Lunes, Abril 22, 2024

Expertos acusan falta de medidas de adaptación al cambio climático en la gestión hídrica e instan a modificar gobernanza

DIARIO FINANCIERO – La principal vulnerabilidad de Chile frente al cambio climático es el agua y, a pesar de ser un recurso transversal, “aún no contamos con un plan nacional de adaptación en los recursos hídricos. Se tiene que trabajar, está comprometido en la nueva Contribución Nacionalmente Determinada (NDC, su sigla en inglés)”, dijo la directora del Centro de Ciencias Ambientales Eula y líder de la Mesa Agua del Comité Científico COP25, Alejandra Stehr, durante la presentación de las principales recomendaciones del trabajo, en el marco del ciclo Cambio Climático, evidencia científica para la recuperación sostenible, organizado por el Ministerio de Ciencia, COP25, Comité Científico de Cambio Climático y financiado por la Unión Europea.
La exposición de la mesa estuvo dividida en cinco capítulos -introducción, donde se ve el contexto actual y qué se espera a futuro; gobernanza; infraestructura hídrica; calidad del agua, y medidas de adaptación-, de los cuales se obtuvieron 34 recomendaciones.
Medidas de adaptación: duplicar esfuerzos
Según lo que se pronostica para Chile, dijo la también académica de la Universidad de Concepción, habrá una disminución generalizada de precipitaciones, “lo que llevaría a que casi el 10% de la superficie de Chile continental aumente su categoría de aridez con respecto a la que tiene hoy, lo que no es menor. Tenemos que empezar a tomar medidas para poder adaptarnos a este escenario”.
De hecho, comentó que se ha visto una tendencia a la disminución en las precipitaciones y en los caudales en la mayor parte de Chile. Y es que a pesar de haber llovido más durante el último tiempo, “los ríos siguen teniendo un déficit grande en caudales, porque está todo interconectado. No basta que llueva directamente, sino que es todo un sistema que tiene que funcionar y donde se tiene que almacenar agua nuevamente después de tantos años sin precipitaciones”, explicó Stehr.
Entre las recomendaciones, indicó que el Plan de Adaptación al Cambio Climático para Recursos Hídricos se debe elaborar “aprovechando sinergias con acciones de las políticas, planes y estrategias ya existentes”, además de “duplicar esfuerzos” frente a potenciales conflictos de objetivos.
La mantención de lineamientos actuales, pero considerando acciones de adaptación con una perspectiva de largo plazo e incluir la heterogeneidad territorial en las acciones de alcance nacional son parte de sugerencias de los expertos.
Gobernanza: nueva autoridad de aguas
La académica comentó que en cuanto a la gobernanza del agua debe existir un modelo de acceso que respete los ecosistemas y el derecho humano, con “reformas que incluyan los hechos prioritarios y la mantención de los sistemas hidrológicos y ecosistemas”.
Asegura que también “tiene que haber un modelo de asignación del agua que considere el cambio climático, donde tenemos que incluir los conceptos de clima e hidrología cambiantes”, donde la Dirección General de Aguas (DGA) pueda revisar las condiciones originales de otorgamiento de derechos de agua, también tenga mayores atribuciones ante sequías permanentes y otros eventos extremos, además de integrar la variable hídrica a la planificación del suelo y al ordenamiento del territorio.
“Recomendamos que debe haber una nueva autoridad que tenga atribuciones para gestionar a todos los entes del Estado que están encargados de los distintos aspectos relacionados al recurso hídrico”, aseguró, además de la necesidad de disminuir las brechas de información en la materia.
Infraestructura: priorizar soluciones basadas en la naturaleza
Para asegurar el consumo humano, el mantenimiento de los ecosistemas y enfrentar la escasez hídrica, Stehr indicó que se ha propuesto acudir a “nuevas fuentes” -además de embalses, por ejemplo- como reutilización, desalinización y recarga de acuíferos, entre otras. “Es muy importante que cuando hablamos de infraestructura, no solo hay que pensar en infraestructura gris. Muchas veces, si uno ve el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático del Ministerio de Obras Públicas, este sólo se basa en este tipo de infraestructura y también hay que pensar en infraestructura verde, en soluciones basadas en la naturaleza”, dijo.
Para lograr el éxito de la planificación, aseguró que se debe considerar que “los ecosistemas naturales son clave en la provisión, tanto en cantidad como calidad, y la unidad natural debe ser la cuenca hidrográfica”.
La interacción de nuevas obras con los ríos, la protección legal de los glaciares, la creación de una red sólida de monitoreo y una revisión de la política de embalses, son otras de las recomendaciones.
Calidad de agua: acelerar normas
“En la actualidad, la escasez se ha agudizado, lo que pone en evidencia la variada frecuencia y magnitud, lo que afecta no sólo la disponibilidad del agua, sino también su calidad”, dijo la científica, por lo que se prioriza “algo en lo que estamos muy atrasados en Chile: la dictación de normas de calidad y los planes de prevención y descontaminación”.
Agregó que hay que implementar y fortalecer programas regionales y municipales de monitoreo, incluyendo a las comunidades locales; trabajar en los planes de seguridad del agua, “algo que solicita la Organización Mundial de la Salud. Si existieran estos planes, podríamos evitar muchos problemas vinculados a la calidad del agua”, y promover tecnologías sustentables apra la mejora de la calidad del agua a través de la utilización de sistemas naturales o soluciones basadas en la naturaleza
El trabajo de la Mesa Agua fue elaborado por más de 156 científicos a lo largo del país, además de la colaboración de la Red de Investigación en Centros de Recursos Hídricos, creada por el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo.
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Fuente: Diario Financiero, Viernes 17 de Julio de 2020

