Lunes, Marzo 4, 2024

A treinta años del primer proyecto licitado: El balance y los próximos desafíos del modelo de concesiones en Chile

EL MERCURIO ON LINE – A principios de los noventa, bajo la administración del ex Presidente Patricio Aylwin, Chile decidió abrir sus puertas a los mercados internacionales y a oportunidades para la inversión en materia de infraestructura a través del sistema de concesiones, sustentado en una asociación del Estado con privados que permitió desarrollar importantes transformaciones en materia de conectividad vial y aeroportuaria.

El esfuerzo inicial arrojó como resultado la primera obra concesionada al sector privado: el Túnel El Melón, proyecto adjudicado en abril de 1993 e inaugurado en septiembre de 1995. Posteriormente, se desarrollaron las bases para la licitación del Acceso Norte a Concepción, la Ruta 78 -hoy denominada Autopista del Sol, el camino de la Madera en la Región del Biobío, y la lista continúa.

De eso, han transcurrido treinta años, con iniciativas licitadas que a la fecha alcanzan una inversión en torno a US$28.000 millones –algo así como todo el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas (MOP) durante doce años destinado a obras nuevas-. “El progreso del país llegó más rápido con esta alianza, mejorando condiciones de vida para millones de personas en todo el territorio”, destacó la ministra de Obras Públicas, Jessica López, en una columna publicada por El Mercurio esta semana.

“Las concesiones permitieron multiplicar los recursos disponibles para proyectos de inversión y ‘liberar’ recursos del presupuesto nacional para destinarlos a urgentes necesidades: salud, educación, vivienda, por mencionar las principales. Han sido 30 años de muchas luces y también algunas sombras, pero el balance más desprejuiciado nos permite afirmar que fue una decisión visionaria y correcta”, agregó.

López además expuso que el propósito de la actual administración es “perseverar a paso firme en este camino”, señalando que durante el periodo 2023-2024 el MOP llamará a licitación para 23 proyectos, por un total de US$7.500 millones; mientras que entre 2025 y 2026 se licitarán otras 17 obras, avaluadas en US$6.200 millones.

La secretaria de Estado mencionó que “el desafío para los próximos 30 años del modelo de concesiones chileno es mantener una impecable ejecución e integrar innovaciones tecnológicas, medioambientales y sociales en los procesos y en el desarrollo de sus obras”.

“Que no haya dudas de que trabajaremos durante este tiempo para que el modelo de concesiones en Chile dé un paso adelante para ser más eficiente: el Estado debe reducir la burocracia en torno a los procesos de adjudicación”, puntualizó López.

Un balance de estos treinta años

Al ser consultado por el tema, el ex ministro de Obras Públicas durante el primer mandato de Sebastián Piñera y presidente del Colegio de Ingenieros de Chile, Hernán de Solminihac, destacó que “a través de la modalidad de asociación público-privada, se ha logrado atraer inversiones privadas significativas que de otra manera serían difíciles de conseguir. Esto ha permitido la construcción y modernización anticipada de carreteras, aeropuertos, puertos, hospitales y otros proyectos de infraestructura necesarios para el desarrollo económico y social de Chile”.

Junto con ello, el académico UC enfatizó en que el modelo de concesiones chileno “ha experimentado una evolución significativa a lo largo de los años. Se ha consolidado como un referente a nivel mundial y ha sido reconocido por su capacidad para atraer inversiones privadas y desarrollar proyectos de infraestructura de alta calidad. Sin embargo, es importante analizar si se ajusta a los estándares actuales y cómo se aborda el tema de la burocracia”.

Por su parte, el director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), Carlos Cruz, subrayó que “esta forma que se ideó en el Estado de emprender mejoras sustantivas de la infraestructura pública apoyándose en el sector privado ha sido una gran contribución al desarrollo del país en los últimos 30 años”.

“A través del sistema de concesiones se ha mejorado la infraestructura vial del país hasta lograr instalarla como la mejor evaluada en la región, lo cual no es poco. A esto hay que añadir que, dado el sistema de concesiones, los compromisos de mantenimiento que adquiere el MOP cada vez que se hace una obra nueva se les transfirieron a los concesionarios, liberando presupuesto público para ampliar la red no concesionada y mejorar sus niveles de mantenimiento”, acotó Cruz.

