Miércoles, Mayo 5, 2021

Las fichas que baraja el fondo holandés DIF con su oficina en Chile

PULSO – No es tan común que los grandes fondos de inversión globales inviertan en Chile de forma directa. Sin embargo, sin hacer mucho ruido, hace algunos meses abrió oficina propia en Santiago la gestora de fondos holandesa con especialidad en negocios de infraestructura, Dutch Investment Fund (DIF) Capital Partners.

Apenas la firma europea se instaló en nuestro país, pudo concretar su primera inversión a nivel local, al entrar a la propiedad de las carreteras Valles del Biobío (Concepción-Cabrero) y Rutas del Desierto (accesos a Iquique), mediante la compra en alrededor de US$ 100 millones —sin contar deuda— por el 49% de participación que tenían de esos activos los family offices Corso y Auguri, ligados a Teresa Solari y Cecilia Karlezi, respectivamente. Estas oficinas familiares habían comprado en 2011 este paquete de carreteras en alrededor de US$ 230 millones a la concesionaria española Sacyr.

Justamente, es un ex director de Sacyr Concesiones el que coordina desde el extranjero las actividades de DIF en Chile. Se trata de Fernando Moreno, quien es socio de la gestora holandesa y está en permanente contacto con el exScotiabank GBM y exSantander GBM, Daniel Aninat, quien es el responsable de la oficina en Santiago. También está presente en la oficina de Chile otro conocedor de los negocios de infraestructura y concesiones a nivel local, Luis Hinojosa, quien entre 2012 y 2015 fue el director de inversiones de la concesionaria española Globalvía, que en nuestro país maneja las autopistas Del Itata, Del Aconcagua y Costa Arauco.

Fuentes de la industria de fondos resaltan el conocimiento que tienen los ejecutivos de DIF del mercado de concesiones local, por lo que les hace sentido que su punto de partida para invertir en Latinoamérica haya sido nuestro país, junto con la compra de un parque eólico en Uruguay.

Con sus oficinas en Chile, DIF se transforma en el primer fondo de infraestructura global que competirá de forma directa con los jugadores locales, como BTG Pactual, CMB Prime, Frontal Trust y Toesca Asset Management. Justamente, a esta última firma DIF le ganó la pulseada final para hacerse con el 49% de las autopistas que estaban en manos de los family offices ligados a las familias socias de Falabella.

Conocedores de DIF aseguran que su ventaja respecto a sus competidoras chilenas es que tienen 15 años de experiencia siendo jugadores globales en activos de infraestructura y que tienen invertidos más de 5.600 millones de euros en países altamente competitivos, como Estados Unidos, Canadá y Australia. Además, otra diferencia versus los fondos nacionales, es que tienen plena discrecionalidad para invertir y el levantamiento de fondos no depende de proyectos específicos.

Atentos a la cartera de concesiones

Distintos actores cercanos a DIF coinciden en que la gestora holandesa está evaluando todo el pipeline o portafolio de concesiones públicas de Chile. El especial foco lo tienen en evaluar carreteras, infraestructura social y hospitales. Permanentemente están evaluando los riesgos asociados a cada proyecto y están abiertos a invertir en desarrollos desde cero o greenfield, hasta en proyectos secundarios.

La fórmula que usan para ingresar a proyectos desde cero es vía asociación con una firma constructora o concesionaria. En ese sentido, cuentan con experiencias de sociedades preferentemente españolas, francesas y de otros países europeos, pero también estarían abiertos a asociarse con constructoras chilenas.

El apetito de DIF va más allá de las concesiones. Al igual que en Uruguay y otros continentes, fuentes cercanas a la gestora aseguran que quieren concretar su entrada al sector de las energías renovables no convencionales de Chile, en especial a proyectos solares y eólicos. Verían este mercado local como activo y robusto, donde no se depende de esquemas de subsidios.

Los aportantes detrás de los fondos de DIF son principalmente compañías de seguros, fondos de pensiones y fondos de fondos globales, donde cada inversionista no supera el 5% del ticket de alguno de los instrumentos de inversión que tienen.

La gestora separa sus vehículos en dos estrategias distintas. La principal es la de infraestructura general, donde tienen distintos fondos y el que invirtió en Chile es el llamado DIF 5, de 1.900 millones de euros. Ya preparan un nuevo fondo de este tipo por alrededor de 2.500 millones de euros. La otra estrategia del grupo invierte en empresas de infraestructura de telecomunicaciones, antenas y data centers, donde están levantando capital por 1.000 millones de euros en su segundo fondo de este tipo.

En los fondos telecomunicaciones, fuentes de la industria señalan que los holandeses planean invertir en participaciones de empresas por entre 20 y 100 millones de euros. En los fondos de infraestructura corriente, contemplan hacer inversiones por empresas entre 20 y 200 millones de euros.

