Lunes, Abril 15, 2024

La intercomuna busca crear el Plan Maestro de Infraestructura Verde-Urbana

LA DISCUSIÓN – Fue en octubre de 2020 que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) presentó su último indicador de metros cuadrados de áreas verdes per cápita en las comunas más importantes del país, con un resultado poco saludable para Chillán, ubicándola como una de las siete capitales regionales con la mayor brecha en este binomio.

Se especificaba entonces que la capital regional tiene apenas 5,75 metros cuadrados de espacios verde-urbano por habitante, y lo que sugiere la medida internacional de la Organización Mundial de la Salud es de 16 metros cuadrados.

La capital regional contaba a principios de este año con 968.510 m2 de áreas verdes, cifra en la que se suman las superficies de parques y plazas, mientras que Chillán Viejo presentaba un índice aún más bajo, con apenas 5,04 m2 de áreas verdes por habitante, según los estudios del INE.

Así, ambas ciudades asoman incluso por debajo del promedio nacional que alcanza los 6,15 m2 por persona.

Considerando los impactos en la salud de las personas, en lo medioambiental, en la seguridad barrial e incluso en lo ornamental y en la plusvalía de las zonas que generan las áreas verdes bien mantenidas, es que antes de finalizar el 2022, los alcaldes de Chillán, Camilo Benavente, y de Chillán Viejo, Jorge del Pozo, acordaron la firma de un convenio para comenzar a dar los primeros pasos hacia la creación del Plan Maestro de Infraestructura Verde-Urbana.

Lo anterior tiene como objetivo avanzar hacia el perfil de modernidad que ambos jefes comunales se impusieron en sus respectivas campañas edilicias, pero además, para generar un –hasta hoy inexistente- “corredor verde” capaz de conectar espacios clave como parques y plazas, además de hacer estudios para detectar qué otros espacios existen en ambas comunas con las potencialidades de ser transformadas en plazoletas o áreas de esparcimiento.

La consigna es, de todas formas, que en un plazo que no exceda los diez años desde su puesta en marcha, se pueda cumplir con la referencia internacional de áreas verdes por persona.

Un debate incipiente

Es probable que cada chillanejo tenga su propia fórmula para realizar áreas verdes. Es por esta razón que las autoridades locales, tanto municipales como del Gobierno, han incorporado a sus planes la incorporación de consultas ciudadanas, para que al menos los vecinos más inmediatos de estos lugares a intervenir cuenten con una opinión a considerar en cada proyecto.

Esto, al menos, es lo que se está viendo tanto en los trabajos que la Municipalidad de Chillán ha comenzado a hacer a través del Plan Calles Sin Violencia que promueve el Gobierno para recuperar espacios públicos afectados por la delincuencia o las incivilidades. Son diez los puntos que se trabajarán y a la fecha se definieron la esquina de O´Brien y Covadonga (Población Wicker) y un tramo ubicado frente al campus La Castilla de la Universidad del Bio-Bío (población Vicente Pérez Rosales).

Recogiendo las opiniones vecinales, se optó por realizar plazoletas equipadas con juegos para niños, luminarias, cámaras de seguridad, paseos para adultos mayores equipados con bancas y pérgolas.

Sin embargo, el ejemplo más claro de lo anterior es lo que se pretende realizar en el nuevo Parque Schleyer, cuyo diseño fue adjudicado a inicios de esta semana a una empresa de arquitectura y paisajismo de Valparaíso, por un monto cercano a los $70 millones, con un plazo de 158 días para su presentación.

Está en las bases de esta licitación la obligación de hacer una consulta ciudadana para definir cómo se planificará este nuevo pulmón verde que aportará con 15 mil m2.

