Miércoles, Junio 19, 2024

Modelo de infraestructura público-privada “a la chilena” por José Oliveros

DIARIO CONCEPCIÓN – Ha estado en boga el tema del financiamiento de infraestructura pública con las últimas elecciones presidenciales en Argentina. Javier Milei ha dicho que pretende utilizar el modelo “a la chilena” de las concesiones. Sobre esta idea hay varios alcances que es necesario hacer.
Las concesiones, mejor llamadas Alianzas Público-Privadas (APP), son contratos en donde un ente privado compite por diseñar, construir y operar una infraestructura pública. Son usualmente más eficientes porque hay incentivos correctos. Los proyectos se construyen rápido y con la calidad acordada, se mantiene la infraestructura en buen estado y tienen un diseño eficiente para construir y mantener por varios años.

Este modelo de financiamiento es mundialmente usado para mega-proyectos (sobre US$ 100 millones), ya que su diseño y licitación es caro y complejo. En general, no se aplica en obras menores. Uno de los puntos de controversia es que la razón para utilizar el modelo APP no debería ser la falta de recursos, sino el reconocimiento técnico de que genera mayor valor para el contribuyente que haciendo la misma infraestructura de forma pública.

Se debe separar el modelo de financiamiento del método de pago. No solo hay carreteras concesionadas con peaje, sino también hay museos públicos financiados por el Estado que cobran entrada, y hay concesiones privadas como hospitales, cárceles y parques urbanos, que se pagan con impuestos generales. Es decir, las concesiones las pueden pagar sus usuarios o todos los contribuyentes, dependiendo de lo que el Estado crea es más justo y eficiente. Existen iniciativas que son, en la práctica, imposibles de ser pagadas por sus usuarios y deben ser financiadas por todos como los parques, veredas y calles, entre otros. Por lo tanto, aunque encontremos formas viables de concesionar obras menores y creamos que lo más justo es que la pague quien la usa, no es posible cobrar peaje a quien usa una “vereda concesionada” y deberá ser pagada por disponibilidad. Es decir, el Estado paga al privado por cada día que la infraestructura está en las condiciones adecuadas fijadas por contrato.

Un “presupuesto cero” en infraestructura por parte del Estado, como busca Argentina, es difícil y hasta ahora no hay innovación conocida que logre este resultado. En Chile, los proyectos como carreteras (no calles ni pasajes), aeropuertos, cárceles y hospitales, han sido desarrollados utilizando el modelo de concesiones. En total el portafolio de obras concesionadas en los últimos 30 años contiene 110 proyectos por un valor de US$ 28.000 millones. La cifra, si bien es considerable, no se compara con la inversión pública que incluye presupuesto de los ministerios de Obras Públicas, de Vivienda, Salud, además de empresas públicas como EFE y Metro.

La infraestructura pública pagada con impuestos generales es fundamental. Aun así, es rescatable la intención de buscar formas de utilizar el financiamiento y experiencia privada, haciendo que este compita por ofrecer servicios eficientes y de calidad para todos los ciudadanos.

José Oliveros
Académico UdeC- Colaborador CPI

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Fuente: Diario Concepción, Miércoles 29 de Noviembre de 2023

DIARIO CONCEPCIÓN – Ha estado en boga el tema del financiamiento de infraestructura pública con las últimas elecciones presidenciales en Argentina. Javier Milei ha dicho que pretende utilizar el modelo “a la chilena” de las concesiones. Sobre esta idea hay varios alcances que es necesario hacer.
Las concesiones, mejor llamadas Alianzas Público-Privadas (APP), son contratos en donde un ente privado compite por diseñar, construir y operar una infraestructura pública. Son usualmente más eficientes porque hay incentivos correctos. Los proyectos se construyen rápido y con la calidad acordada, se mantiene la infraestructura en buen estado y tienen un diseño eficiente para construir y mantener por varios años.

Este modelo de financiamiento es mundialmente usado para mega-proyectos (sobre US$ 100 millones), ya que su diseño y licitación es caro y complejo. En general, no se aplica en obras menores. Uno de los puntos de controversia es que la razón para utilizar el modelo APP no debería ser la falta de recursos, sino el reconocimiento técnico de que genera mayor valor para el contribuyente que haciendo la misma infraestructura de forma pública.

Se debe separar el modelo de financiamiento del método de pago. No solo hay carreteras concesionadas con peaje, sino también hay museos públicos financiados por el Estado que cobran entrada, y hay concesiones privadas como hospitales, cárceles y parques urbanos, que se pagan con impuestos generales. Es decir, las concesiones las pueden pagar sus usuarios o todos los contribuyentes, dependiendo de lo que el Estado crea es más justo y eficiente. Existen iniciativas que son, en la práctica, imposibles de ser pagadas por sus usuarios y deben ser financiadas por todos como los parques, veredas y calles, entre otros. Por lo tanto, aunque encontremos formas viables de concesionar obras menores y creamos que lo más justo es que la pague quien la usa, no es posible cobrar peaje a quien usa una “vereda concesionada” y deberá ser pagada por disponibilidad. Es decir, el Estado paga al privado por cada día que la infraestructura está en las condiciones adecuadas fijadas por contrato.

Un “presupuesto cero” en infraestructura por parte del Estado, como busca Argentina, es difícil y hasta ahora no hay innovación conocida que logre este resultado. En Chile, los proyectos como carreteras (no calles ni pasajes), aeropuertos, cárceles y hospitales, han sido desarrollados utilizando el modelo de concesiones. En total el portafolio de obras concesionadas en los últimos 30 años contiene 110 proyectos por un valor de US$ 28.000 millones. La cifra, si bien es considerable, no se compara con la inversión pública que incluye presupuesto de los ministerios de Obras Públicas, de Vivienda, Salud, además de empresas públicas como EFE y Metro.

La infraestructura pública pagada con impuestos generales es fundamental. Aun así, es rescatable la intención de buscar formas de utilizar el financiamiento y experiencia privada, haciendo que este compita por ofrecer servicios eficientes y de calidad para todos los ciudadanos.

José Oliveros
Académico UdeC- Colaborador CPI

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Fuente: Diario Concepción, Miércoles 29 de Noviembre de 2023

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