Jueves, Junio 24, 2021

Desde Berlín,Infraestructura: una mirada de futuro entre los inversionistas institucionales

CPI – El Global Infrastructure Summit contó con la asistencia de más de mil representantes de diferentes inversionistas institucionales del mundo,  preocupados por anticipar el futuro de las inversiones en infraestructura. El director ejecutivo del CPI, Carlos Cruz, invitado a este evento por Global Infrastructure Hub, iniciativa del G20, pudo constatar en terreno los temas que ocupan a esos inversionistas, que siendo en su mayoría administradores de recursos de los trabajadores de sus respectivos países (pension funds), requieren un alto grado de responsabilidad, que armonice con el sentir ciudadano.
En ese sentido, destaca Cruz, lo que hoy les ocupa, entre otras cosas, son las  turbulencias que se avecinan asociadas a las tendencias populistas que comienzan a tomar cuerpo en economías tan relevantes como la norteamericana, inglesa y francesa. La distinción entre populismos de derecha y de izquierda no es trivial a la hora de diseñar estrategias de inversión. La amenaza  que representan los primeros está asociada a los nacionalismos de diferente expresión, lo cual dificultaría la gestión de fondos internacionales en los países con potencial inversor. “El nacionalismo inversor genera inequidades para quienes van a invertir desde otras partes del mundo y así potenciar economías locales. Por otra parte, el populismo de izquierda amenaza con nacionalizar las inversiones en infraestructura, sometiendo a los países a grandes exigencias financieras que no se compadece con las posibilidades reales de éstas”.
Otro tema que ocupó la agenda de los inversionistas institucionales es la integración de la mujer a los cuadros directivos. Ha habido coincidencia entre los asistentes acerca de lo limitado que es su rol en la industria.  No obstante, ya se vislumbran acciones que permiten suponer que en el futuro cercano esta situación cambiará: por ahora sólo el 36% de los cargos directivos son ocupados por mujeres, no obstante, en los proceso de selección en curso se ha hecho un esfuerzo por una mayor integración. “Uno tiende a elegir iguales por lo que la probabilidad que aumente el número de mujeres en cargos  importantes en la organización pasa por cambiar los criterios de búsqueda y de decisión de quienes deben incorporarse”, le comentó a Cruz el representante de BROOKFIELD en el Summit, fondo que administra los recursos de los pensionados canadienses. “La importancia de la mujer a nivel de directivos no es sólo por el reconocimiento al rol que debe cumplir en los tiempos actuales, sino una necesidad corporativa. Si nuestro negocio es “conocer el futuro” para decidir inversiones de los trabajadores del Canadá, debemos contar con las mejores herramientas para leerlo y en ese sentido la “diversidad” es fundamental. La incorporación de la mujer a los cuadros directivos de la compañía es una necesidad que tiene que ver con nuestro negocio”, continuó el alto ejecutivo.
Por último, y tal vez uno de los desafíos más importantes para el sector de inversiones en infraestructura, es proyectar la forma en que ésta conversa con el gran salto tecnológico que está enfrentando la humanidad. Para la infraestructura el horizonte de los negocios debe ser el largo plazo; sin embargo, en el campo de la tecnología, más allá de 5 años es absolutamente incierto. Cruz pone como ejemplo el impacto que está teniendo en el diseño urbano la introducción del monopatín (scooter) eléctrico. Este medio, que poco a poco se masifica en Chile, en Alemania constituye una preocupación en cómo se proyectan las calles en ciudades de alta densidad. Si a esto se le agrega lo que puede suceder con la pronta incorporación de vehículos auto conducidos o de los robots de asistencia personal para el transporte de personas y cosas, el impacto en la infraestructura puede ser muy significativo. La preocupación de los inversionistas es, en este sentido, el tipo de regulación a la que se enfrentarán y la necesidad de conceptualizar contratos flexibles que internalicen esos cambios. Para ello, un acuerdo bastante extendido en el Summit es promover formas de trabajo conjunto entre los grandes inversionistas y los gobiernos para identificar mecanismos que, otorgando a la comunidad las seguridades de un buen servicio, permita a las inversiones, proyectarse  al largo plazo.


