Lunes, Junio 14, 2021

Fondo brasileño llevará agua desalinizada a los valles interiores de Valparaíso

LA SEGUNDA – Agua es sinónimo de escasez al interior de la Región de Valparaíso, donde la agricultura ha sido la principal afectada, con miles de hectáreas de cultivo desaparecidas en los últimos años, principalmente de productos tradicionales como las paltas.
Pero como pregonan los expertos motivacionales, todo problema puede transformarse en oportunidad. Como en este caso, en que un fondo de inversión brasileño vio la necesidad de agua y decidió poner en marcha un gran proyecto que busca vender agua desalinizada en comunas como Quillota, Limache y Olmué, e incluso llegar hasta Tiltil y Colina, en la Región Metropolitana.
Desalinizar agua de mar es una actividad creciente, asociada principalmente a las mineras y las sanitarias del norte del país. La novedad es que ahora se ve como una opción viable económicamente para la zona central. Descontando el hecho de que se trata de un negocio, este es el primer proyecto que surge desde el mundo privado para ayudar a enfrentar la falta de agua en la zona. Y el más concreto, pues si todo resulta como lo tiene previsto el inversionista, podría estar entregando agua de mar sin sal en 2021.
La iniciativa pertenece a la empresa Aguas Pacífico —cuyo gerente general es Enrique Cruzat—, de propiedad del fondo brasileño Patria Investments, que es dueña de activos en varios países de Latinoamérica, muchos en el área de logística y energía renovable.
Dos patitas
Todo partió en abril de 2017, cuando la compañía ingresó al Sistema de Evaluación Ambiental (SEIA) el proyecto para construir una planta desalinizadora en la bahía Quintero-Puchuncaví —la misma que enfrenta habitualmente problemas de contaminación— y logró que se aprobara en agosto del año pasado. En términos muy sencillos, la empresa busca desalinizar 1.000 litros por segundo y transportar esa agua por un acueducto de 28 kilómetros hasta una piscina de acumulación en Quillota, para su venta a terceros, tanto para uso industrial como potable. Esa tubería se construirá en paralelo al gasoducto que ya existe entre Quintero y Quillota, con el fin de minimizar el impacto en el entorno, describen conocedores de la iniciativa. Hasta ahí la inversión totaliza alrededor de US$162 millones, con una muy buena acogida entre las autoridades regionales.
“Es un proyecto de gran envergadura, de alto impacto, que genera mucho empleo sobre todo en la fase de construcción. Además contribuye a solucionar el problema del agua”, dijo a El Mercurio de Valparaíso el intendente regional, Jorge Martínez, cuando fue aprobada la iniciativa en agosto pasado.
La segunda parte del proyecto se conoció recién hace unas semanas. A fines de diciembre la compañía ingresó a evaluación ambiental la construcción del proyecto “Acueducto San Isidro-Quilapilún”, que con una inversión adicional de US$210 millones busca construir una tubería de unos 75 kilómetros que va de Quillota a Colina, en la Región Metropolitana, incluyendo una estación de bombeo y dos estanques para distribución.
Pese a que la firma reconoce que ha tenido acercamientos con la comunidad en una etapa previa, la iniciativa aún no es muy conocida en la zona. Irene Salazar, presidenta de la Asociación de Agricultores de Quillota y Marga Marga, dice que no conocían de este proyecto en específico, aunque sí reconoce que llevar agua desalada al interior del valle de Aconcagua había sido conversado sólo como idea con representantes del MOP. “Inicialmente nos parece una buena idea para ayudar a enfrentar la sequía de la zona. Hay que ver cómo se ejecuta el proyecto, por dónde va a pasar y cuál será el precio de venta del agua”, describe.
¿Desalinizar contamina?
