Lunes, Junio 21, 2021

Esval negocia con el MOP para viabilizar proyecto que busca asegurar suministro de agua para la Región de Valparaíso

EL MERCURIO – Durante los últimos cinco años, la sanitaria ha desarrollado planes para enfrentar la acción del cambio climático que, según dicen, se ha dejado sentir más fuerte en esta zona y en la Región de Coquimbo, donde también operan. La meta es garantizar el abastecimiento hasta 2040 con un impacto en tarifas que no supere el 3%.
El abastecimiento de agua potable es una de las actividades que más incertidumbre enfrentan a raíz del cambio climático. En el caso de las sanitarias, la sequía ha reducido las fuentes tradicionales de abastecimiento, lo que ha obligado a las concesionarias a buscar fuentes alternativas, como pozos. Por otro lado, el incremento de la turbiedad en los caudales que alimentan sus plantas de producción -a raíz de lluvias que se producen cada vez a mayor altura que la habitual- incide en una tasa mayor de interrupciones en el suministro, lo que provoca quejas entre los usuarios y pone en entredicho la calidad de sus servicios.
Este panorama está lejos de mejorar, asegura José Luis Murillo, gerente general de Esval, la sanitaria controlada por la canadiense Ontario Teacher’s Pension Plan (OTPP) que opera en la Región de Valparaíso y que a través de Aguas del Valle también tiene la concesión de la Región de Coquimbo.
“Los últimos años hemos vivido mucho más tranquilos porque hemos estado gestionando la escasez y hemos aprendido a vivir con ella. En las regiones donde operamos, el cambio climático se vive de una manera especial. Desde Atacama al norte, la escasez hídrica siempre ha estado, y desde O’Higgins al sur el impacto del cambio climático sobre las fuentes de agua no es tan evidente como en nuestra zona”, asegura el ejecutivo, quien añade que una complicación adicional en estas zonas es el comportamiento contraestacional de la demanda, que se eleva en la época estival, por una población flotante que se multiplica varias veces, justo cuando los recursos hídricos son menores, y baja en invierno, cuando estos aumentan.
La seguridad hídrica es uno de los 12 proyectos que el Gobierno, a través de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, está poniendo en marcha con miras a garantizar la disponibilidad de agua al 2030. Y hace cinco años Esval inició el despliegue de planes para responder a estas nuevas condiciones. Entre las iniciativas figura el incremento en el uso de fuentes subterráneas (pozos) en detrimento de las superficiales (ríos y embalses), a tal punto que la proporción de uso llegó a invertirse, ya que si en condiciones normales las primeras no representaban más del 30%, en este nuevo contexto han superado el 60%.
Murillo dice que en total han destinado del orden de $200 mil millones con estos fines y ahora buscan concretar una nueva fase que los deje en condiciones de asegurar el abastecimiento al menos hasta 2040. El conjunto de acciones se ha centrado en el sistema en torno al embalse Los Aromos, que es una de las principales reservas de la sanitaria y que en 2015 llegó a estar prácticamente seco, con un nivel de dos millones de metros cúbicos (m{+3}) de una capacidad total de 35 millones de m{+3} . “Desde 2018 hasta ahora, hemos logrado elevar el nivel hasta los 22 millones de m{+3} , pese a que la acumulación de nieve en la cordillera -que es la otra fuente de abastecimiento- fue mucho menor incluso que 2015”, apunta Murillo.
En esa línea, Esval está en plenas negociaciones con la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para completar un plan de tres etapas que tiene al embalse como eje, y que en total representará una inversión en torno a los US$ 36 millones. El año pasado pusieron en marcha la primera fase de la iniciativa -consistente en la construcción de 4 kilómetros de tubería entre el sector de Colmo, en Quillota, y la planta de producción de agua potable de Esval en Concón-, para reducir el riesgo de pérdida e infiltración del agua que antes se conducía desde el tranque hasta el río Aconcagua a través del estero Limache. Esto les permitió seguir operando en caso de turbiedad en el río.
