Martes, Junio 22, 2021

Infraestructura para el desarrollo por Carlos Cruz

LA DISCUSIÓN – De acuerdo a información censal, y a encuestas de diferente naturaleza, Ñuble es la región más pobre del país, lo que genera un tremendo desafío para quienes asumirán la gestión del Gobierno de este territorio. En este contexto, diseñar una estrategia de desarollo regional adquiere gran relevancia, y es necesario evaluar las potencialidades involucradas. Será una región bisagra entre dos grandes conurbaciones que necesariamente deberán conversar entre sí; Santiago-Valparaíso-Rancagua y el Gran Concepción. Para ello es fundamental asegurar una óptima conectividad terrestre, de modo que ese diálogo, que necesariamente pasará por la región, adquiere perspectivas estratégicas.

Este hito requiere de un detenido análisis de las próximas licitaciones de carreteras a las que deberá convocar el MOP y que facilitan esa conexión, de modo que estas dejen de ser solo un “tubo” que conecte eficientemente sus pares de origen y destino, y que, progresivamente, agreguen valor a su entorno. Esta oportunidad podría aprovecharse para, entre otras cosas, asegurar una conexión de nueva generación a través de fibra óptica, de modo de “alumbrar” con tecnologías de las comunicaciones de punta todo su entorno, incluyendo las zonas agrícolas, incorporando nuevas formas de manejo de grandes datos que maximicen la productividad local.

Buenos accesos viales deben complementarse con un muy buen servicio ferroviario, que permita un transporte de carga que libere gradualmente las carreteras del tráfico pesado -que las transforma en lentas y peligrosas- y asegure la conectividad ante riesgos inminentes a los cuales el país está cada vez más expuesto. El cambio climático, la amenaza de incendios y los conflictos locales, pone en cuestión la servicialidad plena de la red de caminos, ante lo cual la región debe estar preparada.

También es perfectamente posible revitalizar el tren de pasajeros que hoy sirve entre Santiago y Chillán, aunque está lejos de ser un servido alternativo efectivo frente al transporte carretero. Sin embargo, con una baja inversión, es posible asegurar una disminución de al menos una hora veinte minutos en el trayecto, lo cual transformaría a la región en un atractivo importante para actividades de diferente naturaleza.

De existir buenos accesos carreteros y ferroviarios a la región, es fundamental que estos se conecten con caminos interiores de un alto estándar, de modo de promover la actividad productiva local y el turismo. La región se está constituyendo en una opción de expansión para cultivos de alta rentabilidad. Su pleno despliegue requiere, además de buenos caminos secundarios, seguridad hídrica, provista por los embalses ya existentes y por el embalse Punilla, pronto a iniciar su construcción.

En cuanto al potencial turístico con que históricamente ha contado la región, los Nevados de Chillán no solo son una alternativa para la gente de la zona, sino, cada vez más, para quienes hacen del esquí su deporte favorito. La buena accesibilidad a los centros turísticos es un incentivo mayor para optimizar esta industria de tantas posibilidades.

Como CPI, tenemos certeza del rol relevante que representa la infraestructura para el desarrollo regional, y en el caso de esta nueva región, deberá ser piedra angular de la estrategia de desarrollo que las nuevas autoridades comiencen a implementar.

Carlos Cruz
Secretario Ejecutivo Consejo de Políticas de Infraestructura

Ver Artículo

Fuente: La Discusión, Jueves 06 de septiembre de 2018

LA DISCUSIÓN – De acuerdo a información censal, y a encuestas de diferente naturaleza, Ñuble es la región más pobre del país, lo que genera un tremendo desafío para quienes asumirán la gestión del Gobierno de este territorio. En este contexto, diseñar una estrategia de desarollo regional adquiere gran relevancia, y es necesario evaluar las potencialidades involucradas. Será una región bisagra entre dos grandes conurbaciones que necesariamente deberán conversar entre sí; Santiago-Valparaíso-Rancagua y el Gran Concepción. Para ello es fundamental asegurar una óptima conectividad terrestre, de modo que ese diálogo, que necesariamente pasará por la región, adquiere perspectivas estratégicas.

Este hito requiere de un detenido análisis de las próximas licitaciones de carreteras a las que deberá convocar el MOP y que facilitan esa conexión, de modo que estas dejen de ser solo un “tubo” que conecte eficientemente sus pares de origen y destino, y que, progresivamente, agreguen valor a su entorno. Esta oportunidad podría aprovecharse para, entre otras cosas, asegurar una conexión de nueva generación a través de fibra óptica, de modo de “alumbrar” con tecnologías de las comunicaciones de punta todo su entorno, incluyendo las zonas agrícolas, incorporando nuevas formas de manejo de grandes datos que maximicen la productividad local.

Buenos accesos viales deben complementarse con un muy buen servicio ferroviario, que permita un transporte de carga que libere gradualmente las carreteras del tráfico pesado -que las transforma en lentas y peligrosas- y asegure la conectividad ante riesgos inminentes a los cuales el país está cada vez más expuesto. El cambio climático, la amenaza de incendios y los conflictos locales, pone en cuestión la servicialidad plena de la red de caminos, ante lo cual la región debe estar preparada.

También es perfectamente posible revitalizar el tren de pasajeros que hoy sirve entre Santiago y Chillán, aunque está lejos de ser un servido alternativo efectivo frente al transporte carretero. Sin embargo, con una baja inversión, es posible asegurar una disminución de al menos una hora veinte minutos en el trayecto, lo cual transformaría a la región en un atractivo importante para actividades de diferente naturaleza.

De existir buenos accesos carreteros y ferroviarios a la región, es fundamental que estos se conecten con caminos interiores de un alto estándar, de modo de promover la actividad productiva local y el turismo. La región se está constituyendo en una opción de expansión para cultivos de alta rentabilidad. Su pleno despliegue requiere, además de buenos caminos secundarios, seguridad hídrica, provista por los embalses ya existentes y por el embalse Punilla, pronto a iniciar su construcción.

En cuanto al potencial turístico con que históricamente ha contado la región, los Nevados de Chillán no solo son una alternativa para la gente de la zona, sino, cada vez más, para quienes hacen del esquí su deporte favorito. La buena accesibilidad a los centros turísticos es un incentivo mayor para optimizar esta industria de tantas posibilidades.

Como CPI, tenemos certeza del rol relevante que representa la infraestructura para el desarrollo regional, y en el caso de esta nueva región, deberá ser piedra angular de la estrategia de desarrollo que las nuevas autoridades comiencen a implementar.

Carlos Cruz
Secretario Ejecutivo Consejo de Políticas de Infraestructura

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Fuente: La Discusión, Jueves 06 de septiembre de 2018

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