Miércoles, Junio 16, 2021

Diálogo del CPI N° 54 – LANZAMIENTO DEL LIBRO Miradas que Construyen Futuro (jueves 18 de marzo 2021)

CPI – El Diálogo N° 54 de Consejo de Políticas de Infraestructura, CPI, estuvo dedicado a la presentación  del libro Miradas que Construyen Futuro, un trabajo elaborado por una generación joven de profesionales y que postula criterios imperativos para la producción de infraestructura de uso público en el país a partir de la realidad actual y de los desafíos futuros para las políticas públicas.

EXPOSITORES: Daniela Ceza, arquitecta, y Francisco Reyes, antropólogo, colaboradores del libro. Comentarios de Alejandra Mustakis, ex presidenta de la Asociación de Emprendedores de Chile, y Patricio Donoso, past president de la Cámara Chilena de la Construcción.

MODERADORA: Francisca Undurraga, directora ejecutiva del Centro de Investigación en Ciudades de la Universidad del Desarrollo.

En el conversatorio se valoró especialmente el carácter innovador y contributivo del volumen, junto con su innegable pertinencia y su rigor conceptual. La mirada de los jóvenes resulta enriquecedora y abre focos de análisis sobre temas a veces olvidados o no considerados y que hoy en día aparecen como irrenunciables. La industria de la infraestructura y sus políticas públicas requieren de nuevos insumos -desde la sociedad, las comunidades y los profesionales jóvenes- para desarrollar su labor con un nivel superior de validación social.

El libro establece nueve principios básicos para abordar la infraestructura del futuro en el país. Van desde la equidad y la sustentabilidad, hasta la participación y la descentralización, entre otros. Poner en el centro a las personas es también un principio clave y que fue recogido en las diversas intervenciones. Las comunidades y el factor local fueron señalados como elementos prioritarios; ellos demandan participación, equidad e integración, pero también ofrecen mano de obra y producción de pequeñas y medianas empresas locales. Por cierto, según se destacó, junto a las grandes obras aparecen necesidades de infraestructura de pequeña escala donde cabe que se satisfagan los principios postulados en el libro.

Sin embargo, tales principios pueden entrar en conflicto entre sí a la hora de ponerlos en práctica en los proyectos. No es posible, según se señaló en una intervención, que todos ellos se cumplan simultáneamente. La participación puede colisionar con la equidad, o la integración con la descentralización. En la infraestructura, como en cualquier actividad, existe tensión entre los principios y asoman las inevitables restricciones, debiendo priorizarse y lograr acuerdos.

A propósito de la presentación del libro Miradas que Construyen Futuro, se destacó que el trabajo del CPI con los jóvenes es permanente y seguirá impulsando su participación. Así, se está preparando una nueva versión de la exitosa actividad Taller de Jóvenes del CPI.

 

EXPOSICIÓN DE DANIELA CEZA

El libro Miradas que Construyen Futuro contiene nueve principios que creemos deben necesariamente enmarcar el desarrollo de la infraestructura pública del futuro en nuestro país. Los principios son los siguientes:

• Participación: La infraestructura debe ser elegida, diseñada y priorizada por la ciudadanía según sus necesidades, con una participación temprana
• Integración: Intersectorialidad y equipos multidisciplinarios son requisitos clave, dentro de una infraestructura con más de un uso y también inclusiva
• Equidad: Los proyectos en sectores más vulnerables debieran estar arriba en la agenda, ubicarse en áreas más cercanas a los servicios y dentro de un “estándar digno viable”
• Centro en las personas: Los proyectos deben tener siempre en cuenta la opinión de las personas y mantener un contacto continuo con la gente
• Descentralización: Se trata del involucramiento activo de los actores locales para la definición de la cantidad y tipo de infraestructura, con un mínimo exigible de servicios y un enfoque socio-ecológico
• Sustentabilidad: Este requisito implica una mirada sistémica sobre la infraestructura, considerando la mitigación y regeneración de territorios en el desarrollo de las obras; es la consideración de una “infraestructura verde”
• Largo plazo: Aquí entran en juego varios aspectos, entre otros la creación de entidades independientes para la definición y monitoreo de los proyectos (institucionalidad), la obsolescencia y la aplicación de las nuevas tecnologías, y el desarrollo científico y la investigación asociados al sector. Hay que recordar que los proyectos y las obras se prolongan por largo tiempo; significa esto que su impacto y contribución trascienden los períodos de gobierno, es decir, se refuerza el concepto de visión de largo plazo
• Comunicación: Este es un aspecto relevante y muchas veces descuidado; debe informarse sobre la infraestructura a través de un lenguaje ciudadano y con los medios y plataformas adecuados
• Reconocimiento de la política: La política está presente en las decisiones sobre la infraestructura de uso público y se expresa en la elección de las políticas públicas y otras directrices; entonces, corresponde dialogar con los representantes de la política y con otros actores influyentes en las decisiones (academia, organizaciones de la sociedad civil, etc.) y propender así a una mayor confianza de la ciudadanía.