 
Fuente: CPI, Jueves 21 de marzo de 2019

CPI – El Global Infrastructure Summit contó con la asistencia de más de mil representantes de diferentes inversionistas institucionales del mundo,  preocupados por anticipar el futuro de las inversiones en infraestructura. El director ejecutivo del CPI, Carlos Cruz, invitado a este evento por Global Infrastructure Hub, iniciativa del G20, pudo constatar en terreno los temas que ocupan a esos inversionistas, que siendo en su mayoría administradores de recursos de los trabajadores de sus respectivos países (pension funds), requieren un alto grado de responsabilidad, que armonice con el sentir ciudadano.
En ese sentido, destaca Cruz, lo que hoy les ocupa, entre otras cosas, son las  turbulencias que se avecinan asociadas a las tendencias populistas que comienzan a tomar cuerpo en economías tan relevantes como la norteamericana, inglesa y francesa. La distinción entre populismos de derecha y de izquierda no es trivial a la hora de diseñar estrategias de inversión. La amenaza  que representan los primeros está asociada a los nacionalismos de diferente expresión, lo cual dificultaría la gestión de fondos internacionales en los países con potencial inversor. “El nacionalismo inversor genera inequidades para quienes van a invertir desde otras partes del mundo y así potenciar economías locales. Por otra parte, el populismo de izquierda amenaza con nacionalizar las inversiones en infraestructura, sometiendo a los países a grandes exigencias financieras que no se compadece con las posibilidades reales de éstas”.
Otro tema que ocupó la agenda de los inversionistas institucionales es la integración de la mujer a los cuadros directivos. Ha habido coincidencia entre los asistentes acerca de lo limitado que es su rol en la industria.  No obstante, ya se vislumbran acciones que permiten suponer que en el futuro cercano esta situación cambiará: por ahora sólo el 36% de los cargos directivos son ocupados por mujeres, no obstante, en los proceso de selección en curso se ha hecho un esfuerzo por una mayor integración. “Uno tiende a elegir iguales por lo que la probabilidad que aumente el número de mujeres en cargos  importantes en la organización pasa por cambiar los criterios de búsqueda y de decisión de quienes deben incorporarse”, le comentó a Cruz el representante de BROOKFIELD en el Summit, fondo que administra los recursos de los pensionados canadienses. “La importancia de la mujer a nivel de directivos no es sólo por el reconocimiento al rol que debe cumplir en los tiempos actuales, sino una necesidad corporativa. Si nuestro negocio es “conocer el futuro” para decidir inversiones de los trabajadores del Canadá, debemos contar con las mejores herramientas para leerlo y en ese sentido la “diversidad” es fundamental. La incorporación de la mujer a los cuadros directivos de la compañía es una necesidad que tiene que ver con nuestro negocio”, continuó el alto ejecutivo.
Por último, y tal vez uno de los desafíos más importantes para el sector de inversiones en infraestructura, es proyectar la forma en que ésta conversa con el gran salto tecnológico que está enfrentando la humanidad. Para la infraestructura el horizonte de los negocios debe ser el largo plazo; sin embargo, en el campo de la tecnología, más allá de 5 años es absolutamente incierto. Cruz pone como ejemplo el impacto que está teniendo en el diseño urbano la introducción del monopatín (scooter) eléctrico. Este medio, que poco a poco se masifica en Chile, en Alemania constituye una preocupación en cómo se proyectan las calles en ciudades de alta densidad. Si a esto se le agrega lo que puede suceder con la pronta incorporación de vehículos auto conducidos o de los robots de asistencia personal para el transporte de personas y cosas, el impacto en la infraestructura puede ser muy significativo. La preocupación de los inversionistas es, en este sentido, el tipo de regulación a la que se enfrentarán y la necesidad de conceptualizar contratos flexibles que internalicen esos cambios. Para ello, un acuerdo bastante extendido en el Summit es promover formas de trabajo conjunto entre los grandes inversionistas y los gobiernos para identificar mecanismos que, otorgando a la comunidad las seguridades de un buen servicio, permita a las inversiones, proyectarse  al largo plazo.


 
Fuente: CPI, Jueves 21 de marzo de 2019

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