Sábado, Abril 13, 2024

Las dificultades de las plantas desaladoras en el norte de Chile

BNAMERICAS – Aunque la desalinización ha encontrado un nicho prometedor en el norte de Chile, principalmente por la urgencia de agua del sector minero en medio de una histórica sequía, la región no sería tan propicia para sustentar las numerosas plantas que se necesitarían para cubrir tanto la demanda para consumo humano como la de la industria minera, advierten expertos.

Es fundamental que los proyectos futuros sean más eficientes y minimicen el impacto en el medioambiente, aseguró el director de desarrollo de negocios de Black & Veatch Chile, Pablo Peñaranda, quien agrega que la compañía está avanzando en soluciones para optimizar aún más estas plantas.

“También contamos con servicios que permiten aumentar la capacidad de recuperación de aguas resultantes del procesamiento del mineral de cobre, como es el caso del tratamiento de efluentes del proceso de filtrado del concentrado”, señaló Peñaranda en un comunicado.

Un estudio realizado en noviembre por el Centro de Ciencias Ambientales (EULA-Chile) de la Universidad de Concepción y el Instituto Milenio en Socioecología Costera (Secos) concluyó que solo el 4,5% del territorio costero entre el extremo más septentrional del país, la Región de Arica y Parinacota, y la Región Metropolitana de Santiago podría calificarse como “altamente apropiado” para la instalación de plantas desaladoras.

Por el contrario, el 60% del área estudiada —trayecto en línea recta de unos 2.000km— sería “poco apropiado” o “no apropiado”. También se constató que 17 plantas en etapa de proyecto o de operación se ubican en zonas no aptas.

Actualmente hay 24 plantas desaladoras funcionando en Chile con una capacidad combinada de 8.000 litros por segundo (l/s) y un 75% de esta producción se destina a la industria minera, según la asociación local de desalinización Acades.

La capacidad debiera aumentar a 10.000l/s hacia fines de este año y podría llegar a 40.000l/s para fines de la década.

La minería sería la principal beneficiaria del auge de la desalinización, con 15 proyectos planificados en diferentes etapas de desarrollo, ya que la demanda de agua desalada en la industria cuprífera debiera expandirse 167% en 2023 en comparación con 2021, indicó la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) el mes pasado.

Para ese año, el agua desalinizada representará el 71% del suministro del sector cuprífero, asegura el organismo.

Algunos de los proyectos de desalinización que se desarrollan actualmente para operaciones mineras son Distrito Norte de Codelco, planta de US$1.000 millones que recibió aprobación ambiental; INCO de Antofagasta Minerals, instalación de US$2.200 millones que comenzará a operar este año; y una planta de Teck para Quebrada Blanca 2, proyecto cuprífero valorado en US$7.750 millones.

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Fuente: Bnamericas, Martes 21 de Febrero de 2023

BNAMERICAS – Aunque la desalinización ha encontrado un nicho prometedor en el norte de Chile, principalmente por la urgencia de agua del sector minero en medio de una histórica sequía, la región no sería tan propicia para sustentar las numerosas plantas que se necesitarían para cubrir tanto la demanda para consumo humano como la de la industria minera, advierten expertos.

Es fundamental que los proyectos futuros sean más eficientes y minimicen el impacto en el medioambiente, aseguró el director de desarrollo de negocios de Black & Veatch Chile, Pablo Peñaranda, quien agrega que la compañía está avanzando en soluciones para optimizar aún más estas plantas.

“También contamos con servicios que permiten aumentar la capacidad de recuperación de aguas resultantes del procesamiento del mineral de cobre, como es el caso del tratamiento de efluentes del proceso de filtrado del concentrado”, señaló Peñaranda en un comunicado.

Un estudio realizado en noviembre por el Centro de Ciencias Ambientales (EULA-Chile) de la Universidad de Concepción y el Instituto Milenio en Socioecología Costera (Secos) concluyó que solo el 4,5% del territorio costero entre el extremo más septentrional del país, la Región de Arica y Parinacota, y la Región Metropolitana de Santiago podría calificarse como “altamente apropiado” para la instalación de plantas desaladoras.

Por el contrario, el 60% del área estudiada —trayecto en línea recta de unos 2.000km— sería “poco apropiado” o “no apropiado”. También se constató que 17 plantas en etapa de proyecto o de operación se ubican en zonas no aptas.

Actualmente hay 24 plantas desaladoras funcionando en Chile con una capacidad combinada de 8.000 litros por segundo (l/s) y un 75% de esta producción se destina a la industria minera, según la asociación local de desalinización Acades.

La capacidad debiera aumentar a 10.000l/s hacia fines de este año y podría llegar a 40.000l/s para fines de la década.

La minería sería la principal beneficiaria del auge de la desalinización, con 15 proyectos planificados en diferentes etapas de desarrollo, ya que la demanda de agua desalada en la industria cuprífera debiera expandirse 167% en 2023 en comparación con 2021, indicó la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) el mes pasado.

Para ese año, el agua desalinizada representará el 71% del suministro del sector cuprífero, asegura el organismo.

Algunos de los proyectos de desalinización que se desarrollan actualmente para operaciones mineras son Distrito Norte de Codelco, planta de US$1.000 millones que recibió aprobación ambiental; INCO de Antofagasta Minerals, instalación de US$2.200 millones que comenzará a operar este año; y una planta de Teck para Quebrada Blanca 2, proyecto cuprífero valorado en US$7.750 millones.

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Fuente: Bnamericas, Martes 21 de Febrero de 2023

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