Martes, Marzo 5, 2024

Obras públicas no descarta carretera hídrica pese a decisión de Consejo de Concesiones

DIARIO EL DÍA – De acuerdo a la Dirección General de Aguas (DGA), la mayoría de los embalses se encuentran a un 10% de su capacidad en la Región de Coquimbo. Sin ir más lejos, el Cogotí, ubicado en la Provincia de Limarí, está a sólo un 3%, situación que da cuenta de un complejo escenario hídrico y que ha impulsado la búsqueda de alternativas no sólo para asegurar el consumo humano, sino también para asegurar los principales sectores productivos de la región.

En esta línea, durante su participación en la sesión especial de la comisión de Recursos Hídricos, Desertificación y Sequía del Senado, la titular del Ministerio de Obras Públicas (MOP), Jessica López, afirmó que se decidió adelantar la licitación para una planta desaladora multipropósito, proceso que se iniciará durante el segundo semestre.

Al mismo tiempo, agregó que no se descarta aprovechar algunas iniciativas privadas y concesionarlas como obra pública como, por ejemplo, el proyecto de desaladora de propiedad de Aguas del Valle (ADV).

“Nuestro sistema normativo, de asociación público – privada permite la presentación de iniciativas particulares y que deben tener un trato específico. Tienen que ser aprobadas, después se comienzan a llevar adelante, también hay un tema en cómo se costean los estudios. Un conjunto de elementos que regulan lo que dice relación con este tipo de proyectos”, señaló secretaria de Estado.

No obstante, otra de las opciones que han surgido en los últimos meses para enfrentar la sequía, es la construcción de una carretera hídrica.

RECHAZO A CARRETERA HÍDRICA NO FUE DESDE OBRAS PÚBLICAS

Consultada precisamente por esta posibilidad – en particular por la propuesta de traer agua desde el sur hasta el norte del país – la titular del MOP complementó que la iniciativa no fue desechada por Obras Públicas, sino por el Consejo de Concesiones.

“Esta es una instancia autónoma, creada por ley, que evalúa los proyectos que se presentan al ministerio como privados. Entonces, estrictamente, el ministerio no lo rechazó (…), pero lo vamos a levantar. Es una temática que también tengo pendiente”, manifestó.

Para el diputado de la Democracia Cristiana (DC), Ricardo Cifuentes, es tiempo de que la secretaría de Estado comience a abrirse a esta eventualidad.

“Debemos buscar respuestas de corto plazo, pero también tenemos que pensar más allá. Una carretera hídrica nos situaría en el top mundial. Poseemos energía para elevar el agua y traerla desde el sur. La población de allí no se puede oponer a traernos el recurso hídrico si nosotros le llevamos el cobre”, dijo.

En ese sentido, cabe recordar que hace un par de meses, el parlamentario independiente, Víctor Pino, planteó trasladar agua desde la Región de Atacama, y en específico desde la desalinizadora administrada por la Empresa Concesionaria de Servicios Sanitarios (ECONSSA), hasta Coquimbo.

Sin embargo, durante la conferencia “Un llamado a la Acción” llevada a cabo por la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) La Serena, la directora de ECONSSA, Consuelo Silva, sostuvo que, a pesar de que la iniciativa sería posible de ejecutar, podría llegar a costar hasta el triple de una desaladora.

“En un escenario como en el que estamos ahora, todas las alternativas son bien recibidas. No obstante, efectuamos un estudio preliminar acerca de la viabilidad, la factibilidad, realizar esta propuesta y ciertamente es posible. Pero, en términos de tiempo, que es lo que hoy nos aqueja, traspasaría el umbral que tenemos al año 2028, sobre todo, por los permisos que se deberían gestionar”, añadió.

¿TRASLADO DE AGUA EN BARCOS PARA ENFRENTAR LA SEQUÍA?

No obstante, esta no es la única alternativa presentada, por cuanto el mismo Pino solicitó evaluar la implementación de otras medidas como, por ejemplo, el transporte de agua a través de barcos.

“Hace algunos meses, tuve la oportunidad de discutir esta situación con la ministra de Obras Públicas y sus asesores. Lo que actualmente está ocurriendo en la Región de Coquimbo no puede ser ignorado: es una auténtica emergencia. Los embalses en las provincias de Elqui y Limarí están alcanzando niveles mínimos que no se veían en la última década”, aseguró.

De esta forma, preocupado por la posible falta de preparación para lo que se avecina, el diputado trazó la necesidad de evaluar con urgencia la opción de transportar agua en barcos, tomando como referencia la situación que acontece en Andalucía, España, en donde se enfrenta una escasez hídrica estructural.

De hecho, en la mencionada comunidad autónoma ya se utilizó esta medida en el año 2008, cuando naves llegaron a abastecer a la población, acción que no sólo sirvió para paliar la crisis que se enfrentaba en ese entonces, sino que también concientizó a las personas sobre la gravedad de la sequía, por lo que disminuyó el consumo del recurso espontáneamente.

Dicha experiencia se suma a la vivida en 1995 en el mismo país, cuando se transportó agua desde Huelva a Cádiz en barco.

“La pregunta es inevitable: ¿estamos realmente preparados para lo que viene? Es ineludible destacar la necesidad urgente de establecer planes de contingencia. La reciente crisis en Antofagasta, en donde el 70% de la población estuvo privada de agua potable durante varios días, debería servir como una advertencia contundente. La contingencia de transportar agua en naves desde regiones excedentes a aquellas con déficit, no debería descartarse como una idea descabellada”, concluyó.

