Miércoles, Febrero 1, 2023

Las acciones que están tomando Esval, Aguas Nuevas, Aguas Andinas y Essbio para mantener el suministro en la megasequía

DIARIO FINANCIERO – La megasequía que azota el centro del país ha generado una preocupante escasez hídrica, por lo que las empresas sanitarias han tenido que redoblar los esfuerzos para mantener el servicio del vital elemento en un escenario que cada vez se ve más complejo.

Essbio, que entrega servicios sanitarios en la zona centro sur del país, específicamente en las regiones de O’Higgins, Ñuble y Biobío, es una de ellas. Tal como cuenta Cristian Vergara, el gerente general de la firma, el déficit de precipitaciones en las principales capitales regionales -que en casos como el de Chillán llega a un 62%- han llevado a tomar medidas como, por ejemplo, la puesta en marcha en 2021 de “un sistema de respaldo de fuentes productivas para Rancagua/Machalí, que contempla una batería de 23 pozos, 9 de los cuales ya están operando. Y que permitirá robustecer el sistema para los más de 257 mil clientes que atendemos en la zona”, según indica.

Además, en la región del Biobío la sanitaria se encuentra analizando la construcción de estanques 4 horas en Concepción por $1.059 millones que permitirá aumentar la disponibilidad de agua para zonas como Hualpencillo y Nonguén Alto. Y a esto se suma una nueva planta de producción de agua potable Buen Retiro, Coronel, por $3.028 millones para reforzar la producción de agua en el sector norte de la comuna.

“De los más de $192.000 millones que tenemos contemplado para el próximo quinquenio, hemos destinado más de $41.000 millones solo para obras de sequía y resiliencia”, comenta Vergara, y destaca que en los últimos tres años Essbio construido diversos estanques para incrementar la capacidad de regulación, y ha instalado nuevas plantas de agua potable.

Desalinización y cambios en la obtención de recursos

Por su parte, desde el grupo Aguas Nuevas que opera en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Atacama, La Araucanía y Magallanes, señalan que parte del plan de inversiones ha apuntado a “la revisión, el mantenimiento y la recuperación de fuentes de agua, que incluye la exploración y mejoramiento de sondas, drenajes y fuentes superficiales”. Y a esto se suma la modificación a los sistemas de tratamiento para enfrentar condiciones de calidad distintas a las históricamente registradas en algunos ríos, y que han reportado resultados efectivos.

Asimismo, desde la compañía indican que pese a que observan con preocupación “la modificación de los niveles y condiciones de las actuales fuentes”, no tienen previsto que en el mediano plazo implique, por ejemplo, eventuales cortes programados de agua.

Y destacan el uso de plantas de desalinización de agua de mar y agua salobre tanto en Aguas del Altiplano como en Nueva Atacama, que según cuentan “han tenido muy buenos resultados”.

“Creemos que la desalinización es la mejor alternativa para asegurar continuidad en las ciudades costeras de Chile, ante la variabilidad observada en las fuentes continentales. Pero reconocemos que su costo es mayor que la producción desde pozos, como se realiza mayoritariamente a la fecha en los sistemas que atendemos en el norte del país”, señalan.

Y si se habla de desalinización, Valparaíso tampoco se queda atrás. Esval es la sanitaria que provee de agua potable en la V Región y José Luis Murillo, gerente general de la firma, comenta que actualmente existen varios proyectos de desalación de otras compañías en la zona, por lo que desde Esval están en contacto con ellos “porque creemos que el mejor camino es que estas plantas sean multipropósito y las tengamos como una fuente de respaldo para el consumo humano”, según señala.

Pero esta no es la única mirada distinta que le han dado a la sequía desde la empresa. La forma de gestionar el agua ha cambiado, y hoy el uso de agua subterránea es mucho mayor dado el déficit de lluvias y baja de caudales en la zona.

“El proyecto más relevante que pusimos en marcha a inicios de 2021 es la conducción reversible Aromos-Concón (con una inversión de $28.000 millones), que permite durante los pocos meses que tenemos agua en la cuarta sección del Aconcagua, tomarla en la planta e impulsarla hasta Los Aromos para acumular las reservas necesarias”, explica Murillo.

Y añade que los equipos de la empresa están dedicados a reforzar las fuentes de suministros, que incluye la construcción de nuevos pozos, compra de más derechos de agua, proyectos de eficiencia y obras de infraestructura.

Uso de tecnología para la recuperación de aguas

La Región Metropolitana ha sido una de las más afectadas por la intensa sequía, e incluso en agosto del año pasado el gobierno decretó emergencia agrícola en la zona. Es por esto que desde Aguas Andinas, la sanitaria encargada de proveer recursos a la mayoría de las comunas de Santiago ha debido aportar nuevas medidas que se traduzcan no solo en un mejor uso del agua, sino también que aporten a su recuperación.

Así lo explica Cristian Schwerter, director de planificación e ingeniería de la compañía, que si bien en 2020 y 2021 invirtieron cerca de $130 mil millones con el objetivo de contar el respaldo para los habitantes de la RM, han debido evaluar nuevas fuentes hídricas, como el reúso de las aguas depuradas que permite darle “una doble vida”.