Las dos fases posteriores, precisa el ejecutivo, requieren la renovación por un plazo mayor del convenio de uso que la empresa mantiene con el MOP, que es el propietario del embalse. Se trata de sumar otros 9 kilómetros de conducción, para enlazar Los Aromos con la tubería mencionada. Este ducto tendrá además la particularidad de ser bidireccional, lo que permitirá no solo llevar agua a la planta, reduciendo las pérdidas casi por completo, sino que también recargar el embalse desde la desembocadura del Aconcagua, bombeando contra la gravedad los excedentes del río en invierno.
“En los años más malos de sequía, cuando los esteros no logran llegar con agua al embalse, podríamos usar nuestros derechos de agua y captar el exceso de agua en Concón y durante dos o tres meses conseguir al menos 10 a 15 millones de m{+3} para el embalse, asegurando ese nivel mínimo en Los Aromos”, plantea el ejecutivo, quien comenta que ya completaron todo el diseño del proyecto y realizaron las expropiaciones para el trazado de la tubería. Solo resta el acuerdo con la división del MOP.
El ejecutivo precisa que optaron por esta alternativa ya que su ejecución implicará un alza en las tarifas que en ningún caso superaría el 3%. “La cuenta promedio en la Región de Valparaíso es de $15 mil y eso se incrementaría entre 2% y 3% para asegurar el suministro hasta 2040. Entonces, no hay dónde perderse, porque la alternativa a no hacer esta inversión en Los Aromos, que es la más costo-eficiente, es usar agua de mar desalada, que sin duda es algo mucho más caro”, puntualiza Murillo, quien recuerda que en el más reciente proceso de fijación de tarifas la firma acordó con la autoridad mantener las tarifas durante los próximos seis años.
Las tratativas con la autoridad consisten en la renovación por un plazo mayor del convenio de uso del embalse Los Aromos que posee la sanitaria.
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Fuente: El Mercurio, Domingo 24 de marzo de 2019

EL MERCURIO – Durante los últimos cinco años, la sanitaria ha desarrollado planes para enfrentar la acción del cambio climático que, según dicen, se ha dejado sentir más fuerte en esta zona y en la Región de Coquimbo, donde también operan. La meta es garantizar el abastecimiento hasta 2040 con un impacto en tarifas que no supere el 3%.
El abastecimiento de agua potable es una de las actividades que más incertidumbre enfrentan a raíz del cambio climático. En el caso de las sanitarias, la sequía ha reducido las fuentes tradicionales de abastecimiento, lo que ha obligado a las concesionarias a buscar fuentes alternativas, como pozos. Por otro lado, el incremento de la turbiedad en los caudales que alimentan sus plantas de producción -a raíz de lluvias que se producen cada vez a mayor altura que la habitual- incide en una tasa mayor de interrupciones en el suministro, lo que provoca quejas entre los usuarios y pone en entredicho la calidad de sus servicios.
Este panorama está lejos de mejorar, asegura José Luis Murillo, gerente general de Esval, la sanitaria controlada por la canadiense Ontario Teacher’s Pension Plan (OTPP) que opera en la Región de Valparaíso y que a través de Aguas del Valle también tiene la concesión de la Región de Coquimbo.
“Los últimos años hemos vivido mucho más tranquilos porque hemos estado gestionando la escasez y hemos aprendido a vivir con ella. En las regiones donde operamos, el cambio climático se vive de una manera especial. Desde Atacama al norte, la escasez hídrica siempre ha estado, y desde O’Higgins al sur el impacto del cambio climático sobre las fuentes de agua no es tan evidente como en nuestra zona”, asegura el ejecutivo, quien añade que una complicación adicional en estas zonas es el comportamiento contraestacional de la demanda, que se eleva en la época estival, por una población flotante que se multiplica varias veces, justo cuando los recursos hídricos son menores, y baja en invierno, cuando estos aumentan.