“Pero hay que ser muy claros en este punto. Estas consultas buscan conocer cuáles son las necesidades generales de la comunidad, saber qué esperan y qué es lo que no quieren que se haga en estos lugares, pero de ninguna manera serán los vecinos quienes terminen diseñando el parque, porque ésa es tarea de los profesionales que se contratan”, explica Isaac Peralta, urbanista del Secpla de Chillán Viejo, quien si bien no es parte del proyecto Parque Schleyer, sí es una de las personas que ya está trabajando en la creación de las bases del nuevo Plan Maestro de Infraestructura Verde (PMIV) Chillán-Chillán Viejo.

El asesor urbanista retoma este punto debido a que cree necesario advertir que “en general, en todo el país se habla muy poco de cómo debe estar integrada el área verde con el resto de la ciudad. Al menos acá en la intercomuna se aprecia un alto interés en avanzar en este tema por parte de las municipalidades, pero en la sociedad en general sigue habiendo un debate muy incipiente”.

Sin embargo, sí estaba claro que se trataba de un déficit que afectaba a ambas comunas, por lo que ante el impedimento legal para que entre dos municipios firmen convenios para postular a financiamiento público (no al menos sin una personalidad jurídica formada entre dos o más consistorios) a través del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

“Por eso nos aliamos con el Ministerio para poder presentarles los términos de referencia o la línea base, que ya estamos prontos a concluir, y así sean ellos quienes levanten la ficha de postulación de este estudio del Plan Maestro de Infraestructura Verde-Urbana”, comentó Peralta.

Corredores verdes

Conforme a los avances que han realizado las respectivas unidades del Secpla en ambos municipios, estas nuevas intervenciones ya no pueden ser presentadas como espacios aislados e inconexos.

Por otra parte, cada punto a intervenir debe respetar las significantes propias de un barrio específico, las de un sector más amplio o incluso deben tener una lectura intercomunal.

“Es aquí entonces que cobrarán una especial relevancia los llamados corredores verdes”, explica Isaac Peralta, quien añade que “hoy vemos muchas avenidas que potencialmente pueden ser muy importantes como enlaces verde-urbano integradores de ambas comunas, como por ejemplo lo que se está haciendo en Huambalí Chillán-Chillán Viejo y Alonso de Ercilla, entonces la idea es que podamos entre ambas comunas unificar conceptos de espacios públicos, lo que se puede lograr mediante arborización, estructuras y espacialidad”.

Otro espacio clave que estaría considerado en este plan maestro es el del estero Las Toscas, al que se le pretende asignar ni más ni menos que el rol de ser la columna vertebral en materia de conectividad, espacial, funcional, como regulador de temperatura e incluso volver a proyectarlo como un espacio recreacional, peatonal y de contemplación, como alguna vez se intentó sin éxito alguno.

“De todas maneras, este plan en esta primera etapa no tiene contemplado los diseños que deberá tener cada uno de estos tramos, ya que lo que se busca es generar conceptos más amplios como los perfiles que cada uno de estos lugares, tramos o avenidas deberían incorporar, indicar los espacios posibles de expropiar y otras indicaciones que les permitan a las dos municipalidades poder realizar licitaciones específicas para cada lugar”, aclaró el urbanista chillanvejano.

Pese a lo idílico que suena el proyecto, ya asoman dos posibles trabas en el horizonte, y ambos asociados a los presupuestos de ejecución.

En primer lugar, es fácil anticipar el alto costo de ejecución que significaría la realización de este PMIV para ambas comunas, por lo que para el Gobierno Regional no sería sencillo entregar aún más recursos a una comuna a la que ya le ha entregado recursos para otras grandes obras como la Circunvalación, la nueva pista BMX, la adquisición del Parque Schleyer, la reposición de veredas, entre otras.

Y en segundo término, “hay una reticencia histórica de parte del banco integrado de proyectos y sobre todo del Ministerio de Desarrollo Social, para otorgar mucho financiamiento a la creación de áreas verdes, ya que prefieren apoyar otro tipo de infraestructura como salud, educación u otras. Pero en todos los países del mundo esto ha ido cambiando y espero que acá empiece a pasar lo mismo”, concluyó el profesional.