Ver artículo

Fuente: Diario El Día, Martes 09 de Enero de 2024

DIARIO EL DÍA – De acuerdo a la Dirección General de Aguas (DGA), la mayoría de los embalses se encuentran a un 10% de su capacidad en la Región de Coquimbo. Sin ir más lejos, el Cogotí, ubicado en la Provincia de Limarí, está a sólo un 3%, situación que da cuenta de un complejo escenario hídrico y que ha impulsado la búsqueda de alternativas no sólo para asegurar el consumo humano, sino también para asegurar los principales sectores productivos de la región.

En esta línea, durante su participación en la sesión especial de la comisión de Recursos Hídricos, Desertificación y Sequía del Senado, la titular del Ministerio de Obras Públicas (MOP), Jessica López, afirmó que se decidió adelantar la licitación para una planta desaladora multipropósito, proceso que se iniciará durante el segundo semestre.

Al mismo tiempo, agregó que no se descarta aprovechar algunas iniciativas privadas y concesionarlas como obra pública como, por ejemplo, el proyecto de desaladora de propiedad de Aguas del Valle (ADV).

“Nuestro sistema normativo, de asociación público – privada permite la presentación de iniciativas particulares y que deben tener un trato específico. Tienen que ser aprobadas, después se comienzan a llevar adelante, también hay un tema en cómo se costean los estudios. Un conjunto de elementos que regulan lo que dice relación con este tipo de proyectos”, señaló secretaria de Estado.

No obstante, otra de las opciones que han surgido en los últimos meses para enfrentar la sequía, es la construcción de una carretera hídrica.

RECHAZO A CARRETERA HÍDRICA NO FUE DESDE OBRAS PÚBLICAS

Consultada precisamente por esta posibilidad – en particular por la propuesta de traer agua desde el sur hasta el norte del país – la titular del MOP complementó que la iniciativa no fue desechada por Obras Públicas, sino por el Consejo de Concesiones.

“Esta es una instancia autónoma, creada por ley, que evalúa los proyectos que se presentan al ministerio como privados. Entonces, estrictamente, el ministerio no lo rechazó (…), pero lo vamos a levantar. Es una temática que también tengo pendiente”, manifestó.

Para el diputado de la Democracia Cristiana (DC), Ricardo Cifuentes, es tiempo de que la secretaría de Estado comience a abrirse a esta eventualidad.

“Debemos buscar respuestas de corto plazo, pero también tenemos que pensar más allá. Una carretera hídrica nos situaría en el top mundial. Poseemos energía para elevar el agua y traerla desde el sur. La población de allí no se puede oponer a traernos el recurso hídrico si nosotros le llevamos el cobre”, dijo.

En ese sentido, cabe recordar que hace un par de meses, el parlamentario independiente, Víctor Pino, planteó trasladar agua desde la Región de Atacama, y en específico desde la desalinizadora administrada por la Empresa Concesionaria de Servicios Sanitarios (ECONSSA), hasta Coquimbo.

Sin embargo, durante la conferencia “Un llamado a la Acción” llevada a cabo por la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) La Serena, la directora de ECONSSA, Consuelo Silva, sostuvo que, a pesar de que la iniciativa sería posible de ejecutar, podría llegar a costar hasta el triple de una desaladora.

“En un escenario como en el que estamos ahora, todas las alternativas son bien recibidas. No obstante, efectuamos un estudio preliminar acerca de la viabilidad, la factibilidad, realizar esta propuesta y ciertamente es posible. Pero, en términos de tiempo, que es lo que hoy nos aqueja, traspasaría el umbral que tenemos al año 2028, sobre todo, por los permisos que se deberían gestionar”, añadió.

¿TRASLADO DE AGUA EN BARCOS PARA ENFRENTAR LA SEQUÍA?

No obstante, esta no es la única alternativa presentada, por cuanto el mismo Pino solicitó evaluar la implementación de otras medidas como, por ejemplo, el transporte de agua a través de barcos.

“Hace algunos meses, tuve la oportunidad de discutir esta situación con la ministra de Obras Públicas y sus asesores. Lo que actualmente está ocurriendo en la Región de Coquimbo no puede ser ignorado: es una auténtica emergencia. Los embalses en las provincias de Elqui y Limarí están alcanzando niveles mínimos que no se veían en la última década”, aseguró.

De esta forma, preocupado por la posible falta de preparación para lo que se avecina, el diputado trazó la necesidad de evaluar con urgencia la opción de transportar agua en barcos, tomando como referencia la situación que acontece en Andalucía, España, en donde se enfrenta una escasez hídrica estructural.

De hecho, en la mencionada comunidad autónoma ya se utilizó esta medida en el año 2008, cuando naves llegaron a abastecer a la población, acción que no sólo sirvió para paliar la crisis que se enfrentaba en ese entonces, sino que también concientizó a las personas sobre la gravedad de la sequía, por lo que disminuyó el consumo del recurso espontáneamente.

Dicha experiencia se suma a la vivida en 1995 en el mismo país, cuando se transportó agua desde Huelva a Cádiz en barco.

“La pregunta es inevitable: ¿estamos realmente preparados para lo que viene? Es ineludible destacar la necesidad urgente de establecer planes de contingencia. La reciente crisis en Antofagasta, en donde el 70% de la población estuvo privada de agua potable durante varios días, debería servir como una advertencia contundente. La contingencia de transportar agua en naves desde regiones excedentes a aquellas con déficit, no debería descartarse como una idea descabellada”, concluyó.

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Fuente: Diario El Día, Martes 09 de Enero de 2024

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