EXPOSICIÓN DE FRANCISCO REYES

El libro respondió a una mirada interdisciplinaria con la participación de diversas regiones del país, y donde prevaleció el compromiso con el servicio público y el interés por la infraestructura. Se trató de un ejercicio de incorporar nuevas miradas y puntos de vista; de debatir, dialogar y proponer; de hacernos preguntas y recomponer relaciones con la comunidad. Todo, en un marco diverso de profesiones y experiencias laborales, respeto y espíritu de colaboración y acuerdos, aún con diferencias políticas; la creatividad y el compromiso también se incorporaron como ingredientes exigibles. Participamos 14 jóvenes, todos menores de 30 años, nueve hombres y cinco mujeres.

Un aspecto general de los nueve principios del libro puede describirse como “existe la política en las políticas públicas”. En particular, existe la dimensión técnica y, también, la dimensión política en las decisiones sobre infraestructura pública. Y entonces surgen algunas preguntas muy relevantes. Por ejemplo, ¿qué nuevos valores prevalecerán en el quehacer del país y de la infraestructura pública?, ¿cuánto estamos dispuestos a escuchar a las personas?, ¿cuál es la institucionalidad conveniente y cuán independiente debiera ser para la infraestructura del futuro?, ¿cuánto y cómo se requiere democratizar las iniciativas de infraestructura y la institucionalidad que las soporte? Por de pronto, los proyectos y obras generan externalidades, positivas y negativas, las que debieran ser ponderadas por los tomadores de decisión. La participación de la comunidad como criterio sustantivo de tales decisiones aparece con renovada vigencia.

En este libro nosotros aportamos con un granito de arena. Queda mucho trabajo por hacer y existe un trabajo realizado por generaciones anteriores. Este libro es una semilla y no podemos hacernos cargo de todas las sensibilidades sociales que existen en nuestro país. Existen mecanismos para conocer la opinión de las personas, aunque sí sabemos que muchos proyectos se han perdido por la falta de participación ciudadana y de las comunidades.

INTERVENCIÓN DE ALEJANDRA MUSTAKIS

Felicito al CPI y a los jóvenes que han participado en esta iniciativa. Voy a enfocar mi intervención desde el punto de vista de la innovación, desde lo nuevo, de un renacimiento y en cierto sentido de una nueva era. Antes, había alguien –un Presidente, un ministro, u ejecutivo destacado- que lo sabía todo, era la forma de hacer ciudad y sociedad. Todo pasaba por él. Ahora se trata de lograr comunidad y el líder es quien impulsa a la gente. La comunidad es lo más importante y la pirámide se invirtió. Estamos en un tránsito desde la estandarización a la diversidad y de un retorno a las comunidades.

Existe ahora mucha conciencia del grupo, todo se basa en las personas y en arreglar la vida de la población. La pregunta es: ¿cómo le mejoramos la vida a las personas y a los más vulnerables? Dicho de otra manera: ¿cuánto valor le agregamos a la vida de las personas? Es una interrogante no sólo para la infraestructura pública, sino también para otras esferas clave como la salud o la educación.