Se espera que a fines de julio se entreguen las bases, por parte de ambos municipios, al Minvu, y así aguardar por la gestión ministerial para conseguir los recursos para iniciar el estudio, que según se anticipa, deberá ser planificado por etapas.

Avanzar metro a metro

Creer que las áreas verdes sólo son lugares que aportan con el medio ambiente y sirven solo para pasear, sentarse o jugar es un error. El pasear, sentarse o jugar se puede lograr cuando, primero, existe un espacio para eso y segundo, cuando la seguridad del entorno lo permite”, reflexiona el concejal de Chillán Rodrigo Ramírez, presidente de la comisión Seguridad.

El edil, quien se ha manifestado a favor de apoyar todas las iniciativas relacionadas con la eliminación de microbasurales, poda y arborización de espacios públicos y recuperación de espacios barriales en desuso o mal utilizados, explica que “hoy la tendencia mundial más importante y de mayor eficacia para evitar que un barrio caiga en manos de la delincuencia o que se transforme en microbasurales, es la de hermosear nuestros entornos, las laderas de los canales, las plazas, las esquinas y los bandejones de las ciudades”.

Ramírez apunta a diversos estudios de arquitectura, incluso nacionales, que demuestran que “cuando un lugar está bien cuidado, como el metro de Santiago, nuestro estadio municipal, el Parque Forestal o muchos otros ejemplos en todo el mundo, las personas de manera natural tienden a respetar y a cuidarlos, por lo tanto, no se vandalizan ni son usados para cometer delitos, y claramente este fenómeno es lo que buscamos replicar en todos los barrios de la comuna”.

Ya en algunas comunas de la Región Metropolitana y en otras ciudades del país se han efectuado concursos de barrios para premiar a las juntas de vecinos que “mejor les queden sus jardines y espacios públicos. Las municipalidades los apoyan con árboles y otros insumos para que ellos mismos concursen y la verdad es que los resultados son excelentes, siendo uno de los primeros fenómenos en aparecer el del regreso de la seguridad a esos lugares”, completa.

La reflexión de Ramírez es la antesala para explicar los trabajos –a veces silenciosos y con escasa prensa- que se ha realizado por parte de la unidad de Aseo y Ornato en este sentido.

El Departamento trabaja con aquellos de mediana envergadura y aquellos que son potenciales a convertirse en un microbasural, para tal objetivo cuenta con un programa que abarca un total de 12 espacios de manera anual, los cuales son intervenidos comprometiendo a la comunidad a través de escuelas, iglesias y juntas de vecinos.

Este programa partió el año 2022 trasformando en conjunto con los vecinos de cada sector, cerca de 40 puntos que presentaban denuncias por ser focos delictuales, de incivilidades o de microbasurales.

A esto se debe sumar un trabajo educativo con la comunidad a través de juntas de vecinos, capacitando puerta a puerta respecto a la ordenanza municipal que regula la protección de medio ambiente y la salud ambiental.

A su vez, se han realizado talleres de jardinería en aquellas juntas vecinales participativas durante las trasformaciones y los operativos. Para éstas se ocupan tres camiones en terreno, en jornadas de mañana y tarde, con un total de cinco cuadrillas desplegadas por sector (48 jornales y dos acopiadores por camión), además, con la incorporación de una paisajista y topógrafa, se ha podido contar con propuestas de diseño y capacitaciones a las cuadrillas de trabajo y a la comunidad.

De esta manera, con este tipo de intervenciones, la municipalidad ha podido generar espacios aptos para transformarse en lugares verde-urbanos, por 422 mil m2 en toda la comuna.

