Domingo, Agosto 7, 2022

Chile debe embarcarse en construir ciudades como lugares de oportunidad pospandemia

DIARIO FINANCIERO – La concentración de población y actividad económica en ciudades suele ser vista como algo positivo, ya que aporta a la productividad, a la generación de oportunidades laborales y a generar soluciones innovadoras. También puede aportar en el ámbito social y ambiental, a financiar mejores condiciones de vida y reduciendo tasas de pobreza.

Pero, pese a todas las posibles ventajas, las ciudades y territorios en Chile sufren actualmente de profundas desigualdades en el bienestar de sus habitantes y su acceso al mundo del trabajo.

En medio de la recuperación económica y de todos los cuestionamientos que esta impulsa, el Banco Mundial le dedicó una de sus “Piezas para el Desarrollo”, trabajadas en alianza con DF, a las ciudades, y a cómo estas pueden convertirse en lugares de oportunidades para toda la población.

Ayah Mahgoub, especialista senior en Desarrollo Urbano del organismo internacional, explica que la pandemia ha golpeado fuertemente a muchas ciudades, principalmente por las duras restricciones introducidas para combatirla, asociadas al distanciamiento social y a la interacción presencial.

“Para que las ciudades se recuperen en el corto y mediano plazo del golpe que les asestó la pandemia, necesitarán una gestión, infraestructura y prestación de servicios más ágil e impulsada por la demanda”, explica la experta. Aclara que “particularmente este es el caso de Chile, que se distingue entre los países de la OCDE por su centralización”.

El análisis del BM plantea que son tres los desafíos estructurales que se identifican como algunas de las principales “causas raíz” a las desigualdades y vulnerabilidades que enfrenta el país.

Destaca que las decisiones de política e intervención urbana han sido poco coordinadas, con un sistema rígido en su diseño, implementación y evolución. También plantea que el enfoque “centrista” en la toma de decisiones de asuntos urbanos -aunado a una “gobernanza subnacional débil”- ha traído una desconexión con las necesidades locales. Por último, critica que las brechas entre recursos financieros y necesidades subnacionales han exacerbado desigualdades territoriales dentro de ciudades y entre ellas.

Motores de crecimiento

Mahgoub afirma que habilitar las ciudades para que sean motores de crecimiento productivo y acceso a oportunidades para todos “es urgente”. Defiende que “es necesario abordar las demandas y el descontento social de los últimos años, el cual podría continuar en los meses y años venideros, a consecuencia del lento crecimiento y los limitados cambios estructurales”.

La experta plantea que el ímpetu de las acciones “audaces” que se han tomado en pro de la recuperación pospandemia puede aprovecharse para introducir reformas estructurales para que las ciudades “sean lugares más propicios para producir y tener una buena calidad de vida”.

Para esto, los autores del estudio identifican tres rutas de acción. La primera es establecer un marco legal e institucional que aclare las responsabilidades e instrumentos de los gobiernos subnacionales, y ayude a coordinar actores.

En el corto plazo sugiere robustecer los instrumentos de planificación territorial, dándoles agilidad, intersectorialidad y vinculación a inversiones. En el mediano y largo plazo se propone formular una estrategia que establezca el campo de juego para las inversiones públicas y privadas.

El segundo camino es empoderar a los gobiernos subnacionales con responsabilidades que les permitan estar más cerca de las necesidades y las soluciones de sus ciudadanos. En lo inmediato se insta a institucionalizar aún más los mecanismos de coordinación entre gobiernos regionales, ministerios sectoriales y organismos públicos, junto con aumentar las responsabilidades de los gobiernos subnacionales.

Hacia adelante, se plantea desarrollar disposiciones políticas y administrativas para activar esquemas de gobernanza multinivel y equiparlos para mejorar las inversiones en sus respectivas jurisdicciones.

La tercera ruta propuesta es fortalecer a los gobiernos subnacionales para que puedan cumplir efectiva y eficientemente sus nuevos roles y responsabilidades. Esto, complementando políticas nacionales con instrumentos diseñados para abordar las limitaciones vinculantes a nivel local, y así impulsar la productividad al tiempo que se garantiza la equidad. Hacia futuro se recomienda mejorar las necesidades de financiamiento en áreas rezagadas que no cuentan con los recursos suficientes.

¿Qué es Piezas para el Desarrollo?

  • Dado el contexto de elecciones presidenciales y debate constitucional, el Banco Mundial en conjunto con DF abordarán durante esta y la próxima semana una serie de temas considerados clave para el desarrollo de Chile en los próximos años.
  • ¿Qué se viene mañana? Educación superior de calidad y acceso equitativo.

