Viernes, Mayo 7, 2021

Adaptación al cambio climático: el desafío para la seguridad hídrica en Santiago

DIARIO FINANCIERO – Una lluvia de características invernales en los últimos días de enero. Un evento irregular pero esperable a causa del cambio climático. Los expertos llaman “Río Atmosférico” al fenómeno, caracterizado por su alta intensidad en precipitaciones, y que arriesgó el acceso al agua en 38 comunas.

Uno de los organismos que se ha involucrado activamente en la seguridad hídrica de la cuenca afectada, es el Fondo de Agua Santiago-Maipo, que recientemente lanzó su estrategia 2021 – 2025, con el objetivo de asegurar el recurso hídrico.

Según Claudia Papićc, gerenta general de la asociación, “con el evento ocurrido el fin de semana queda expuesta la necesidad de mejorar la resiliencia a desastres naturales; asegurarnos de construir ciudades resilientes y adaptadas al cambio climático”.

Dado esto, dijo que su objetivo es congregar a las organizaciones que están levantando información y que quieran implementar acciones que contribuyan a la seguridad hídrica en la cuenca del Maipo, que contiene a más de un tercio de la población; más de un 40% del PIB de Chile.

De esta forma, dice que se busca mejorar cinco dimensiones: seguridad hídrica para consumo humano, para las ciudades, mantener los ecosistemas que dan vida a las cuencas, para actividades económicas y la última enfocada en la seguridad hídrica resiliente a desastres naturales.

El ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, explica: “En general, cuando hablamos de cambio climático la gente tiende a centrarse en la mitigación, que es importante, pero la palabra central en Chile es la adaptación que, entre otras cosas, tiene que ver con el plan de obras que tenemos que tener”.

A raíz de ello, dice que en los próximos meses se presentará el Plan de Obras, a 30 años, de infraestructura hídrica para todas las cuencas del país, con el fin de tener “una guía a largo plazo” de las acciones a tomar.

Ahora bien, para las lluvias ocurridas este fin de semana, el ministro menciona que fueron clave tanto los estanques de Pirque estrenados hace tres meses, que permitieron desistir de un corte generalizado, y las obras realizadas entre 2019 y 2020 en la quebrada de Macul.

Hacia adelante, Moreno dice que hay que cambiar la mirada: el pensar el desarrollo de las obras en base a la información histórica, desgraciadamente, por el cambio climático debiese cambiar a modelos predictivos, afirma.

Misma mirada tiene Papic. “Los efectos del cambio climático son, entre otros, la exacerbación de estos eventos en magnitud como en frecuencia. Entonces, cuando hablamos de seguridad hídrica, hablamos de prepararnos para cosas que sabemos que van a ocurrir”, afirma la experta.

Sebastián Vicuña, director de Cambio Global UC y experto en cambio climático y gestión de recursos hídricos, explica: “Esperaría que, en escenarios de cambio climático, la ocurrencia conjunta de alta intensidad de precipitaciones con altas temperaturas sea muy probable”.

Destaca que estos fenómenos “son peligrosos, precisamente, porque presentan una alta posibilidad de ocurrencia de aludes”, así como remoción de masas y una alta cantidad de sedimentos en los ríos, lo que aumentan la turbiedad y, por consiguiente, eventuales cortes del servicio de agua potable.

Proyectando soluciones

En su estrategia a 2025, el fondo del Agua Santiago-Maipo, que actualmente cuenta con nueve miembros, públicos y privados, baraja seis líneas de acción para mejorar la seguridad hídrica en todas sus dimensiones.

La primera es elaborar un sistema de gestión integral, a libre disposición donde esté alojada toda la información respecto a recursos hídricos.

En segundo lugar, está la protección de cuerpos de agua y ecosistemas acuáticos, para asegurar que fluya más agua y de mejor calidad.

Una tercera línea de acción, es la estrategia de eficiencia hídrica para hacer un uso de agua más eficiente “en todos los ámbitos”.

En cuarto lugar, trabajar por la gestión de riesgo con una estrategia y evaluación. También implementar una estrategia de comunicación para crear una “cultura del agua”.

Por último, el ordenamiento territorial y trabajo en los territorios, para llevar la gestión hídrica a nivel de comuna con sus necesidades y características específicas, de la mano de una estrategia.

Esta estrategia estaría implementada para 2025, aunque como recalca Claudia Papic, no terminarían ahí.

Similar a ello, Vicuña explica que junto a la organización internacional The Nature Conservancy, han evaluado como soluciones el aumento de la vegetación en las laderas, ya que “esta tendería a afirmar más el suelo y reducir la erosión”, y por otro lado, la gestión de la demanda, con cortes planificados para reducir la demanda y ayudar a aumentar la autonomía de su uso en la ciudad.