Un Chillán que piense en verde

Junto con el Parque Schleyer, otros espacios llamados a ser grandes pulmones verdes en la ciudad de Chillán son el parque Ultraestación, proyecto de cuatro etapas que contempla un total de 9,2 hectáreas que pertenecían a la Empresa de Ferrocarriles del Estado; y el Parque Oriente, ya inaugurado en diciembre del 2021, que aporta con 12 mil metros cuadrados más.

Y ya en un plano aún más futurista “existe una idea, que es la de poder hacer un gran parque comunal en los predios municipales que están junto al aeródromo de Chillán, en la salida a Coihueco”, recuerda el administrador municipal, Richard Guzmán.

El administrador detalla que “lo que el alcalde quiere es crear diversos espacios que pueden ser usados para hacer deportes, para trotar, anfiteatros, jardines botánicos pero también realizar un Centro de Alto Rendimiento para deportistas destacados, ya que Ñuble es la única región que no cuenta con uno”.

De todas formas, Guzmán advierte que “es un proyecto que todavía está en pañales, pero no por eso se le toma con menos seriedad”.

Sin embargo, a todo lo anterior le falta un factor fundamental, al que apunta la concejal Quenne Aitken.

“No basta con que haya áreas verdes si las personas no los utilizan. Por ejemplo, existe uno en la cancha del Deportivo San Luis, en calle Esmeralda que se tuvo que cerrar porque se usaba para el consumo de drogas. Entonces, tenemos la responsabilidad de crear actividades en estos espacios para que los vecinos los empiecen a acer suyos y los usen de manera frecuente”, advierte.

Otro factor al que apunta la edil es “a generar una real integración de las personas, no basta que solo conversemos con los gestores territoriales o las juntas de vecinos, porque ellos no recogen el sentir de los adolescentes, por ejemplo. Es necesario ayudar desde la educación pública para generar este levantamiento de información sobre qué quieren los vecinos en los barrios. No es extraño que siempre se recoja solo la opinión de los adultos mayores, ya que los más jóvenes no participan de las juntas de vecinos, pero la idea es que todos nos hagamos parte”.

Ver artículo

Fuente: La Discusión, Domingo 16 de Julio de 2023

LA DISCUSIÓN – Fue en octubre de 2020 que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) presentó su último indicador de metros cuadrados de áreas verdes per cápita en las comunas más importantes del país, con un resultado poco saludable para Chillán, ubicándola como una de las siete capitales regionales con la mayor brecha en este binomio.

Se especificaba entonces que la capital regional tiene apenas 5,75 metros cuadrados de espacios verde-urbano por habitante, y lo que sugiere la medida internacional de la Organización Mundial de la Salud es de 16 metros cuadrados.

La capital regional contaba a principios de este año con 968.510 m2 de áreas verdes, cifra en la que se suman las superficies de parques y plazas, mientras que Chillán Viejo presentaba un índice aún más bajo, con apenas 5,04 m2 de áreas verdes por habitante, según los estudios del INE.

Así, ambas ciudades asoman incluso por debajo del promedio nacional que alcanza los 6,15 m2 por persona.

Considerando los impactos en la salud de las personas, en lo medioambiental, en la seguridad barrial e incluso en lo ornamental y en la plusvalía de las zonas que generan las áreas verdes bien mantenidas, es que antes de finalizar el 2022, los alcaldes de Chillán, Camilo Benavente, y de Chillán Viejo, Jorge del Pozo, acordaron la firma de un convenio para comenzar a dar los primeros pasos hacia la creación del Plan Maestro de Infraestructura Verde-Urbana.

Lo anterior tiene como objetivo avanzar hacia el perfil de modernidad que ambos jefes comunales se impusieron en sus respectivas campañas edilicias, pero además, para generar un –hasta hoy inexistente- “corredor verde” capaz de conectar espacios clave como parques y plazas, además de hacer estudios para detectar qué otros espacios existen en ambas comunas con las potencialidades de ser transformadas en plazoletas o áreas de esparcimiento.