Ver artículo

Fuente: Diario Financiero, Viernes 15 de Octubre de 2021

DIARIO FINANCIERO – La concentración de población y actividad económica en ciudades suele ser vista como algo positivo, ya que aporta a la productividad, a la generación de oportunidades laborales y a generar soluciones innovadoras. También puede aportar en el ámbito social y ambiental, a financiar mejores condiciones de vida y reduciendo tasas de pobreza.

Pero, pese a todas las posibles ventajas, las ciudades y territorios en Chile sufren actualmente de profundas desigualdades en el bienestar de sus habitantes y su acceso al mundo del trabajo.

En medio de la recuperación económica y de todos los cuestionamientos que esta impulsa, el Banco Mundial le dedicó una de sus “Piezas para el Desarrollo”, trabajadas en alianza con DF, a las ciudades, y a cómo estas pueden convertirse en lugares de oportunidades para toda la población.

Ayah Mahgoub, especialista senior en Desarrollo Urbano del organismo internacional, explica que la pandemia ha golpeado fuertemente a muchas ciudades, principalmente por las duras restricciones introducidas para combatirla, asociadas al distanciamiento social y a la interacción presencial.

“Para que las ciudades se recuperen en el corto y mediano plazo del golpe que les asestó la pandemia, necesitarán una gestión, infraestructura y prestación de servicios más ágil e impulsada por la demanda”, explica la experta. Aclara que “particularmente este es el caso de Chile, que se distingue entre los países de la OCDE por su centralización”.

El análisis del BM plantea que son tres los desafíos estructurales que se identifican como algunas de las principales “causas raíz” a las desigualdades y vulnerabilidades que enfrenta el país.

Destaca que las decisiones de política e intervención urbana han sido poco coordinadas, con un sistema rígido en su diseño, implementación y evolución. También plantea que el enfoque “centrista” en la toma de decisiones de asuntos urbanos -aunado a una “gobernanza subnacional débil”- ha traído una desconexión con las necesidades locales. Por último, critica que las brechas entre recursos financieros y necesidades subnacionales han exacerbado desigualdades territoriales dentro de ciudades y entre ellas.

Motores de crecimiento

Mahgoub afirma que habilitar las ciudades para que sean motores de crecimiento productivo y acceso a oportunidades para todos “es urgente”. Defiende que “es necesario abordar las demandas y el descontento social de los últimos años, el cual podría continuar en los meses y años venideros, a consecuencia del lento crecimiento y los limitados cambios estructurales”.

La experta plantea que el ímpetu de las acciones “audaces” que se han tomado en pro de la recuperación pospandemia puede aprovecharse para introducir reformas estructurales para que las ciudades “sean lugares más propicios para producir y tener una buena calidad de vida”.

Para esto, los autores del estudio identifican tres rutas de acción. La primera es establecer un marco legal e institucional que aclare las responsabilidades e instrumentos de los gobiernos subnacionales, y ayude a coordinar actores.

En el corto plazo sugiere robustecer los instrumentos de planificación territorial, dándoles agilidad, intersectorialidad y vinculación a inversiones. En el mediano y largo plazo se propone formular una estrategia que establezca el campo de juego para las inversiones públicas y privadas.

El segundo camino es empoderar a los gobiernos subnacionales con responsabilidades que les permitan estar más cerca de las necesidades y las soluciones de sus ciudadanos. En lo inmediato se insta a institucionalizar aún más los mecanismos de coordinación entre gobiernos regionales, ministerios sectoriales y organismos públicos, junto con aumentar las responsabilidades de los gobiernos subnacionales.

Hacia adelante, se plantea desarrollar disposiciones políticas y administrativas para activar esquemas de gobernanza multinivel y equiparlos para mejorar las inversiones en sus respectivas jurisdicciones.

La tercera ruta propuesta es fortalecer a los gobiernos subnacionales para que puedan cumplir efectiva y eficientemente sus nuevos roles y responsabilidades. Esto, complementando políticas nacionales con instrumentos diseñados para abordar las limitaciones vinculantes a nivel local, y así impulsar la productividad al tiempo que se garantiza la equidad. Hacia futuro se recomienda mejorar las necesidades de financiamiento en áreas rezagadas que no cuentan con los recursos suficientes.

¿Qué es Piezas para el Desarrollo?

  • Dado el contexto de elecciones presidenciales y debate constitucional, el Banco Mundial en conjunto con DF abordarán durante esta y la próxima semana una serie de temas considerados clave para el desarrollo de Chile en los próximos años.
  • ¿Qué se viene mañana? Educación superior de calidad y acceso equitativo.

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Fuente: Diario Financiero, Viernes 15 de Octubre de 2021

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