Pese a que se intentó contactar a los alcaldes de Quintero y Puchuncaví para este artículo, no fue posible ubicarlos. La idea era que analizaran el efecto “contaminación” que suma una iniciativa como esta a una zona que ya está saturada ambientalmente, pese a que se trata de un proyecto “sin chimenea”, como la mayoría de los que operan en esa área.
De todos modos, algo de ello se capta en las observaciones que recibió la primera parte del proyecto en su proceso de evaluación. Lo principal que consultó la comunidad fue respecto a cómo la planta resguardaría la calidad del agua de mar en la bahía con las descargas de salmueras. Hay que recordar que recientes estudios como el del Instituto del Agua, Medioambiente y Salud de la Universidad de la ONU en Ontario (Canadá) establecieron que por cada litro de agua obtenido del mar, se produce un litro y medio de salmuera que habitualmente termina en el mismo océano o en tierra.
En el proceso de conversaciones la firma respondió que el proyecto contempla un sistema de alerta temprana de la calidad del agua, que estará a disposición de la comunidad y que controlará que el agua esté dentro de parámetros preestablecidos para minimizar sus efectos.
Un experto que conoce de esta inversión describió además que “en Chile ya existen plantas desalinizadoras operando hace más de 10 años por lo que está comprobado que este tipo de infraestructura es segura y no genera impactos”.
Patria Investments: Activos por US$12.500 millones
Patria Investments es uno de los fondos privados más grandes de Latinoamérica, con activos que suman US$12.500 millones, distribuidos en México, Brasil, Colombia, Uruguay, Argentina, Perú y Chile.
A nivel local, está presente desde 2012 con LAP (Latin American Power), empresa orientada a las ERNC, que ya tiene más de 330 MW instalados. Su principal proyecto es San Juan, un parque eólico de 185 MW que opera comercialmente desde 2017 en Freirina, Región de Atacama.
La desalinizadora será construida por la filial Aguas Pacífico, que según los documentos entregados al SEIA fue creada en 2016 por P2 Brasil Private Infraestructure Fund III, sociedad constituida en Islas Caimán.
Ver Artículo
Fuente: La Segunda, Lunes 04 de febrero de 2019

LA SEGUNDA – Agua es sinónimo de escasez al interior de la Región de Valparaíso, donde la agricultura ha sido la principal afectada, con miles de hectáreas de cultivo desaparecidas en los últimos años, principalmente de productos tradicionales como las paltas.
Pero como pregonan los expertos motivacionales, todo problema puede transformarse en oportunidad. Como en este caso, en que un fondo de inversión brasileño vio la necesidad de agua y decidió poner en marcha un gran proyecto que busca vender agua desalinizada en comunas como Quillota, Limache y Olmué, e incluso llegar hasta Tiltil y Colina, en la Región Metropolitana.
Desalinizar agua de mar es una actividad creciente, asociada principalmente a las mineras y las sanitarias del norte del país. La novedad es que ahora se ve como una opción viable económicamente para la zona central. Descontando el hecho de que se trata de un negocio, este es el primer proyecto que surge desde el mundo privado para ayudar a enfrentar la falta de agua en la zona. Y el más concreto, pues si todo resulta como lo tiene previsto el inversionista, podría estar entregando agua de mar sin sal en 2021.
La iniciativa pertenece a la empresa Aguas Pacífico —cuyo gerente general es Enrique Cruzat—, de propiedad del fondo brasileño Patria Investments, que es dueña de activos en varios países de Latinoamérica, muchos en el área de logística y energía renovable.
Dos patitas
Todo partió en abril de 2017, cuando la compañía ingresó al Sistema de Evaluación Ambiental (SEIA) el proyecto para construir una planta desalinizadora en la bahía Quintero-Puchuncaví —la misma que enfrenta habitualmente problemas de contaminación— y logró que se aprobara en agosto del año pasado. En términos muy sencillos, la empresa busca desalinizar 1.000 litros por segundo y transportar esa agua por un acueducto de 28 kilómetros hasta una piscina de acumulación en Quillota, para su venta a terceros, tanto para uso industrial como potable. Esa tubería se construirá en paralelo al gasoducto que ya existe entre Quintero y Quillota, con el fin de minimizar el impacto en el entorno, describen conocedores de la iniciativa. Hasta ahí la inversión totaliza alrededor de US$162 millones, con una muy buena acogida entre las autoridades regionales.
