Martes, Mayo 18, 2021

La ciudad de los vacunados, por Pablo Allard

LA TERCERA – El exitoso proceso de vacunación implementado por el gobierno para enfrentar el Covid, priorizando a más de 2 millones de adultos mayores, puso en evidencia la importancia de nuestra población mayor, y lo poco que figuran sus necesidades en la agenda política y social.

En este sentido, ¿qué tan tan aptas son nuestras ciudades para los mayores? Un barrio o ciudad amigable con los adultos mayores debe cumplir con una serie de condiciones, entre ellas, contar con buen equipamiento y comercio a distancia caminable de los hogares (bajo el concepto de ciudad de 15 minutos) con buena oferta de centros de salud, acceso a transporte público, con veredas, parques y espacio público de calidad, buena oferta cultural y, en la medida de lo posible, tener buen clima.

Lo más importante y difícil -dado el grado de crispación social- es cultivar el respeto y cultura cívica de los ciudadanos. Los adultos mayores tienden a presentar dificultades de movilidad y discapacidades visuales o auditivas que requieren de paciencia, comprensión y respeto por parte de todos los miembros de la comunidad. Uno de los aspectos más negativos de las ciudades chilenas es la agresividad y poca cultura cívica de las personas; ello aumenta el stress, la desconfianza y las tensiones; todos estos aspectos que afectan particularmente la calidad de vida de los adultos mayores.

A nivel local o municipal, lo primero es garantizar que el espacio público y edificios estén diseñados considerando la accesibilidad universal, esto es, que cumplan con el Decreto 50 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, que al amparo de la Ley 20.422 sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad, exige la existencia de una “ruta accesible”; tal que -como dice el urbanista Gil Peñalosa-, las ciudades sean 8-80, donde desde un niño de 8 años a un adulto de 80 puedan desenvolverse y circular en forma segura y amable.

Existen varios ejemplos de ciudades o movimientos que abogan por una ciudad más inclusiva, como la red “Ciudades Amigables” impulsada por el médico geriatra brasileño Alexandre Kalache, precursor de la idea de “envejecimiento activo” y que congrega a más de 20 países. En esta red destacan Río de Janeiro, Madrid, las ciudades de Vitoria, Bilbao y San Sebastián en el país Vasco, Barcelona y Vancouver. En la capital, las comunas de Providencia, Ñuñoa, Vitacura, Las Condes y Santiago Centro son las más atractivas para los adultos mayores; en cuanto a las ciudades: Viña del Mar, La Serena, Iquique, Valdivia, Puerto Varas y Frutillar también son buenas opciones.

Con los avances de la medicina y las expectativas de vida, ha surgido una “cuarta edad” en que la tercera extiende la vida activa de las personas a niveles que permitirán mantener su vigencia y contribución a la sociedad más allá de los 70 años. Por otro lado, los adultos mayores son más cultos, más independientes, y muchos de ellos económicamente resueltos, por lo que pueden potenciar industrias como el turismo, la cultura y los servicios de manera significativa. Son más participativos, conscientes de sus derechos y deberes, por lo que sin duda una ciudad, y una sociedad más amigable con los adultos mayores se verá beneficiada en lo económico, social y cultural.

Fuente: La Tercera, Lunes 22 de Febrero de 2021

LA TERCERA – El exitoso proceso de vacunación implementado por el gobierno para enfrentar el Covid, priorizando a más de 2 millones de adultos mayores, puso en evidencia la importancia de nuestra población mayor, y lo poco que figuran sus necesidades en la agenda política y social.

En este sentido, ¿qué tan tan aptas son nuestras ciudades para los mayores? Un barrio o ciudad amigable con los adultos mayores debe cumplir con una serie de condiciones, entre ellas, contar con buen equipamiento y comercio a distancia caminable de los hogares (bajo el concepto de ciudad de 15 minutos) con buena oferta de centros de salud, acceso a transporte público, con veredas, parques y espacio público de calidad, buena oferta cultural y, en la medida de lo posible, tener buen clima.

Lo más importante y difícil -dado el grado de crispación social- es cultivar el respeto y cultura cívica de los ciudadanos. Los adultos mayores tienden a presentar dificultades de movilidad y discapacidades visuales o auditivas que requieren de paciencia, comprensión y respeto por parte de todos los miembros de la comunidad. Uno de los aspectos más negativos de las ciudades chilenas es la agresividad y poca cultura cívica de las personas; ello aumenta el stress, la desconfianza y las tensiones; todos estos aspectos que afectan particularmente la calidad de vida de los adultos mayores.

A nivel local o municipal, lo primero es garantizar que el espacio público y edificios estén diseñados considerando la accesibilidad universal, esto es, que cumplan con el Decreto 50 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, que al amparo de la Ley 20.422 sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad, exige la existencia de una “ruta accesible”; tal que -como dice el urbanista Gil Peñalosa-, las ciudades sean 8-80, donde desde un niño de 8 años a un adulto de 80 puedan desenvolverse y circular en forma segura y amable.

Existen varios ejemplos de ciudades o movimientos que abogan por una ciudad más inclusiva, como la red “Ciudades Amigables” impulsada por el médico geriatra brasileño Alexandre Kalache, precursor de la idea de “envejecimiento activo” y que congrega a más de 20 países. En esta red destacan Río de Janeiro, Madrid, las ciudades de Vitoria, Bilbao y San Sebastián en el país Vasco, Barcelona y Vancouver. En la capital, las comunas de Providencia, Ñuñoa, Vitacura, Las Condes y Santiago Centro son las más atractivas para los adultos mayores; en cuanto a las ciudades: Viña del Mar, La Serena, Iquique, Valdivia, Puerto Varas y Frutillar también son buenas opciones.

Con los avances de la medicina y las expectativas de vida, ha surgido una “cuarta edad” en que la tercera extiende la vida activa de las personas a niveles que permitirán mantener su vigencia y contribución a la sociedad más allá de los 70 años. Por otro lado, los adultos mayores son más cultos, más independientes, y muchos de ellos económicamente resueltos, por lo que pueden potenciar industrias como el turismo, la cultura y los servicios de manera significativa. Son más participativos, conscientes de sus derechos y deberes, por lo que sin duda una ciudad, y una sociedad más amigable con los adultos mayores se verá beneficiada en lo económico, social y cultural.

Fuente: La Tercera, Lunes 22 de Febrero de 2021

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