Sábado, Junio 15, 2024

“La emergencia se enfrenta reformando el Código de Aguas”, Alejandra Stehr

DIARIO FINANCIERO – Alejandra Stehr, es la directora del Centro de Ciencias Ambientales Eula-Chile y profesora Asociada de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción. Ha estudiado por 16 años la disponibilidad de los recursos hídricos en el país y hoy es una de las voces más autorizadas en Chile para decir cuánta agua nos queda.
Y es también quien encabeza un grupo de 100 científicos internacionales en la mesa de trabajo del Agua de la Cumbre Climática COP25. “No sería tan apocalíptica de decir que nos vamos a quedar sin agua para consumo humano. Habrá que priorizar el consumo humano. Para eso, es necesario trabajar en la gobernanza del agua y cómo se distribuye”, sostiene y agrega que es necesario reformar el Código de Aguas.
Experta en régimen hidrológico y balance hídrico de las cuencas, la experta explica que en algunas cuencas hay agua, pero el Estado no puede usarla y distribuirla porque pertenece a privados. “Es lo que vimos en Petorca, donde el Estado tuvo que comprar derechos de agua. Ahí es donde tenemos que mejorar nuestra legislación”, explicita.

ALEJANDRA STEHR,  experta en recursos hídricos.

Por lo mismo, considera que es tiempo de actuar. “Ya en 2003 se conversó con autoridades regionales, pero como no se veían perjudicados, pensaban que esto pasaría en muchos años más. El problema es que muchas de estas soluciones toman años, no hay un camino corto”, reflexiona.

Carretera hídrica

Esas recomendaciones quedarán estampadas en el documento de trabajo para la COP25 que el grupo de científicos entregará al gobierno. “Pensamos en soluciones tecnológicas y de infraestructura, pero también hay que pensar en otras, porque no sólo es la falta de agua, sino que cómo la distribuimos de mejor manera en Chile”, argumenta.
-Se habla mucho de construir embalses, de carreteras hídricas… ¿Son viables esas soluciones?
-Si construimos un embalse en un río, éste se fragmenta. No es llegar y hacerlo. ¿Será la mejor opción un embalse ubicado en un río o quizás hay que empezar a ver embalses pequeños que almacenen agua en sectores donde antes se acumulaba nieve?, ¿tener ahí agua almacenada para el verano? Otra opción es la infiltración de las napas, pero para eso nos falta tener datos certeros en cuanto a cómo son nuestros acuíferos subterráneos y dónde están ubicados.
-El gobierno le dio el apoyo a la carretera hídrica desde el Biobío hasta la zona central. También hay planes para intervenir el clima y que llueva…
-Aquí no hay una solución mágica y como Chile es tan diverso no hay algo que uno pueda decir lo aplico en todo el país. Tenemos que ver soluciones de acuerdo a climas y geografías. Nosotros como universidad llevamos 30 años estudiando el Biobío. Sacan agua desde la desembocadura o la parte alta, pero si uno hace análisis a los datos de caudales, temperaturas y precipitaciones, vemos que todos éstos han disminuido en los últimos 20 años, la temperatura ha aumentado, tenemos menos acumulación de nieve.
-¿Entonces tampoco sirve?
-Si vamos a sacar agua en una cuenca que ya está estresada, quizás no a los niveles de otras cuencas como la del Aconcagua o del río Rapel y el agua tiene múltiples usos, no sólo para agricultura y consumo humano hay que analizar otras variables. El Biobío es uno de los ríos con mayores residuos industriales. El río actúa como un agente para diluir estos residuos y si se le saca habrá menos poder de dilución. Entonces, ¿qué va a pasar con la calidad de agua para uso humano?
-¿Puede la tecnificación de cultivos evitar un impacto mayor en la agricultura?
-Al tecnificar el cultivo se usa el agua justa, pero el inconveniente que tiene eso es que si se tecnifica no se garantiza que se ocupe menos agua. Lo que ha pasado es que no se usa menos agua, se riega más superficie, no es que queda más agua disponible en el río, se riegan más hectáreas y eso ha influido en el balance hídrico de las cuencas. Antes se regaba por riego tendido, uno habría la compuerta del canal e inundaba, el agua que sobraba se evaporaba y otra saturaba el suelo y empezaba a infiltrar las napas y volvía al río. Pero ahora todo esto cambió.
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Fuente: Diario Financiero, Viernes 18 de Octubre de 2019