“Es un proyecto de gran envergadura, de alto impacto, que genera mucho empleo sobre todo en la fase de construcción. Además contribuye a solucionar el problema del agua”, dijo a El Mercurio de Valparaíso el intendente regional, Jorge Martínez, cuando fue aprobada la iniciativa en agosto pasado.
La segunda parte del proyecto se conoció recién hace unas semanas. A fines de diciembre la compañía ingresó a evaluación ambiental la construcción del proyecto “Acueducto San Isidro-Quilapilún”, que con una inversión adicional de US$210 millones busca construir una tubería de unos 75 kilómetros que va de Quillota a Colina, en la Región Metropolitana, incluyendo una estación de bombeo y dos estanques para distribución.
Pese a que la firma reconoce que ha tenido acercamientos con la comunidad en una etapa previa, la iniciativa aún no es muy conocida en la zona. Irene Salazar, presidenta de la Asociación de Agricultores de Quillota y Marga Marga, dice que no conocían de este proyecto en específico, aunque sí reconoce que llevar agua desalada al interior del valle de Aconcagua había sido conversado sólo como idea con representantes del MOP. “Inicialmente nos parece una buena idea para ayudar a enfrentar la sequía de la zona. Hay que ver cómo se ejecuta el proyecto, por dónde va a pasar y cuál será el precio de venta del agua”, describe.
¿Desalinizar contamina?
Pese a que se intentó contactar a los alcaldes de Quintero y Puchuncaví para este artículo, no fue posible ubicarlos. La idea era que analizaran el efecto “contaminación” que suma una iniciativa como esta a una zona que ya está saturada ambientalmente, pese a que se trata de un proyecto “sin chimenea”, como la mayoría de los que operan en esa área.
De todos modos, algo de ello se capta en las observaciones que recibió la primera parte del proyecto en su proceso de evaluación. Lo principal que consultó la comunidad fue respecto a cómo la planta resguardaría la calidad del agua de mar en la bahía con las descargas de salmueras. Hay que recordar que recientes estudios como el del Instituto del Agua, Medioambiente y Salud de la Universidad de la ONU en Ontario (Canadá) establecieron que por cada litro de agua obtenido del mar, se produce un litro y medio de salmuera que habitualmente termina en el mismo océano o en tierra.
En el proceso de conversaciones la firma respondió que el proyecto contempla un sistema de alerta temprana de la calidad del agua, que estará a disposición de la comunidad y que controlará que el agua esté dentro de parámetros preestablecidos para minimizar sus efectos.
Un experto que conoce de esta inversión describió además que “en Chile ya existen plantas desalinizadoras operando hace más de 10 años por lo que está comprobado que este tipo de infraestructura es segura y no genera impactos”.
Patria Investments: Activos por US$12.500 millones
Patria Investments es uno de los fondos privados más grandes de Latinoamérica, con activos que suman US$12.500 millones, distribuidos en México, Brasil, Colombia, Uruguay, Argentina, Perú y Chile.
A nivel local, está presente desde 2012 con LAP (Latin American Power), empresa orientada a las ERNC, que ya tiene más de 330 MW instalados. Su principal proyecto es San Juan, un parque eólico de 185 MW que opera comercialmente desde 2017 en Freirina, Región de Atacama.
La desalinizadora será construida por la filial Aguas Pacífico, que según los documentos entregados al SEIA fue creada en 2016 por P2 Brasil Private Infraestructure Fund III, sociedad constituida en Islas Caimán.
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Fuente: La Segunda, Lunes 04 de febrero de 2019

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