Miércoles, Julio 28, 2021

Autoridad metropolitana, por Pablo Allard

LA TERCERA – A diferencia del delegado presidencial, o los secretarios regionales ministeriales nombrados por el gobierno de turno, que sí tendrán recursos y capacidad ejecutiva para implementar planes y proyectos, la nueva autoridad metropolitana contará con una legitimidad -avalada en los votos-, que no pasará desapercibida.

Santiago ya tiene su primer gobernador metropolitano democráticamente elegido. Si bien los dos candidatos que llegaron a la segunda vuelta evidenciaron las pocas atribuciones y recursos con que contará, el fragor de la campaña y el simbolismo del cargo dan cuenta del peso político que tendrá esta nueva autoridad.

A diferencia del delegado presidencial, o los secretarios regionales ministeriales nombrados por el gobierno de turno, que sí tendrán recursos y capacidad ejecutiva para implementar planes y proyectos, la nueva autoridad metropolitana contará con una legitimidad -avalada en los votos-, que no pasará desapercibida, y que obligará al Ejecutivo a escuchar, negociar y colaborar en tareas que serán criticas para la Región Metropolitana en los próximos años.

Desafíos como: apoyar a las autoridades sanitarias en la coordinación de cuarentenas, vacunaciones y medidas para superar la crisis sanitaria; fomentar la recuperación del empleo, educación y comercio severamente afectados por la pandemia; participar en la reconstrucción de los centros urbanos y sus espacios públicos, barrios y patrimonio severamente destruidos por la violencia urbana del estallido, avanzando además en la desarticulación de la narcoviolencia que ha infestado a barrios y poblaciones. Por otro lado, quedará a cargo de la planificación territorial, que garantice el acceso a suelo para enfrentar la crisis de vivienda, campamentos y hacinamiento que vive nuestra capital; velando por el equilibrio ambiental en una ciudad que enfrentará una escasez hídrica sin precedentes. También estará a cargo de la planificación y coordinación del transporte; incluyendo las nuevas líneas de Metro, la red de superficie y actualizar el proyecto Nueva Alameda Providencia, extender redes de ciclovías y movilidad activa. Otro aspecto clave será recuperar los barrios de nuestra capital con equipamiento, plazas activas e infraestructura social, de manera de hacerlos más autosuficientes y resilientes, potenciando a las organizaciones de base y el comercio local, a las Pymes e instituciones comunitarias; y tal vez lo más importante: fortalecer la cohesión social, el sentido de comunidad y autocuidado. Finalmente, la región será anfitriona de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos del 2023, los que serán clave para una generación de atletas que no podrán brillar en los Olímpicos de Tokio por culpa de la pandemia.

Pese a las limitaciones, una de las novedades de este cargo-bisagra será la institución del Consejo de Alcaldes, que será presidido por el gobernador y permitirá coordinar y salvar la fragmentación territorial de la región, de manera que la voz de los territorios sea escuchada, se articulen alianzas entre municipios para enfrentar desafíos comunes, y así abogar hacia una autoridad metropolitana con más competencias. Para lograr esto, más que recursos, experiencia, audacia o juventud, Claudio Orrego tendrá que demostrar una gran capacidad de diálogo, articulación, y sobretodo amor por su ciudad y conciudadanos. Esperemos que nuestro primer gobernador metropolitano pueda enfrentar este desafío, y por el bien de la región y el país le deseo la mejor de las suertes.

Fuente: La Tercera, Lunes 14 de Junio de 2021

LA TERCERA – A diferencia del delegado presidencial, o los secretarios regionales ministeriales nombrados por el gobierno de turno, que sí tendrán recursos y capacidad ejecutiva para implementar planes y proyectos, la nueva autoridad metropolitana contará con una legitimidad -avalada en los votos-, que no pasará desapercibida.

Santiago ya tiene su primer gobernador metropolitano democráticamente elegido. Si bien los dos candidatos que llegaron a la segunda vuelta evidenciaron las pocas atribuciones y recursos con que contará, el fragor de la campaña y el simbolismo del cargo dan cuenta del peso político que tendrá esta nueva autoridad.

A diferencia del delegado presidencial, o los secretarios regionales ministeriales nombrados por el gobierno de turno, que sí tendrán recursos y capacidad ejecutiva para implementar planes y proyectos, la nueva autoridad metropolitana contará con una legitimidad -avalada en los votos-, que no pasará desapercibida, y que obligará al Ejecutivo a escuchar, negociar y colaborar en tareas que serán criticas para la Región Metropolitana en los próximos años.

Desafíos como: apoyar a las autoridades sanitarias en la coordinación de cuarentenas, vacunaciones y medidas para superar la crisis sanitaria; fomentar la recuperación del empleo, educación y comercio severamente afectados por la pandemia; participar en la reconstrucción de los centros urbanos y sus espacios públicos, barrios y patrimonio severamente destruidos por la violencia urbana del estallido, avanzando además en la desarticulación de la narcoviolencia que ha infestado a barrios y poblaciones. Por otro lado, quedará a cargo de la planificación territorial, que garantice el acceso a suelo para enfrentar la crisis de vivienda, campamentos y hacinamiento que vive nuestra capital; velando por el equilibrio ambiental en una ciudad que enfrentará una escasez hídrica sin precedentes. También estará a cargo de la planificación y coordinación del transporte; incluyendo las nuevas líneas de Metro, la red de superficie y actualizar el proyecto Nueva Alameda Providencia, extender redes de ciclovías y movilidad activa. Otro aspecto clave será recuperar los barrios de nuestra capital con equipamiento, plazas activas e infraestructura social, de manera de hacerlos más autosuficientes y resilientes, potenciando a las organizaciones de base y el comercio local, a las Pymes e instituciones comunitarias; y tal vez lo más importante: fortalecer la cohesión social, el sentido de comunidad y autocuidado. Finalmente, la región será anfitriona de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos del 2023, los que serán clave para una generación de atletas que no podrán brillar en los Olímpicos de Tokio por culpa de la pandemia.

Pese a las limitaciones, una de las novedades de este cargo-bisagra será la institución del Consejo de Alcaldes, que será presidido por el gobernador y permitirá coordinar y salvar la fragmentación territorial de la región, de manera que la voz de los territorios sea escuchada, se articulen alianzas entre municipios para enfrentar desafíos comunes, y así abogar hacia una autoridad metropolitana con más competencias. Para lograr esto, más que recursos, experiencia, audacia o juventud, Claudio Orrego tendrá que demostrar una gran capacidad de diálogo, articulación, y sobretodo amor por su ciudad y conciudadanos. Esperemos que nuestro primer gobernador metropolitano pueda enfrentar este desafío, y por el bien de la región y el país le deseo la mejor de las suertes.

Fuente: La Tercera, Lunes 14 de Junio de 2021

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