DIARIO FINANCIERO – Alejandra Stehr, es la directora del Centro de Ciencias Ambientales Eula-Chile y profesora Asociada de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción. Ha estudiado por 16 años la disponibilidad de los recursos hídricos en el país y hoy es una de las voces más autorizadas en Chile para decir cuánta agua nos queda.
Y es también quien encabeza un grupo de 100 científicos internacionales en la mesa de trabajo del Agua de la Cumbre Climática COP25. “No sería tan apocalíptica de decir que nos vamos a quedar sin agua para consumo humano. Habrá que priorizar el consumo humano. Para eso, es necesario trabajar en la gobernanza del agua y cómo se distribuye”, sostiene y agrega que es necesario reformar el Código de Aguas.
Experta en régimen hidrológico y balance hídrico de las cuencas, la experta explica que en algunas cuencas hay agua, pero el Estado no puede usarla y distribuirla porque pertenece a privados. “Es lo que vimos en Petorca, donde el Estado tuvo que comprar derechos de agua. Ahí es donde tenemos que mejorar nuestra legislación”, explicita.

ALEJANDRA STEHR,  experta en recursos hídricos.

Por lo mismo, considera que es tiempo de actuar. “Ya en 2003 se conversó con autoridades regionales, pero como no se veían perjudicados, pensaban que esto pasaría en muchos años más. El problema es que muchas de estas soluciones toman años, no hay un camino corto”, reflexiona.

Carretera hídrica

Esas recomendaciones quedarán estampadas en el documento de trabajo para la COP25 que el grupo de científicos entregará al gobierno. “Pensamos en soluciones tecnológicas y de infraestructura, pero también hay que pensar en otras, porque no sólo es la falta de agua, sino que cómo la distribuimos de mejor manera en Chile”, argumenta.
-Se habla mucho de construir embalses, de carreteras hídricas… ¿Son viables esas soluciones?
-Si construimos un embalse en un río, éste se fragmenta. No es llegar y hacerlo. ¿Será la mejor opción un embalse ubicado en un río o quizás hay que empezar a ver embalses pequeños que almacenen agua en sectores donde antes se acumulaba nieve?, ¿tener ahí agua almacenada para el verano? Otra opción es la infiltración de las napas, pero para eso nos falta tener datos certeros en cuanto a cómo son nuestros acuíferos subterráneos y dónde están ubicados.
-El gobierno le dio el apoyo a la carretera hídrica desde el Biobío hasta la zona central. También hay planes para intervenir el clima y que llueva…
-Aquí no hay una solución mágica y como Chile es tan diverso no hay algo que uno pueda decir lo aplico en todo el país. Tenemos que ver soluciones de acuerdo a climas y geografías. Nosotros como universidad llevamos 30 años estudiando el Biobío. Sacan agua desde la desembocadura o la parte alta, pero si uno hace análisis a los datos de caudales, temperaturas y precipitaciones, vemos que todos éstos han disminuido en los últimos 20 años, la temperatura ha aumentado, tenemos menos acumulación de nieve.
-¿Entonces tampoco sirve?
-Si vamos a sacar agua en una cuenca que ya está estresada, quizás no a los niveles de otras cuencas como la del Aconcagua o del río Rapel y el agua tiene múltiples usos, no sólo para agricultura y consumo humano hay que analizar otras variables. El Biobío es uno de los ríos con mayores residuos industriales. El río actúa como un agente para diluir estos residuos y si se le saca habrá menos poder de dilución. Entonces, ¿qué va a pasar con la calidad de agua para uso humano?
-¿Puede la tecnificación de cultivos evitar un impacto mayor en la agricultura?
-Al tecnificar el cultivo se usa el agua justa, pero el inconveniente que tiene eso es que si se tecnifica no se garantiza que se ocupe menos agua. Lo que ha pasado es que no se usa menos agua, se riega más superficie, no es que queda más agua disponible en el río, se riegan más hectáreas y eso ha influido en el balance hídrico de las cuencas. Antes se regaba por riego tendido, uno habría la compuerta del canal e inundaba, el agua que sobraba se evaporaba y otra saturaba el suelo y empezaba a infiltrar las napas y volvía al río. Pero ahora todo esto cambió.
Ver artículo
Fuente: Diario Financiero, Viernes 18 de Octubre de 2019

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