Las obras de infraestructura gigantes pueden cambiar toda una ciudad o incluso una región. Es el momento de utilizar con mayor intensidad a las pequeñas y medianas empresas, más mano de obra de las mismas regiones y trabajar con las comunidades locales. ¿Por qué deben ser solamente las empresas grandes las que realizan todos los trabajos? También, se impone la necesidad de abrir la participación a otro tipo de especialistas impensados. No está de más recordar que las comunidades regionales conocen más a fondo sus debilidades y necesidades.

Creo que empieza a imponerse un nuevo formato para las políticas públicas. El Estado debe utilizar mejor los recursos, mutar a un ente más liviano, eficiente y eficaz. Por de pronto, las directrices y proyectos de infraestructura no pueden estar cambiando cada año. Está muy bien agregar valor desde las definiciones de política pública y las nuevas obras, es un requisito indispensable, pero teniendo presente que las personas sí agregan valor. Se trata, en definitiva, de volver a lo local. Agregaría que la infraestructura puede y debe devolver a la comunidad los beneficios de sus procesos de construcción y de la explotación de las obras terminadas; esto también es un nuevo formato, donde todos ganan. Por cierto, los jóvenes hacen una gran diferencia y su participación y aporte deben ser bienvenidos. Personalmente, tengo muchas esperanzas en el involucramiento activo de los jóvenes en la infraestructura del futuro.

INTERVENCIÓN DE PATRICIO DONOSO

Estamos muy de acuerdo con el planteamiento de los jóvenes y los vemos cien por ciento involucrados y con sentido de responsabilidad en los temas de infraestructura de uso público. Nos sentimos identificados con los nueve principios contenidos en el libro, aunque hay que tener presente la interacción entre proceso y resultados.

Así, a la hora de poner en práctica los principios, siempre puede haber tensión entre ellos. Hay que disponer de un plan y necesariamente establecer prioridades. Los principios de equidad, descentralización y participación, por ejemplo, pueden entrar en conflicto en determinadas situaciones: cuando demandamos más infraestructura no la queremos cerca de nuestras viviendas. Es lo que conocemos como restricciones y que están presentes en todo tipo de actividades, incluida por cierto, con mucho impacto y visibilidad, en la infraestructura. Aparece entonces la inevitable colisión entre los diferentes principios y, así y todo, hay que llegar a una solución vía diálogo y acuerdos. No es posible cumplir simultáneamente los principios involucrados y no resulta conveniente detener la ejecución de un proyecto que conlleva beneficios sociales tangibles, locales y nacionales.

Un tema recurrente en estos tiempos es la necesidad de potenciar la infraestructura de pequeña escala. Estamos en presencia de un déficit evidente de caminos, plazas, alcantarillado, entre otros. Existe una diversidad de obras en ejecución y otras por hacer en las diferentes regiones del país. Y, de nuevo, surge la interrogante central; ¿cuáles son las tensiones y restricciones por abordar en tales obras, intentando de igual forma cumplir con los principios deseables en la preparación y ejecución de los proyectos? En el corto plazo, es necesario priorizar, existen múltiples necesidades básicas insatisfechas y hay una diversidad de intereses. Y conviene insistir en que el proceso -donde se ponen en juego los principios y valores- es importante, pero no hay que renunciar a llegar con las obras y las soluciones. Conversar, priorizar y acordar resulta ser el camino adecuado para conciliar las exigencias del proceso y de los resultados.

La renovación de la institucionalidad en el área de la infraestructura es ciertamente una asignatura pendiente. La infraestructura requiere tanto de una institucionalidad más acorde con los tiempos actuales y con la experiencia acumulada, como de una mejor gobernanza. Hay buenos ejemplos al respecto en el país: el caso del Banco Central es particularmente destacado.

Quiero resaltar el tremendo trabajo realizado por los jóvenes y donde el libro que estamos presentando es un paso muy valioso. Creo que una tarea principal hacia adelante es llegar siempre a más acuerdos entre los diversos enfoques sobre los contenidos de la infraestructura del futuro.

