Miércoles, Julio 28, 2021

Difusión de fibra óptica

EL MERCURIO – Durante el año pasado, marcado por la pandemia, los hogares con conexiones fijas aumentaron en un 12,5%, casi todos con tecnología de fibra óptica, la única que creció.

La Subsecretaría de Telecomunicaciones presentó sus informes estadísticos de marzo, los que muestran cómo se han extendido la banda ancha y el 4G en Chile. Las cifras indican que el 62,6% de los hogares cuentan con un servicio de internet mediante conexión fija y dos tercios de estos con uno de gran velocidad (más de 100 Mbps). Por otra parte, existen casi 19 millones de conexiones de internet mediante red móvil 4G, que, aun proveyendo un servicio de más baja calidad, permite que casi toda la población acceda a internet.

Durante el año pasado, marcado por la pandemia, los hogares con conexiones fijas aumentaron en un 12,5%, casi todos con tecnología de fibra óptica, la única que creció. Esta tecnología admite una capacidad que en la práctica solo es limitada por los equipos que la respectiva empresa utilice. Resulta interesante observar que las empresas han estado dispuestas a realizar inversiones en esta tecnología, que tardarán varios años en recuperar, lo que denota cierta confianza de la industria en el devenir económico del país.

En este período de dependencia de las redes para que las personas puedan trabajar, estudiar y entretenerse, el acceso a internet constituye una necesidad. Los costos mensuales son relativamente abordables: un plan de 300 Mbps tiene un valor de US$ 29, la mitad del valor promedio en EE.UU. y menor al de Inglaterra, si bien similar al de Argentina. Dado que con wifi es posible usar las capacidades de los teléfonos móviles en el hogar sin costo, en el confinamiento esto contribuye a resolver las necesidades familiares, incluyendo las demandas educacionales. Sin embargo, ello solo ocurre en aquellas zonas en que se ofrece el servicio, el que no está disponible en todo el país, porque en áreas de baja densidad el costo es excesivo. Esto deja en una situación desmejorada a las familias que no poseen una conexión alámbrica de alta capacidad. Al respecto, cabe notar que por una conexión alámbrica transitan en promedio más de 460 gigabits mensuales, mientras que por un teléfono móvil la cifra se reduce a poco más de 13 Gb. Por supuesto, los hogares con conexiones alámbricas tienen varios usuarios, por lo que se debe dividir el volumen de datos, pero la diferencia sigue siendo importante. En el caso de la fibra óptica, además, la calidad de servicio es mejor y mucho más estable que las alternativas.

Por lo anterior, cabría evaluar la posibilidad de un subsidio limitado que permitiera la expansión del servicio en zonas de densidad intermedia, donde hoy no sea rentable ofrecer fibra óptica. Dadas las externalidades positivas en educación —especialmente en este período de escuelas cerradas—, así como en otras actividades, tal subsidio podría justificarse.

La exitosa licitación de 5G, que recaudó más de US$ 450 millones, ayudará algo a las localidades en que las redes alámbricas son inviables. En esa licitación, las empresas se comprometieron a ofrecer el servicio en cientos de localidades de baja densidad. El 5G ofrece un servicio más resiliente y de mayor velocidad que el 4G y hasta cierto punto permite reemplazar las conexiones fijas en esas localidades.

En conclusión: ha sido, dentro de todo, afortunado que la pandemia acaeciera cuando, al menos en principio, existen medios tecnológicos para reemplazar actividades presenciales, lo que en el futuro solo debería mejorar.

Fuente: El Mercurio, Martes 06 de Julio de 2021

EL MERCURIO – Durante el año pasado, marcado por la pandemia, los hogares con conexiones fijas aumentaron en un 12,5%, casi todos con tecnología de fibra óptica, la única que creció.

La Subsecretaría de Telecomunicaciones presentó sus informes estadísticos de marzo, los que muestran cómo se han extendido la banda ancha y el 4G en Chile. Las cifras indican que el 62,6% de los hogares cuentan con un servicio de internet mediante conexión fija y dos tercios de estos con uno de gran velocidad (más de 100 Mbps). Por otra parte, existen casi 19 millones de conexiones de internet mediante red móvil 4G, que, aun proveyendo un servicio de más baja calidad, permite que casi toda la población acceda a internet.

Durante el año pasado, marcado por la pandemia, los hogares con conexiones fijas aumentaron en un 12,5%, casi todos con tecnología de fibra óptica, la única que creció. Esta tecnología admite una capacidad que en la práctica solo es limitada por los equipos que la respectiva empresa utilice. Resulta interesante observar que las empresas han estado dispuestas a realizar inversiones en esta tecnología, que tardarán varios años en recuperar, lo que denota cierta confianza de la industria en el devenir económico del país.

En este período de dependencia de las redes para que las personas puedan trabajar, estudiar y entretenerse, el acceso a internet constituye una necesidad. Los costos mensuales son relativamente abordables: un plan de 300 Mbps tiene un valor de US$ 29, la mitad del valor promedio en EE.UU. y menor al de Inglaterra, si bien similar al de Argentina. Dado que con wifi es posible usar las capacidades de los teléfonos móviles en el hogar sin costo, en el confinamiento esto contribuye a resolver las necesidades familiares, incluyendo las demandas educacionales. Sin embargo, ello solo ocurre en aquellas zonas en que se ofrece el servicio, el que no está disponible en todo el país, porque en áreas de baja densidad el costo es excesivo. Esto deja en una situación desmejorada a las familias que no poseen una conexión alámbrica de alta capacidad. Al respecto, cabe notar que por una conexión alámbrica transitan en promedio más de 460 gigabits mensuales, mientras que por un teléfono móvil la cifra se reduce a poco más de 13 Gb. Por supuesto, los hogares con conexiones alámbricas tienen varios usuarios, por lo que se debe dividir el volumen de datos, pero la diferencia sigue siendo importante. En el caso de la fibra óptica, además, la calidad de servicio es mejor y mucho más estable que las alternativas.

Por lo anterior, cabría evaluar la posibilidad de un subsidio limitado que permitiera la expansión del servicio en zonas de densidad intermedia, donde hoy no sea rentable ofrecer fibra óptica. Dadas las externalidades positivas en educación —especialmente en este período de escuelas cerradas—, así como en otras actividades, tal subsidio podría justificarse.

La exitosa licitación de 5G, que recaudó más de US$ 450 millones, ayudará algo a las localidades en que las redes alámbricas son inviables. En esa licitación, las empresas se comprometieron a ofrecer el servicio en cientos de localidades de baja densidad. El 5G ofrece un servicio más resiliente y de mayor velocidad que el 4G y hasta cierto punto permite reemplazar las conexiones fijas en esas localidades.

En conclusión: ha sido, dentro de todo, afortunado que la pandemia acaeciera cuando, al menos en principio, existen medios tecnológicos para reemplazar actividades presenciales, lo que en el futuro solo debería mejorar.

Fuente: El Mercurio, Martes 06 de Julio de 2021

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