“Para esto, estamos en proceso de ingeniería y elaboración del Estudio de Impacto Ambiental de una conducción de aproximadamente 40 kilómetros que permitiría aportar alrededor de 3.000 litros por segundo de agua depurada para usos en riego agrícola, lo que, a su vez, se traducirá en dejar disponible el mismo caudal en agua superficial, para ser potabilizada”, explica el ejecutivo.

Y añade que desde la compañía continúan con la ejecución permanente de “un exhaustivo Plan de Eficiencia Hidráulica que considera nuevas tecnologías e infraestructuras por cerca de US$100 millones de inversión en adecuación de la red e incorporación de sistemas de detección, como rastreo satelital, métodos acústicos y gas trazador”.

A partir de estas nuevas tecnologías y otras medidas, Aguas Andinas tiene como objetivo recuperar 70 mil millones de litros de agua anuales al 2026, lo que equivale al consumo anual de 1.490.000 personas.

Una adecuada gestión es clave

El 2021 fue un año complejo desde el punto de vista de la disponibilidad hídrica, y en la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) bien lo saben. Las empresas han debido extremar sus esfuerzos con el fin de garantizar la continuidad de suministro, y si bien permiten una mejora importante, requieren de una adecuada gestión de los recursos en las cuencas que cuide el suministro de las personas.

Así al menos lo observa Jorge Rivas, superintendente del organismo, quien comenta que “las acciones hasta la fecha han resultado exitosas, pero los años siguientes serán todavía más desafiantes”. Pues más allá de analizar el tipo de medidas, lo importante es que éstas sean coherentes con la estrategia de gestión del agua que exista en cada cuenca, según señala.

“La medida más importante pasa por tener una buena gestión y coordinación con los distintos actores del tema hídrico, tanto los usuarios (regantes, industrias, etc.) como con los distintos servicios públicos e instituciones que intervienen”, sostiene.

Y afirma que todos los días trabajan “con el fin de lograr que las empresas tomen oportunamente las medidas que permitan evitar el riesgo de un racionamiento, que es una medida extrema”.

“Es importante avanzar en uso racional y eficiente del agua en que todos debemos hacer un esfuerzo, las empresas, por ejemplo, reduciendo y controlando sus pérdidas físicas y los usuarios manteniendo un consumo responsable y acorde con la situación climática que enfrentamos. Hemos visto que van en aumento los sistemas con situaciones de poca o nula holgura en sus fuentes, lo que nos mantiene muy ocupados exigiendo inversiones oportunas a las sanitarias del país”, concluye.

Ver artículo

Fuente: Diario Financiero, Martes 11 de Enero de 2022

DIARIO FINANCIERO – La megasequía que azota el centro del país ha generado una preocupante escasez hídrica, por lo que las empresas sanitarias han tenido que redoblar los esfuerzos para mantener el servicio del vital elemento en un escenario que cada vez se ve más complejo.

Essbio, que entrega servicios sanitarios en la zona centro sur del país, específicamente en las regiones de O’Higgins, Ñuble y Biobío, es una de ellas. Tal como cuenta Cristian Vergara, el gerente general de la firma, el déficit de precipitaciones en las principales capitales regionales -que en casos como el de Chillán llega a un 62%- han llevado a tomar medidas como, por ejemplo, la puesta en marcha en 2021 de “un sistema de respaldo de fuentes productivas para Rancagua/Machalí, que contempla una batería de 23 pozos, 9 de los cuales ya están operando. Y que permitirá robustecer el sistema para los más de 257 mil clientes que atendemos en la zona”, según indica.

Además, en la región del Biobío la sanitaria se encuentra analizando la construcción de estanques 4 horas en Concepción por $1.059 millones que permitirá aumentar la disponibilidad de agua para zonas como Hualpencillo y Nonguén Alto. Y a esto se suma una nueva planta de producción de agua potable Buen Retiro, Coronel, por $3.028 millones para reforzar la producción de agua en el sector norte de la comuna.

“De los más de $192.000 millones que tenemos contemplado para el próximo quinquenio, hemos destinado más de $41.000 millones solo para obras de sequía y resiliencia”, comenta Vergara, y destaca que en los últimos tres años Essbio construido diversos estanques para incrementar la capacidad de regulación, y ha instalado nuevas plantas de agua potable.

Desalinización y cambios en la obtención de recursos

Por su parte, desde el grupo Aguas Nuevas que opera en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Atacama, La Araucanía y Magallanes, señalan que parte del plan de inversiones ha apuntado a “la revisión, el mantenimiento y la recuperación de fuentes de agua, que incluye la exploración y mejoramiento de sondas, drenajes y fuentes superficiales”. Y a esto se suma la modificación a los sistemas de tratamiento para enfrentar condiciones de calidad distintas a las históricamente registradas en algunos ríos, y que han reportado resultados efectivos.

Asimismo, desde la compañía indican que pese a que observan con preocupación “la modificación de los niveles y condiciones de las actuales fuentes”, no tienen previsto que en el mediano plazo implique, por ejemplo, eventuales cortes programados de agua.