El libro está disponible Aquí

Fuente: CPI, Jueves 18 de Marzo de 2021

CPI – El Diálogo N° 54 de Consejo de Políticas de Infraestructura, CPI, estuvo dedicado a la presentación  del libro Miradas que Construyen Futuro, un trabajo elaborado por una generación joven de profesionales y que postula criterios imperativos para la producción de infraestructura de uso público en el país a partir de la realidad actual y de los desafíos futuros para las políticas públicas.

EXPOSITORES: Daniela Ceza, arquitecta, y Francisco Reyes, antropólogo, colaboradores del libro. Comentarios de Alejandra Mustakis, ex presidenta de la Asociación de Emprendedores de Chile, y Patricio Donoso, past president de la Cámara Chilena de la Construcción.

MODERADORA: Francisca Undurraga, directora ejecutiva del Centro de Investigación en Ciudades de la Universidad del Desarrollo.

En el conversatorio se valoró especialmente el carácter innovador y contributivo del volumen, junto con su innegable pertinencia y su rigor conceptual. La mirada de los jóvenes resulta enriquecedora y abre focos de análisis sobre temas a veces olvidados o no considerados y que hoy en día aparecen como irrenunciables. La industria de la infraestructura y sus políticas públicas requieren de nuevos insumos -desde la sociedad, las comunidades y los profesionales jóvenes- para desarrollar su labor con un nivel superior de validación social.

El libro establece nueve principios básicos para abordar la infraestructura del futuro en el país. Van desde la equidad y la sustentabilidad, hasta la participación y la descentralización, entre otros. Poner en el centro a las personas es también un principio clave y que fue recogido en las diversas intervenciones. Las comunidades y el factor local fueron señalados como elementos prioritarios; ellos demandan participación, equidad e integración, pero también ofrecen mano de obra y producción de pequeñas y medianas empresas locales. Por cierto, según se destacó, junto a las grandes obras aparecen necesidades de infraestructura de pequeña escala donde cabe que se satisfagan los principios postulados en el libro.

Sin embargo, tales principios pueden entrar en conflicto entre sí a la hora de ponerlos en práctica en los proyectos. No es posible, según se señaló en una intervención, que todos ellos se cumplan simultáneamente. La participación puede colisionar con la equidad, o la integración con la descentralización. En la infraestructura, como en cualquier actividad, existe tensión entre los principios y asoman las inevitables restricciones, debiendo priorizarse y lograr acuerdos.

A propósito de la presentación del libro Miradas que Construyen Futuro, se destacó que el trabajo del CPI con los jóvenes es permanente y seguirá impulsando su participación. Así, se está preparando una nueva versión de la exitosa actividad Taller de Jóvenes del CPI.

 

EXPOSICIÓN DE DANIELA CEZA

El libro Miradas que Construyen Futuro contiene nueve principios que creemos deben necesariamente enmarcar el desarrollo de la infraestructura pública del futuro en nuestro país. Los principios son los siguientes:

• Participación: La infraestructura debe ser elegida, diseñada y priorizada por la ciudadanía según sus necesidades, con una participación temprana
• Integración: Intersectorialidad y equipos multidisciplinarios son requisitos clave, dentro de una infraestructura con más de un uso y también inclusiva
• Equidad: Los proyectos en sectores más vulnerables debieran estar arriba en la agenda, ubicarse en áreas más cercanas a los servicios y dentro de un “estándar digno viable”
• Centro en las personas: Los proyectos deben tener siempre en cuenta la opinión de las personas y mantener un contacto continuo con la gente
• Descentralización: Se trata del involucramiento activo de los actores locales para la definición de la cantidad y tipo de infraestructura, con un mínimo exigible de servicios y un enfoque socio-ecológico
• Sustentabilidad: Este requisito implica una mirada sistémica sobre la infraestructura, considerando la mitigación y regeneración de territorios en el desarrollo de las obras; es la consideración de una “infraestructura verde”
• Largo plazo: Aquí entran en juego varios aspectos, entre otros la creación de entidades independientes para la definición y monitoreo de los proyectos (institucionalidad), la obsolescencia y la aplicación de las nuevas tecnologías, y el desarrollo científico y la investigación asociados al sector. Hay que recordar que los proyectos y las obras se prolongan por largo tiempo; significa esto que su impacto y contribución trascienden los períodos de gobierno, es decir, se refuerza el concepto de visión de largo plazo
• Comunicación: Este es un aspecto relevante y muchas veces descuidado; debe informarse sobre la infraestructura a través de un lenguaje ciudadano y con los medios y plataformas adecuados
• Reconocimiento de la política: La política está presente en las decisiones sobre la infraestructura de uso público y se expresa en la elección de las políticas públicas y otras directrices; entonces, corresponde dialogar con los representantes de la política y con otros actores influyentes en las decisiones (academia, organizaciones de la sociedad civil, etc.) y propender así a una mayor confianza de la ciudadanía.