La seguridad hídrica es uno de los 12 proyectos que el Gobierno, a través de la Superintendencia de Servicios Sanitarios, está poniendo en marcha con miras a garantizar la disponibilidad de agua al 2030. Y hace cinco años Esval inició el despliegue de planes para responder a estas nuevas condiciones. Entre las iniciativas figura el incremento en el uso de fuentes subterráneas (pozos) en detrimento de las superficiales (ríos y embalses), a tal punto que la proporción de uso llegó a invertirse, ya que si en condiciones normales las primeras no representaban más del 30%, en este nuevo contexto han superado el 60%.
Murillo dice que en total han destinado del orden de $200 mil millones con estos fines y ahora buscan concretar una nueva fase que los deje en condiciones de asegurar el abastecimiento al menos hasta 2040. El conjunto de acciones se ha centrado en el sistema en torno al embalse Los Aromos, que es una de las principales reservas de la sanitaria y que en 2015 llegó a estar prácticamente seco, con un nivel de dos millones de metros cúbicos (m{+3}) de una capacidad total de 35 millones de m{+3} . “Desde 2018 hasta ahora, hemos logrado elevar el nivel hasta los 22 millones de m{+3} , pese a que la acumulación de nieve en la cordillera -que es la otra fuente de abastecimiento- fue mucho menor incluso que 2015”, apunta Murillo.
En esa línea, Esval está en plenas negociaciones con la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para completar un plan de tres etapas que tiene al embalse como eje, y que en total representará una inversión en torno a los US$ 36 millones. El año pasado pusieron en marcha la primera fase de la iniciativa -consistente en la construcción de 4 kilómetros de tubería entre el sector de Colmo, en Quillota, y la planta de producción de agua potable de Esval en Concón-, para reducir el riesgo de pérdida e infiltración del agua que antes se conducía desde el tranque hasta el río Aconcagua a través del estero Limache. Esto les permitió seguir operando en caso de turbiedad en el río.
Las dos fases posteriores, precisa el ejecutivo, requieren la renovación por un plazo mayor del convenio de uso que la empresa mantiene con el MOP, que es el propietario del embalse. Se trata de sumar otros 9 kilómetros de conducción, para enlazar Los Aromos con la tubería mencionada. Este ducto tendrá además la particularidad de ser bidireccional, lo que permitirá no solo llevar agua a la planta, reduciendo las pérdidas casi por completo, sino que también recargar el embalse desde la desembocadura del Aconcagua, bombeando contra la gravedad los excedentes del río en invierno.
“En los años más malos de sequía, cuando los esteros no logran llegar con agua al embalse, podríamos usar nuestros derechos de agua y captar el exceso de agua en Concón y durante dos o tres meses conseguir al menos 10 a 15 millones de m{+3} para el embalse, asegurando ese nivel mínimo en Los Aromos”, plantea el ejecutivo, quien comenta que ya completaron todo el diseño del proyecto y realizaron las expropiaciones para el trazado de la tubería. Solo resta el acuerdo con la división del MOP.
El ejecutivo precisa que optaron por esta alternativa ya que su ejecución implicará un alza en las tarifas que en ningún caso superaría el 3%. “La cuenta promedio en la Región de Valparaíso es de $15 mil y eso se incrementaría entre 2% y 3% para asegurar el suministro hasta 2040. Entonces, no hay dónde perderse, porque la alternativa a no hacer esta inversión en Los Aromos, que es la más costo-eficiente, es usar agua de mar desalada, que sin duda es algo mucho más caro”, puntualiza Murillo, quien recuerda que en el más reciente proceso de fijación de tarifas la firma acordó con la autoridad mantener las tarifas durante los próximos seis años.
Las tratativas con la autoridad consisten en la renovación por un plazo mayor del convenio de uso del embalse Los Aromos que posee la sanitaria.
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Fuente: El Mercurio, Domingo 24 de marzo de 2019

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