Ver artículo

Fuente: Diario Financiero, Martes 02 de Febrero de 2021

DIARIO FINANCIERO – Una lluvia de características invernales en los últimos días de enero. Un evento irregular pero esperable a causa del cambio climático. Los expertos llaman “Río Atmosférico” al fenómeno, caracterizado por su alta intensidad en precipitaciones, y que arriesgó el acceso al agua en 38 comunas.

Uno de los organismos que se ha involucrado activamente en la seguridad hídrica de la cuenca afectada, es el Fondo de Agua Santiago-Maipo, que recientemente lanzó su estrategia 2021 – 2025, con el objetivo de asegurar el recurso hídrico.

Según Claudia Papićc, gerenta general de la asociación, “con el evento ocurrido el fin de semana queda expuesta la necesidad de mejorar la resiliencia a desastres naturales; asegurarnos de construir ciudades resilientes y adaptadas al cambio climático”.

Dado esto, dijo que su objetivo es congregar a las organizaciones que están levantando información y que quieran implementar acciones que contribuyan a la seguridad hídrica en la cuenca del Maipo, que contiene a más de un tercio de la población; más de un 40% del PIB de Chile.

De esta forma, dice que se busca mejorar cinco dimensiones: seguridad hídrica para consumo humano, para las ciudades, mantener los ecosistemas que dan vida a las cuencas, para actividades económicas y la última enfocada en la seguridad hídrica resiliente a desastres naturales.

El ministro de Obras Públicas, Alfredo Moreno, explica: “En general, cuando hablamos de cambio climático la gente tiende a centrarse en la mitigación, que es importante, pero la palabra central en Chile es la adaptación que, entre otras cosas, tiene que ver con el plan de obras que tenemos que tener”.

A raíz de ello, dice que en los próximos meses se presentará el Plan de Obras, a 30 años, de infraestructura hídrica para todas las cuencas del país, con el fin de tener “una guía a largo plazo” de las acciones a tomar.

Ahora bien, para las lluvias ocurridas este fin de semana, el ministro menciona que fueron clave tanto los estanques de Pirque estrenados hace tres meses, que permitieron desistir de un corte generalizado, y las obras realizadas entre 2019 y 2020 en la quebrada de Macul.

Hacia adelante, Moreno dice que hay que cambiar la mirada: el pensar el desarrollo de las obras en base a la información histórica, desgraciadamente, por el cambio climático debiese cambiar a modelos predictivos, afirma.

Misma mirada tiene Papic. “Los efectos del cambio climático son, entre otros, la exacerbación de estos eventos en magnitud como en frecuencia. Entonces, cuando hablamos de seguridad hídrica, hablamos de prepararnos para cosas que sabemos que van a ocurrir”, afirma la experta.

Sebastián Vicuña, director de Cambio Global UC y experto en cambio climático y gestión de recursos hídricos, explica: “Esperaría que, en escenarios de cambio climático, la ocurrencia conjunta de alta intensidad de precipitaciones con altas temperaturas sea muy probable”.

Destaca que estos fenómenos “son peligrosos, precisamente, porque presentan una alta posibilidad de ocurrencia de aludes”, así como remoción de masas y una alta cantidad de sedimentos en los ríos, lo que aumentan la turbiedad y, por consiguiente, eventuales cortes del servicio de agua potable.

Proyectando soluciones

En su estrategia a 2025, el fondo del Agua Santiago-Maipo, que actualmente cuenta con nueve miembros, públicos y privados, baraja seis líneas de acción para mejorar la seguridad hídrica en todas sus dimensiones.

La primera es elaborar un sistema de gestión integral, a libre disposición donde esté alojada toda la información respecto a recursos hídricos.

En segundo lugar, está la protección de cuerpos de agua y ecosistemas acuáticos, para asegurar que fluya más agua y de mejor calidad.

Una tercera línea de acción, es la estrategia de eficiencia hídrica para hacer un uso de agua más eficiente “en todos los ámbitos”.

En cuarto lugar, trabajar por la gestión de riesgo con una estrategia y evaluación. También implementar una estrategia de comunicación para crear una “cultura del agua”.

Por último, el ordenamiento territorial y trabajo en los territorios, para llevar la gestión hídrica a nivel de comuna con sus necesidades y características específicas, de la mano de una estrategia.

Esta estrategia estaría implementada para 2025, aunque como recalca Claudia Papic, no terminarían ahí.

Similar a ello, Vicuña explica que junto a la organización internacional The Nature Conservancy, han evaluado como soluciones el aumento de la vegetación en las laderas, ya que “esta tendería a afirmar más el suelo y reducir la erosión”, y por otro lado, la gestión de la demanda, con cortes planificados para reducir la demanda y ayudar a aumentar la autonomía de su uso en la ciudad.

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Fuente: Diario Financiero, Martes 02 de Febrero de 2021

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