La consigna es, de todas formas, que en un plazo que no exceda los diez años desde su puesta en marcha, se pueda cumplir con la referencia internacional de áreas verdes por persona.

Un debate incipiente

Es probable que cada chillanejo tenga su propia fórmula para realizar áreas verdes. Es por esta razón que las autoridades locales, tanto municipales como del Gobierno, han incorporado a sus planes la incorporación de consultas ciudadanas, para que al menos los vecinos más inmediatos de estos lugares a intervenir cuenten con una opinión a considerar en cada proyecto.

Esto, al menos, es lo que se está viendo tanto en los trabajos que la Municipalidad de Chillán ha comenzado a hacer a través del Plan Calles Sin Violencia que promueve el Gobierno para recuperar espacios públicos afectados por la delincuencia o las incivilidades. Son diez los puntos que se trabajarán y a la fecha se definieron la esquina de O´Brien y Covadonga (Población Wicker) y un tramo ubicado frente al campus La Castilla de la Universidad del Bio-Bío (población Vicente Pérez Rosales).

Recogiendo las opiniones vecinales, se optó por realizar plazoletas equipadas con juegos para niños, luminarias, cámaras de seguridad, paseos para adultos mayores equipados con bancas y pérgolas.

Sin embargo, el ejemplo más claro de lo anterior es lo que se pretende realizar en el nuevo Parque Schleyer, cuyo diseño fue adjudicado a inicios de esta semana a una empresa de arquitectura y paisajismo de Valparaíso, por un monto cercano a los $70 millones, con un plazo de 158 días para su presentación.

Está en las bases de esta licitación la obligación de hacer una consulta ciudadana para definir cómo se planificará este nuevo pulmón verde que aportará con 15 mil m2.

“Pero hay que ser muy claros en este punto. Estas consultas buscan conocer cuáles son las necesidades generales de la comunidad, saber qué esperan y qué es lo que no quieren que se haga en estos lugares, pero de ninguna manera serán los vecinos quienes terminen diseñando el parque, porque ésa es tarea de los profesionales que se contratan”, explica Isaac Peralta, urbanista del Secpla de Chillán Viejo, quien si bien no es parte del proyecto Parque Schleyer, sí es una de las personas que ya está trabajando en la creación de las bases del nuevo Plan Maestro de Infraestructura Verde (PMIV) Chillán-Chillán Viejo.

El asesor urbanista retoma este punto debido a que cree necesario advertir que “en general, en todo el país se habla muy poco de cómo debe estar integrada el área verde con el resto de la ciudad. Al menos acá en la intercomuna se aprecia un alto interés en avanzar en este tema por parte de las municipalidades, pero en la sociedad en general sigue habiendo un debate muy incipiente”.

Sin embargo, sí estaba claro que se trataba de un déficit que afectaba a ambas comunas, por lo que ante el impedimento legal para que entre dos municipios firmen convenios para postular a financiamiento público (no al menos sin una personalidad jurídica formada entre dos o más consistorios) a través del Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

“Por eso nos aliamos con el Ministerio para poder presentarles los términos de referencia o la línea base, que ya estamos prontos a concluir, y así sean ellos quienes levanten la ficha de postulación de este estudio del Plan Maestro de Infraestructura Verde-Urbana”, comentó Peralta.

Corredores verdes

Conforme a los avances que han realizado las respectivas unidades del Secpla en ambos municipios, estas nuevas intervenciones ya no pueden ser presentadas como espacios aislados e inconexos.

Por otra parte, cada punto a intervenir debe respetar las significantes propias de un barrio específico, las de un sector más amplio o incluso deben tener una lectura intercomunal.

“Es aquí entonces que cobrarán una especial relevancia los llamados corredores verdes”, explica Isaac Peralta, quien añade que “hoy vemos muchas avenidas que potencialmente pueden ser muy importantes como enlaces verde-urbano integradores de ambas comunas, como por ejemplo lo que se está haciendo en Huambalí Chillán-Chillán Viejo y Alonso de Ercilla, entonces la idea es que podamos entre ambas comunas unificar conceptos de espacios públicos, lo que se puede lograr mediante arborización, estructuras y espacialidad”.