Y destacan el uso de plantas de desalinización de agua de mar y agua salobre tanto en Aguas del Altiplano como en Nueva Atacama, que según cuentan “han tenido muy buenos resultados”.

“Creemos que la desalinización es la mejor alternativa para asegurar continuidad en las ciudades costeras de Chile, ante la variabilidad observada en las fuentes continentales. Pero reconocemos que su costo es mayor que la producción desde pozos, como se realiza mayoritariamente a la fecha en los sistemas que atendemos en el norte del país”, señalan.

Y si se habla de desalinización, Valparaíso tampoco se queda atrás. Esval es la sanitaria que provee de agua potable en la V Región y José Luis Murillo, gerente general de la firma, comenta que actualmente existen varios proyectos de desalación de otras compañías en la zona, por lo que desde Esval están en contacto con ellos “porque creemos que el mejor camino es que estas plantas sean multipropósito y las tengamos como una fuente de respaldo para el consumo humano”, según señala.

Pero esta no es la única mirada distinta que le han dado a la sequía desde la empresa. La forma de gestionar el agua ha cambiado, y hoy el uso de agua subterránea es mucho mayor dado el déficit de lluvias y baja de caudales en la zona.

“El proyecto más relevante que pusimos en marcha a inicios de 2021 es la conducción reversible Aromos-Concón (con una inversión de $28.000 millones), que permite durante los pocos meses que tenemos agua en la cuarta sección del Aconcagua, tomarla en la planta e impulsarla hasta Los Aromos para acumular las reservas necesarias”, explica Murillo.

Y añade que los equipos de la empresa están dedicados a reforzar las fuentes de suministros, que incluye la construcción de nuevos pozos, compra de más derechos de agua, proyectos de eficiencia y obras de infraestructura.

Uso de tecnología para la recuperación de aguas

La Región Metropolitana ha sido una de las más afectadas por la intensa sequía, e incluso en agosto del año pasado el gobierno decretó emergencia agrícola en la zona. Es por esto que desde Aguas Andinas, la sanitaria encargada de proveer recursos a la mayoría de las comunas de Santiago ha debido aportar nuevas medidas que se traduzcan no solo en un mejor uso del agua, sino también que aporten a su recuperación.

Así lo explica Cristian Schwerter, director de planificación e ingeniería de la compañía, que si bien en 2020 y 2021 invirtieron cerca de $130 mil millones con el objetivo de contar el respaldo para los habitantes de la RM, han debido evaluar nuevas fuentes hídricas, como el reúso de las aguas depuradas que permite darle “una doble vida”.

“Para esto, estamos en proceso de ingeniería y elaboración del Estudio de Impacto Ambiental de una conducción de aproximadamente 40 kilómetros que permitiría aportar alrededor de 3.000 litros por segundo de agua depurada para usos en riego agrícola, lo que, a su vez, se traducirá en dejar disponible el mismo caudal en agua superficial, para ser potabilizada”, explica el ejecutivo.

Y añade que desde la compañía continúan con la ejecución permanente de “un exhaustivo Plan de Eficiencia Hidráulica que considera nuevas tecnologías e infraestructuras por cerca de US$100 millones de inversión en adecuación de la red e incorporación de sistemas de detección, como rastreo satelital, métodos acústicos y gas trazador”.

A partir de estas nuevas tecnologías y otras medidas, Aguas Andinas tiene como objetivo recuperar 70 mil millones de litros de agua anuales al 2026, lo que equivale al consumo anual de 1.490.000 personas.

Una adecuada gestión es clave

El 2021 fue un año complejo desde el punto de vista de la disponibilidad hídrica, y en la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) bien lo saben. Las empresas han debido extremar sus esfuerzos con el fin de garantizar la continuidad de suministro, y si bien permiten una mejora importante, requieren de una adecuada gestión de los recursos en las cuencas que cuide el suministro de las personas.

Así al menos lo observa Jorge Rivas, superintendente del organismo, quien comenta que “las acciones hasta la fecha han resultado exitosas, pero los años siguientes serán todavía más desafiantes”. Pues más allá de analizar el tipo de medidas, lo importante es que éstas sean coherentes con la estrategia de gestión del agua que exista en cada cuenca, según señala.

“La medida más importante pasa por tener una buena gestión y coordinación con los distintos actores del tema hídrico, tanto los usuarios (regantes, industrias, etc.) como con los distintos servicios públicos e instituciones que intervienen”, sostiene.

Y afirma que todos los días trabajan “con el fin de lograr que las empresas tomen oportunamente las medidas que permitan evitar el riesgo de un racionamiento, que es una medida extrema”.

“Es importante avanzar en uso racional y eficiente del agua en que todos debemos hacer un esfuerzo, las empresas, por ejemplo, reduciendo y controlando sus pérdidas físicas y los usuarios manteniendo un consumo responsable y acorde con la situación climática que enfrentamos. Hemos visto que van en aumento los sistemas con situaciones de poca o nula holgura en sus fuentes, lo que nos mantiene muy ocupados exigiendo inversiones oportunas a las sanitarias del país”, concluye.

Ver artículo

Fuente: Diario Financiero, Martes 11 de Enero de 2022

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