Viernes, Agosto 6, 2021

El lento desarrollo de Aysén y las mezquinas glosas presupuestarias asignadas desde Santiago

EL DIVISADERO – Lo hemos dicho insistentemente, la región de Aysén viene hace más de tres décadas buscando un mejor destino, y sabemos que en la medida que contemos con políticas públicas adecuadas y el compromiso gubernamental para reconocer que todas las regiones son diferentes, quizás podamos avanzar de verdad en la consecución de estos objetivos.

Desde la recuperación de la democracia se nota un antes y un después en el desarrollo regional, algo tangible y concreto traducido en obras públicas que están a la vista de todos y todas. Pero vamos lento, muy lento y a este ritmo, tal como lo han dicho los entendidos, deberán pasar al menos unos treinta años más para poder lograr metas que repercutan significativamente en el progreso de Aysén y de sus habitantes.

Y lo recalcamos porque la condición de aislamiento que tiene nuestra región, la actual pandemia de coronavirus y la legítima y permanente preocupación ciudadana por estos temas, nos ha permitido, una vez más, constatar nuestra fragilidad como territorio extremo. Una red asistencial básica, que ha debido fortalecerse con el aporte del Gobierno Regional y su consejo y con donaciones del mundo privado; sin grandes adelantos tecnológicos y con una absoluta dependencia del Hospital Regional Coyhaique.

Postas de salud sin movilización, otras con infraestructura deficiente y una serie de realidades que las palpan a diario los aiseninos y aiseninas, son parte de la precariedad de nuestra región en este ámbito. No es casual entonces que la propia ciudadanía y los cinco parlamentarios, oficialistas y opositores, coincidan en el diagnóstico y emplacen al Gobierno para que ponga atención a este aspecto y se fortalezca la red asistencial. 

La falta de camas críticas, de la manoseada y politizada UCI pediátrica y otras carencias en Salud, son la señal inequívoca de esa precariedad y de la falta de una política pública más robusta y previsora en este ámbito. Es parte del arte de gobernar, saber que la ciudadanía demanda al Gobierno una gestión eficiente y enfocada en las necesidades ciudadanas prioritarias, y aún cuando siempre han existido variadas reivindicaciones territoriales, las más diversas que uno se pueda imaginar, bien poco se ha avanzado en los últimos años en poder atenderlas, especialmente aquellas del ámbito social.

Porque como popularmente se señala, todos los gobiernos construyen caminos, casas y escuelas, entonces hay que detenerse ahí y debatir respecto a las razones que tienen las distintas administraciones para no atender esas demandas sociales. Costo, oportunidad, desidia, en fin, razones podría haber muchas, pero sería buenos conocerlas, y que cada aisenino y aisenina tuviera absolutamente claro por qué tal o cual reivindicación ciudadana no se considera. Y hay que estar emplazando constantemente a las autoridades, a los parlamentarios, a los consejeros y consejeras regionales y por cierto que también al Gobierno Central, para que los ministros y subsecretarios sepan que Chile es un país diverso y las necesidades de sus regiones son sumamente distintas.

Hoy, todas las demandas que por años hemos tenido como prioritarias, pueden lograrse en la medida que exista una sola voz, una sola gran meta regional. Sabemos que todo Gobierno desea y promete establecer nuevas políticas para la descentralización administrativa del país, pero el propósito siempre es más pequeño que el anhelo regional.

Creemos que el compromiso del Gobierno Central con la región de Aysén, no debe circunscribirse solamente a los recursos garantizados a través del FNDR, sino que debe ir mucho más allá. A políticas de Estado que planifiquen y calendaricen aquellas obras que requiere la región para salir de su subdesarrollo, cueste lo que cueste.

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Fuente: El Divisadero, Lunes 05 de Octubre de 2020

EL DIVISADERO – Lo hemos dicho insistentemente, la región de Aysén viene hace más de tres décadas buscando un mejor destino, y sabemos que en la medida que contemos con políticas públicas adecuadas y el compromiso gubernamental para reconocer que todas las regiones son diferentes, quizás podamos avanzar de verdad en la consecución de estos objetivos.

Desde la recuperación de la democracia se nota un antes y un después en el desarrollo regional, algo tangible y concreto traducido en obras públicas que están a la vista de todos y todas. Pero vamos lento, muy lento y a este ritmo, tal como lo han dicho los entendidos, deberán pasar al menos unos treinta años más para poder lograr metas que repercutan significativamente en el progreso de Aysén y de sus habitantes.

Y lo recalcamos porque la condición de aislamiento que tiene nuestra región, la actual pandemia de coronavirus y la legítima y permanente preocupación ciudadana por estos temas, nos ha permitido, una vez más, constatar nuestra fragilidad como territorio extremo. Una red asistencial básica, que ha debido fortalecerse con el aporte del Gobierno Regional y su consejo y con donaciones del mundo privado; sin grandes adelantos tecnológicos y con una absoluta dependencia del Hospital Regional Coyhaique.

Postas de salud sin movilización, otras con infraestructura deficiente y una serie de realidades que las palpan a diario los aiseninos y aiseninas, son parte de la precariedad de nuestra región en este ámbito. No es casual entonces que la propia ciudadanía y los cinco parlamentarios, oficialistas y opositores, coincidan en el diagnóstico y emplacen al Gobierno para que ponga atención a este aspecto y se fortalezca la red asistencial. 

La falta de camas críticas, de la manoseada y politizada UCI pediátrica y otras carencias en Salud, son la señal inequívoca de esa precariedad y de la falta de una política pública más robusta y previsora en este ámbito. Es parte del arte de gobernar, saber que la ciudadanía demanda al Gobierno una gestión eficiente y enfocada en las necesidades ciudadanas prioritarias, y aún cuando siempre han existido variadas reivindicaciones territoriales, las más diversas que uno se pueda imaginar, bien poco se ha avanzado en los últimos años en poder atenderlas, especialmente aquellas del ámbito social.

Porque como popularmente se señala, todos los gobiernos construyen caminos, casas y escuelas, entonces hay que detenerse ahí y debatir respecto a las razones que tienen las distintas administraciones para no atender esas demandas sociales. Costo, oportunidad, desidia, en fin, razones podría haber muchas, pero sería buenos conocerlas, y que cada aisenino y aisenina tuviera absolutamente claro por qué tal o cual reivindicación ciudadana no se considera. Y hay que estar emplazando constantemente a las autoridades, a los parlamentarios, a los consejeros y consejeras regionales y por cierto que también al Gobierno Central, para que los ministros y subsecretarios sepan que Chile es un país diverso y las necesidades de sus regiones son sumamente distintas.

Hoy, todas las demandas que por años hemos tenido como prioritarias, pueden lograrse en la medida que exista una sola voz, una sola gran meta regional. Sabemos que todo Gobierno desea y promete establecer nuevas políticas para la descentralización administrativa del país, pero el propósito siempre es más pequeño que el anhelo regional.

Creemos que el compromiso del Gobierno Central con la región de Aysén, no debe circunscribirse solamente a los recursos garantizados a través del FNDR, sino que debe ir mucho más allá. A políticas de Estado que planifiquen y calendaricen aquellas obras que requiere la región para salir de su subdesarrollo, cueste lo que cueste.

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Fuente: El Divisadero, Lunes 05 de Octubre de 2020

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