Otro espacio clave que estaría considerado en este plan maestro es el del estero Las Toscas, al que se le pretende asignar ni más ni menos que el rol de ser la columna vertebral en materia de conectividad, espacial, funcional, como regulador de temperatura e incluso volver a proyectarlo como un espacio recreacional, peatonal y de contemplación, como alguna vez se intentó sin éxito alguno.

“De todas maneras, este plan en esta primera etapa no tiene contemplado los diseños que deberá tener cada uno de estos tramos, ya que lo que se busca es generar conceptos más amplios como los perfiles que cada uno de estos lugares, tramos o avenidas deberían incorporar, indicar los espacios posibles de expropiar y otras indicaciones que les permitan a las dos municipalidades poder realizar licitaciones específicas para cada lugar”, aclaró el urbanista chillanvejano.

Pese a lo idílico que suena el proyecto, ya asoman dos posibles trabas en el horizonte, y ambos asociados a los presupuestos de ejecución.

En primer lugar, es fácil anticipar el alto costo de ejecución que significaría la realización de este PMIV para ambas comunas, por lo que para el Gobierno Regional no sería sencillo entregar aún más recursos a una comuna a la que ya le ha entregado recursos para otras grandes obras como la Circunvalación, la nueva pista BMX, la adquisición del Parque Schleyer, la reposición de veredas, entre otras.

Y en segundo término, “hay una reticencia histórica de parte del banco integrado de proyectos y sobre todo del Ministerio de Desarrollo Social, para otorgar mucho financiamiento a la creación de áreas verdes, ya que prefieren apoyar otro tipo de infraestructura como salud, educación u otras. Pero en todos los países del mundo esto ha ido cambiando y espero que acá empiece a pasar lo mismo”, concluyó el profesional.

Se espera que a fines de julio se entreguen las bases, por parte de ambos municipios, al Minvu, y así aguardar por la gestión ministerial para conseguir los recursos para iniciar el estudio, que según se anticipa, deberá ser planificado por etapas.

Avanzar metro a metro

Creer que las áreas verdes sólo son lugares que aportan con el medio ambiente y sirven solo para pasear, sentarse o jugar es un error. El pasear, sentarse o jugar se puede lograr cuando, primero, existe un espacio para eso y segundo, cuando la seguridad del entorno lo permite”, reflexiona el concejal de Chillán Rodrigo Ramírez, presidente de la comisión Seguridad.

El edil, quien se ha manifestado a favor de apoyar todas las iniciativas relacionadas con la eliminación de microbasurales, poda y arborización de espacios públicos y recuperación de espacios barriales en desuso o mal utilizados, explica que “hoy la tendencia mundial más importante y de mayor eficacia para evitar que un barrio caiga en manos de la delincuencia o que se transforme en microbasurales, es la de hermosear nuestros entornos, las laderas de los canales, las plazas, las esquinas y los bandejones de las ciudades”.

Ramírez apunta a diversos estudios de arquitectura, incluso nacionales, que demuestran que “cuando un lugar está bien cuidado, como el metro de Santiago, nuestro estadio municipal, el Parque Forestal o muchos otros ejemplos en todo el mundo, las personas de manera natural tienden a respetar y a cuidarlos, por lo tanto, no se vandalizan ni son usados para cometer delitos, y claramente este fenómeno es lo que buscamos replicar en todos los barrios de la comuna”.

Ya en algunas comunas de la Región Metropolitana y en otras ciudades del país se han efectuado concursos de barrios para premiar a las juntas de vecinos que “mejor les queden sus jardines y espacios públicos. Las municipalidades los apoyan con árboles y otros insumos para que ellos mismos concursen y la verdad es que los resultados son excelentes, siendo uno de los primeros fenómenos en aparecer el del regreso de la seguridad a esos lugares”, completa.