Fuente: Pulso, Martes 25 de Febrero de 2020

PULSO – No es tan común que los grandes fondos de inversión globales inviertan en Chile de forma directa. Sin embargo, sin hacer mucho ruido, hace algunos meses abrió oficina propia en Santiago la gestora de fondos holandesa con especialidad en negocios de infraestructura, Dutch Investment Fund (DIF) Capital Partners.

Apenas la firma europea se instaló en nuestro país, pudo concretar su primera inversión a nivel local, al entrar a la propiedad de las carreteras Valles del Biobío (Concepción-Cabrero) y Rutas del Desierto (accesos a Iquique), mediante la compra en alrededor de US$ 100 millones —sin contar deuda— por el 49% de participación que tenían de esos activos los family offices Corso y Auguri, ligados a Teresa Solari y Cecilia Karlezi, respectivamente. Estas oficinas familiares habían comprado en 2011 este paquete de carreteras en alrededor de US$ 230 millones a la concesionaria española Sacyr.

Justamente, es un ex director de Sacyr Concesiones el que coordina desde el extranjero las actividades de DIF en Chile. Se trata de Fernando Moreno, quien es socio de la gestora holandesa y está en permanente contacto con el exScotiabank GBM y exSantander GBM, Daniel Aninat, quien es el responsable de la oficina en Santiago. También está presente en la oficina de Chile otro conocedor de los negocios de infraestructura y concesiones a nivel local, Luis Hinojosa, quien entre 2012 y 2015 fue el director de inversiones de la concesionaria española Globalvía, que en nuestro país maneja las autopistas Del Itata, Del Aconcagua y Costa Arauco.

Fuentes de la industria de fondos resaltan el conocimiento que tienen los ejecutivos de DIF del mercado de concesiones local, por lo que les hace sentido que su punto de partida para invertir en Latinoamérica haya sido nuestro país, junto con la compra de un parque eólico en Uruguay.

Con sus oficinas en Chile, DIF se transforma en el primer fondo de infraestructura global que competirá de forma directa con los jugadores locales, como BTG Pactual, CMB Prime, Frontal Trust y Toesca Asset Management. Justamente, a esta última firma DIF le ganó la pulseada final para hacerse con el 49% de las autopistas que estaban en manos de los family offices ligados a las familias socias de Falabella.

Conocedores de DIF aseguran que su ventaja respecto a sus competidoras chilenas es que tienen 15 años de experiencia siendo jugadores globales en activos de infraestructura y que tienen invertidos más de 5.600 millones de euros en países altamente competitivos, como Estados Unidos, Canadá y Australia. Además, otra diferencia versus los fondos nacionales, es que tienen plena discrecionalidad para invertir y el levantamiento de fondos no depende de proyectos específicos.

Atentos a la cartera de concesiones

Distintos actores cercanos a DIF coinciden en que la gestora holandesa está evaluando todo el pipeline o portafolio de concesiones públicas de Chile. El especial foco lo tienen en evaluar carreteras, infraestructura social y hospitales. Permanentemente están evaluando los riesgos asociados a cada proyecto y están abiertos a invertir en desarrollos desde cero o greenfield, hasta en proyectos secundarios.

La fórmula que usan para ingresar a proyectos desde cero es vía asociación con una firma constructora o concesionaria. En ese sentido, cuentan con experiencias de sociedades preferentemente españolas, francesas y de otros países europeos, pero también estarían abiertos a asociarse con constructoras chilenas.

El apetito de DIF va más allá de las concesiones. Al igual que en Uruguay y otros continentes, fuentes cercanas a la gestora aseguran que quieren concretar su entrada al sector de las energías renovables no convencionales de Chile, en especial a proyectos solares y eólicos. Verían este mercado local como activo y robusto, donde no se depende de esquemas de subsidios.

Los aportantes detrás de los fondos de DIF son principalmente compañías de seguros, fondos de pensiones y fondos de fondos globales, donde cada inversionista no supera el 5% del ticket de alguno de los instrumentos de inversión que tienen.

La gestora separa sus vehículos en dos estrategias distintas. La principal es la de infraestructura general, donde tienen distintos fondos y el que invirtió en Chile es el llamado DIF 5, de 1.900 millones de euros. Ya preparan un nuevo fondo de este tipo por alrededor de 2.500 millones de euros. La otra estrategia del grupo invierte en empresas de infraestructura de telecomunicaciones, antenas y data centers, donde están levantando capital por 1.000 millones de euros en su segundo fondo de este tipo.

En los fondos telecomunicaciones, fuentes de la industria señalan que los holandeses planean invertir en participaciones de empresas por entre 20 y 100 millones de euros. En los fondos de infraestructura corriente, contemplan hacer inversiones por empresas entre 20 y 200 millones de euros.

Fuente: Pulso, Martes 25 de Febrero de 2020

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