Leonardo Daneri, presidente de la Asociación de Concesionarios de Infraestructura Pública (Copsa), en tanto, indicó que “el sistema tuvo una serie de ventajas laterales que es bueno tratar de reconocerlas y permitió que el país diera un salto gigantesco en un montón de áreas, particularmente logísticas. Ahí quiero detenerme también, porque nosotros somos un país exportador, básicamente, e importador también. Entonces, necesitamos una logística de muy buena calidad para ser competitivos”.

Eso sí, Daneri manifestó que “la infraestructura tiene que crecer junto con el país. Los proyectos que nosotros tenemos en Santiago fueron diseñados hace unos 25 años atrás”, esto es, “en una época que los estándares eran muy diferentes, muestra de ello son las autopistas, las que fueron diseñadas cuando nuestro parque automotor era bajísimo y con proyecciones de crecimiento normales, no la explosión relacionado con el producto. Pero el parque creció varias veces, dos veces en relación al producto”.

Los desafíos

Sobre los desafíos pendientes, de Solminihac apuntó que “un ajuste a la evaluación social es un desafío importante, no solo para las concesiones, si no que también para todas las inversiones del estado, de modo de que incluyan los costos y beneficios de las nuevas necesidades que han ido apareciendo, como por ejemplo lograr materializar una infraestructura resiliente”.

Asimismo, expuso que el modelo de concesiones podría ser una opción para impulsar la construcción de desaladoras, a propósito de los problemas de escasez hídrica que enfrentan varias regiones del país. Y que, a su vez, es necesario potenciar el desarrollo de establecimientos educativos. Por otro lado, dijo que “es necesario que la Dirección General de Concesiones participe activamente en la elaboración de las bases de licitación y contratos con el mandante del Estado, buscando establecer condiciones claras y equitativas para todos los actores involucrados”.

Desde Copsa, Daneri declaró que “tenemos el desafío de mejorar, reforzar y, en muchos casos, cambiar el diseño de los puentes. Esto para que estén a más altura y puedan absorber las crecidas con mayor resiliencia, es decir, la capacidad de resistir estos nuevos embates de la naturaleza con los tremendos caudales que bajan por las quebradas aluvionales que tenemos en el país”.

 

“Tener buenas carreteras, buenos puertos, buenos aeropuertos, es básico”, recalcó, enfatizando en que “en temas de energía, telecomunicaciones y digital aún falta mucho por hacer y son parte de las necesidades básicas de las ciudades y comunidades”.

Por su parte, Cruz aseveró que “el modelo deberá legitimarse como una forma de apalancar recursos privados para el desarrollo de infraestructura pública y terminar con la percepción de que este es un paso a la privatización”.

“Para ello el Estado deberá mostrar mayor disposición a desarrollar proyectos de esta naturaleza a través del modelo de concesiones, en el marco de un Plan de Infraestructura Nacional que señale con la mayor claridad posible hacia dónde estamos mirando como país en esta disciplina. Hay que asumir que la infraestructura es un pilar del desarrollo y no una consecuencia del desarrollo”, cerró el director ejecutivo del CPI.

Fuente: El Mercurio On Line, Viernes 30 de Junio de 2023

EL MERCURIO ON LINE – A principios de los noventa, bajo la administración del ex Presidente Patricio Aylwin, Chile decidió abrir sus puertas a los mercados internacionales y a oportunidades para la inversión en materia de infraestructura a través del sistema de concesiones, sustentado en una asociación del Estado con privados que permitió desarrollar importantes transformaciones en materia de conectividad vial y aeroportuaria.

El esfuerzo inicial arrojó como resultado la primera obra concesionada al sector privado: el Túnel El Melón, proyecto adjudicado en abril de 1993 e inaugurado en septiembre de 1995. Posteriormente, se desarrollaron las bases para la licitación del Acceso Norte a Concepción, la Ruta 78 -hoy denominada Autopista del Sol, el camino de la Madera en la Región del Biobío, y la lista continúa.