La reflexión de Ramírez es la antesala para explicar los trabajos –a veces silenciosos y con escasa prensa- que se ha realizado por parte de la unidad de Aseo y Ornato en este sentido.

El Departamento trabaja con aquellos de mediana envergadura y aquellos que son potenciales a convertirse en un microbasural, para tal objetivo cuenta con un programa que abarca un total de 12 espacios de manera anual, los cuales son intervenidos comprometiendo a la comunidad a través de escuelas, iglesias y juntas de vecinos.

Este programa partió el año 2022 trasformando en conjunto con los vecinos de cada sector, cerca de 40 puntos que presentaban denuncias por ser focos delictuales, de incivilidades o de microbasurales.

A esto se debe sumar un trabajo educativo con la comunidad a través de juntas de vecinos, capacitando puerta a puerta respecto a la ordenanza municipal que regula la protección de medio ambiente y la salud ambiental.

A su vez, se han realizado talleres de jardinería en aquellas juntas vecinales participativas durante las trasformaciones y los operativos. Para éstas se ocupan tres camiones en terreno, en jornadas de mañana y tarde, con un total de cinco cuadrillas desplegadas por sector (48 jornales y dos acopiadores por camión), además, con la incorporación de una paisajista y topógrafa, se ha podido contar con propuestas de diseño y capacitaciones a las cuadrillas de trabajo y a la comunidad.

De esta manera, con este tipo de intervenciones, la municipalidad ha podido generar espacios aptos para transformarse en lugares verde-urbanos, por 422 mil m2 en toda la comuna.

Un Chillán que piense en verde

Junto con el Parque Schleyer, otros espacios llamados a ser grandes pulmones verdes en la ciudad de Chillán son el parque Ultraestación, proyecto de cuatro etapas que contempla un total de 9,2 hectáreas que pertenecían a la Empresa de Ferrocarriles del Estado; y el Parque Oriente, ya inaugurado en diciembre del 2021, que aporta con 12 mil metros cuadrados más.

Y ya en un plano aún más futurista “existe una idea, que es la de poder hacer un gran parque comunal en los predios municipales que están junto al aeródromo de Chillán, en la salida a Coihueco”, recuerda el administrador municipal, Richard Guzmán.

El administrador detalla que “lo que el alcalde quiere es crear diversos espacios que pueden ser usados para hacer deportes, para trotar, anfiteatros, jardines botánicos pero también realizar un Centro de Alto Rendimiento para deportistas destacados, ya que Ñuble es la única región que no cuenta con uno”.

De todas formas, Guzmán advierte que “es un proyecto que todavía está en pañales, pero no por eso se le toma con menos seriedad”.

Sin embargo, a todo lo anterior le falta un factor fundamental, al que apunta la concejal Quenne Aitken.

“No basta con que haya áreas verdes si las personas no los utilizan. Por ejemplo, existe uno en la cancha del Deportivo San Luis, en calle Esmeralda que se tuvo que cerrar porque se usaba para el consumo de drogas. Entonces, tenemos la responsabilidad de crear actividades en estos espacios para que los vecinos los empiecen a acer suyos y los usen de manera frecuente”, advierte.

Otro factor al que apunta la edil es “a generar una real integración de las personas, no basta que solo conversemos con los gestores territoriales o las juntas de vecinos, porque ellos no recogen el sentir de los adolescentes, por ejemplo. Es necesario ayudar desde la educación pública para generar este levantamiento de información sobre qué quieren los vecinos en los barrios. No es extraño que siempre se recoja solo la opinión de los adultos mayores, ya que los más jóvenes no participan de las juntas de vecinos, pero la idea es que todos nos hagamos parte”.

Ver artículo

Fuente: La Discusión, Domingo 16 de Julio de 2023

TITULARES