DIARIO FINANCIERO – La principal vulnerabilidad de Chile frente al cambio climático es el agua y, a pesar de ser un recurso transversal, “aún no contamos con un plan nacional de adaptación en los recursos hídricos. Se tiene que trabajar, está comprometido en la nueva Contribución Nacionalmente Determinada (NDC, su sigla en inglés)”, dijo la directora del Centro de Ciencias Ambientales Eula y líder de la Mesa Agua del Comité Científico COP25, Alejandra Stehr, durante la presentación de las principales recomendaciones del trabajo, en el marco del ciclo Cambio Climático, evidencia científica para la recuperación sostenible, organizado por el Ministerio de Ciencia, COP25, Comité Científico de Cambio Climático y financiado por la Unión Europea.
La exposición de la mesa estuvo dividida en cinco capítulos -introducción, donde se ve el contexto actual y qué se espera a futuro; gobernanza; infraestructura hídrica; calidad del agua, y medidas de adaptación-, de los cuales se obtuvieron 34 recomendaciones.
Medidas de adaptación: duplicar esfuerzos
Según lo que se pronostica para Chile, dijo la también académica de la Universidad de Concepción, habrá una disminución generalizada de precipitaciones, “lo que llevaría a que casi el 10% de la superficie de Chile continental aumente su categoría de aridez con respecto a la que tiene hoy, lo que no es menor. Tenemos que empezar a tomar medidas para poder adaptarnos a este escenario”.
De hecho, comentó que se ha visto una tendencia a la disminución en las precipitaciones y en los caudales en la mayor parte de Chile. Y es que a pesar de haber llovido más durante el último tiempo, “los ríos siguen teniendo un déficit grande en caudales, porque está todo interconectado. No basta que llueva directamente, sino que es todo un sistema que tiene que funcionar y donde se tiene que almacenar agua nuevamente después de tantos años sin precipitaciones”, explicó Stehr.
Entre las recomendaciones, indicó que el Plan de Adaptación al Cambio Climático para Recursos Hídricos se debe elaborar “aprovechando sinergias con acciones de las políticas, planes y estrategias ya existentes”, además de “duplicar esfuerzos” frente a potenciales conflictos de objetivos.
La mantención de lineamientos actuales, pero considerando acciones de adaptación con una perspectiva de largo plazo e incluir la heterogeneidad territorial en las acciones de alcance nacional son parte de sugerencias de los expertos.
Gobernanza: nueva autoridad de aguas
La académica comentó que en cuanto a la gobernanza del agua debe existir un modelo de acceso que respete los ecosistemas y el derecho humano, con “reformas que incluyan los hechos prioritarios y la mantención de los sistemas hidrológicos y ecosistemas”.
Asegura que también “tiene que haber un modelo de asignación del agua que considere el cambio climático, donde tenemos que incluir los conceptos de clima e hidrología cambiantes”, donde la Dirección General de Aguas (DGA) pueda revisar las condiciones originales de otorgamiento de derechos de agua, también tenga mayores atribuciones ante sequías permanentes y otros eventos extremos, además de integrar la variable hídrica a la planificación del suelo y al ordenamiento del territorio.
“Recomendamos que debe haber una nueva autoridad que tenga atribuciones para gestionar a todos los entes del Estado que están encargados de los distintos aspectos relacionados al recurso hídrico”, aseguró, además de la necesidad de disminuir las brechas de información en la materia.
Infraestructura: priorizar soluciones basadas en la naturaleza
Para asegurar el consumo humano, el mantenimiento de los ecosistemas y enfrentar la escasez hídrica, Stehr indicó que se ha propuesto acudir a “nuevas fuentes” -además de embalses, por ejemplo- como reutilización, desalinización y recarga de acuíferos, entre otras. “Es muy importante que cuando hablamos de infraestructura, no solo hay que pensar en infraestructura gris. Muchas veces, si uno ve el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático del Ministerio de Obras Públicas, este sólo se basa en este tipo de infraestructura y también hay que pensar en infraestructura verde, en soluciones basadas en la naturaleza”, dijo.
Para lograr el éxito de la planificación, aseguró que se debe considerar que “los ecosistemas naturales son clave en la provisión, tanto en cantidad como calidad, y la unidad natural debe ser la cuenca hidrográfica”.
La interacción de nuevas obras con los ríos, la protección legal de los glaciares, la creación de una red sólida de monitoreo y una revisión de la política de embalses, son otras de las recomendaciones.
Calidad de agua: acelerar normas
“En la actualidad, la escasez se ha agudizado, lo que pone en evidencia la variada frecuencia y magnitud, lo que afecta no sólo la disponibilidad del agua, sino también su calidad”, dijo la científica, por lo que se prioriza “algo en lo que estamos muy atrasados en Chile: la dictación de normas de calidad y los planes de prevención y descontaminación”.
Agregó que hay que implementar y fortalecer programas regionales y municipales de monitoreo, incluyendo a las comunidades locales; trabajar en los planes de seguridad del agua, “algo que solicita la Organización Mundial de la Salud. Si existieran estos planes, podríamos evitar muchos problemas vinculados a la calidad del agua”, y promover tecnologías sustentables apra la mejora de la calidad del agua a través de la utilización de sistemas naturales o soluciones basadas en la naturaleza
El trabajo de la Mesa Agua fue elaborado por más de 156 científicos a lo largo del país, además de la colaboración de la Red de Investigación en Centros de Recursos Hídricos, creada por el Consejo Nacional de Innovación para el Desarrollo.
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Fuente: Diario Financiero, Viernes 17 de Julio de 2020

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