EXPOSICIÓN DE FRANCISCO REYES

El libro respondió a una mirada interdisciplinaria con la participación de diversas regiones del país, y donde prevaleció el compromiso con el servicio público y el interés por la infraestructura. Se trató de un ejercicio de incorporar nuevas miradas y puntos de vista; de debatir, dialogar y proponer; de hacernos preguntas y recomponer relaciones con la comunidad. Todo, en un marco diverso de profesiones y experiencias laborales, respeto y espíritu de colaboración y acuerdos, aún con diferencias políticas; la creatividad y el compromiso también se incorporaron como ingredientes exigibles. Participamos 14 jóvenes, todos menores de 30 años, nueve hombres y cinco mujeres.

Un aspecto general de los nueve principios del libro puede describirse como “existe la política en las políticas públicas”. En particular, existe la dimensión técnica y, también, la dimensión política en las decisiones sobre infraestructura pública. Y entonces surgen algunas preguntas muy relevantes. Por ejemplo, ¿qué nuevos valores prevalecerán en el quehacer del país y de la infraestructura pública?, ¿cuánto estamos dispuestos a escuchar a las personas?, ¿cuál es la institucionalidad conveniente y cuán independiente debiera ser para la infraestructura del futuro?, ¿cuánto y cómo se requiere democratizar las iniciativas de infraestructura y la institucionalidad que las soporte? Por de pronto, los proyectos y obras generan externalidades, positivas y negativas, las que debieran ser ponderadas por los tomadores de decisión. La participación de la comunidad como criterio sustantivo de tales decisiones aparece con renovada vigencia.

En este libro nosotros aportamos con un granito de arena. Queda mucho trabajo por hacer y existe un trabajo realizado por generaciones anteriores. Este libro es una semilla y no podemos hacernos cargo de todas las sensibilidades sociales que existen en nuestro país. Existen mecanismos para conocer la opinión de las personas, aunque sí sabemos que muchos proyectos se han perdido por la falta de participación ciudadana y de las comunidades.

INTERVENCIÓN DE ALEJANDRA MUSTAKIS

Felicito al CPI y a los jóvenes que han participado en esta iniciativa. Voy a enfocar mi intervención desde el punto de vista de la innovación, desde lo nuevo, de un renacimiento y en cierto sentido de una nueva era. Antes, había alguien –un Presidente, un ministro, u ejecutivo destacado- que lo sabía todo, era la forma de hacer ciudad y sociedad. Todo pasaba por él. Ahora se trata de lograr comunidad y el líder es quien impulsa a la gente. La comunidad es lo más importante y la pirámide se invirtió. Estamos en un tránsito desde la estandarización a la diversidad y de un retorno a las comunidades.

Existe ahora mucha conciencia del grupo, todo se basa en las personas y en arreglar la vida de la población. La pregunta es: ¿cómo le mejoramos la vida a las personas y a los más vulnerables? Dicho de otra manera: ¿cuánto valor le agregamos a la vida de las personas? Es una interrogante no sólo para la infraestructura pública, sino también para otras esferas clave como la salud o la educación.

