pero también los funcionarios de la salud que siguen atendiendo en recintos antiguos, sin las condiciones laborales que merecen”.

Fuente: La Tercera, Jueves 18 de Abril de 2024

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