Las obras de infraestructura gigantes pueden cambiar toda una ciudad o incluso una región. Es el momento de utilizar con mayor intensidad a las pequeñas y medianas empresas, más mano de obra de las mismas regiones y trabajar con las comunidades locales. ¿Por qué deben ser solamente las empresas grandes las que realizan todos los trabajos? También, se impone la necesidad de abrir la participación a otro tipo de especialistas impensados. No está de más recordar que las comunidades regionales conocen más a fondo sus debilidades y necesidades.

Creo que empieza a imponerse un nuevo formato para las políticas públicas. El Estado debe utilizar mejor los recursos, mutar a un ente más liviano, eficiente y eficaz. Por de pronto, las directrices y proyectos de infraestructura no pueden estar cambiando cada año. Está muy bien agregar valor desde las definiciones de política pública y las nuevas obras, es un requisito indispensable, pero teniendo presente que las personas sí agregan valor. Se trata, en definitiva, de volver a lo local. Agregaría que la infraestructura puede y debe devolver a la comunidad los beneficios de sus procesos de construcción y de la explotación de las obras terminadas; esto también es un nuevo formato, donde todos ganan. Por cierto, los jóvenes hacen una gran diferencia y su participación y aporte deben ser bienvenidos. Personalmente, tengo muchas esperanzas en el involucramiento activo de los jóvenes en la infraestructura del futuro.

INTERVENCIÓN DE PATRICIO DONOSO

Estamos muy de acuerdo con el planteamiento de los jóvenes y los vemos cien por ciento involucrados y con sentido de responsabilidad en los temas de infraestructura de uso público. Nos sentimos identificados con los nueve principios contenidos en el libro, aunque hay que tener presente la interacción entre proceso y resultados.

Así, a la hora de poner en práctica los principios, siempre puede haber tensión entre ellos. Hay que disponer de un plan y necesariamente establecer prioridades. Los principios de equidad, descentralización y participación, por ejemplo, pueden entrar en conflicto en determinadas situaciones: cuando demandamos más infraestructura no la queremos cerca de nuestras viviendas. Es lo que conocemos como restricciones y que están presentes en todo tipo de actividades, incluida por cierto, con mucho impacto y visibilidad, en la infraestructura. Aparece entonces la inevitable colisión entre los diferentes principios y, así y todo, hay que llegar a una solución vía diálogo y acuerdos. No es posible cumplir simultáneamente los principios involucrados y no resulta conveniente detener la ejecución de un proyecto que conlleva beneficios sociales tangibles, locales y nacionales.

Un tema recurrente en estos tiempos es la necesidad de potenciar la infraestructura de pequeña escala. Estamos en presencia de un déficit evidente de caminos, plazas, alcantarillado, entre otros. Existe una diversidad de obras en ejecución y otras por hacer en las diferentes regiones del país. Y, de nuevo, surge la interrogante central; ¿cuáles son las tensiones y restricciones por abordar en tales obras, intentando de igual forma cumplir con los principios deseables en la preparación y ejecución de los proyectos? En el corto plazo, es necesario priorizar, existen múltiples necesidades básicas insatisfechas y hay una diversidad de intereses. Y conviene insistir en que el proceso -donde se ponen en juego los principios y valores- es importante, pero no hay que renunciar a llegar con las obras y las soluciones. Conversar, priorizar y acordar resulta ser el camino adecuado para conciliar las exigencias del proceso y de los resultados.

La renovación de la institucionalidad en el área de la infraestructura es ciertamente una asignatura pendiente. La infraestructura requiere tanto de una institucionalidad más acorde con los tiempos actuales y con la experiencia acumulada, como de una mejor gobernanza. Hay buenos ejemplos al respecto en el país: el caso del Banco Central es particularmente destacado.

Quiero resaltar el tremendo trabajo realizado por los jóvenes y donde el libro que estamos presentando es un paso muy valioso. Creo que una tarea principal hacia adelante es llegar siempre a más acuerdos entre los diversos enfoques sobre los contenidos de la infraestructura del futuro.

El libro está disponible Aquí

Fuente: CPI, Jueves 18 de Marzo de 2021

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