De eso, han transcurrido treinta años, con iniciativas licitadas que a la fecha alcanzan una inversión en torno a US$28.000 millones –algo así como todo el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas (MOP) durante doce años destinado a obras nuevas-. “El progreso del país llegó más rápido con esta alianza, mejorando condiciones de vida para millones de personas en todo el territorio”, destacó la ministra de Obras Públicas, Jessica López, en una columna publicada por El Mercurio esta semana.

“Las concesiones permitieron multiplicar los recursos disponibles para proyectos de inversión y ‘liberar’ recursos del presupuesto nacional para destinarlos a urgentes necesidades: salud, educación, vivienda, por mencionar las principales. Han sido 30 años de muchas luces y también algunas sombras, pero el balance más desprejuiciado nos permite afirmar que fue una decisión visionaria y correcta”, agregó.

López además expuso que el propósito de la actual administración es “perseverar a paso firme en este camino”, señalando que durante el periodo 2023-2024 el MOP llamará a licitación para 23 proyectos, por un total de US$7.500 millones; mientras que entre 2025 y 2026 se licitarán otras 17 obras, avaluadas en US$6.200 millones.

La secretaria de Estado mencionó que “el desafío para los próximos 30 años del modelo de concesiones chileno es mantener una impecable ejecución e integrar innovaciones tecnológicas, medioambientales y sociales en los procesos y en el desarrollo de sus obras”.

“Que no haya dudas de que trabajaremos durante este tiempo para que el modelo de concesiones en Chile dé un paso adelante para ser más eficiente: el Estado debe reducir la burocracia en torno a los procesos de adjudicación”, puntualizó López.

Un balance de estos treinta años

Al ser consultado por el tema, el ex ministro de Obras Públicas durante el primer mandato de Sebastián Piñera y presidente del Colegio de Ingenieros de Chile, Hernán de Solminihac, destacó que “a través de la modalidad de asociación público-privada, se ha logrado atraer inversiones privadas significativas que de otra manera serían difíciles de conseguir. Esto ha permitido la construcción y modernización anticipada de carreteras, aeropuertos, puertos, hospitales y otros proyectos de infraestructura necesarios para el desarrollo económico y social de Chile”.

Junto con ello, el académico UC enfatizó en que el modelo de concesiones chileno “ha experimentado una evolución significativa a lo largo de los años. Se ha consolidado como un referente a nivel mundial y ha sido reconocido por su capacidad para atraer inversiones privadas y desarrollar proyectos de infraestructura de alta calidad. Sin embargo, es importante analizar si se ajusta a los estándares actuales y cómo se aborda el tema de la burocracia”.

Por su parte, el director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), Carlos Cruz, subrayó que “esta forma que se ideó en el Estado de emprender mejoras sustantivas de la infraestructura pública apoyándose en el sector privado ha sido una gran contribución al desarrollo del país en los últimos 30 años”.

“A través del sistema de concesiones se ha mejorado la infraestructura vial del país hasta lograr instalarla como la mejor evaluada en la región, lo cual no es poco. A esto hay que añadir que, dado el sistema de concesiones, los compromisos de mantenimiento que adquiere el MOP cada vez que se hace una obra nueva se les transfirieron a los concesionarios, liberando presupuesto público para ampliar la red no concesionada y mejorar sus niveles de mantenimiento”, acotó Cruz.

Leonardo Daneri, presidente de la Asociación de Concesionarios de Infraestructura Pública (Copsa), en tanto, indicó que “el sistema tuvo una serie de ventajas laterales que es bueno tratar de reconocerlas y permitió que el país diera un salto gigantesco en un montón de áreas, particularmente logísticas. Ahí quiero detenerme también, porque nosotros somos un país exportador, básicamente, e importador también. Entonces, necesitamos una logística de muy buena calidad para ser competitivos”.

Eso sí, Daneri manifestó que “la infraestructura tiene que crecer junto con el país. Los proyectos que nosotros tenemos en Santiago fueron diseñados hace unos 25 años atrás”, esto es, “en una época que los estándares eran muy diferentes, muestra de ello son las autopistas, las que fueron diseñadas cuando nuestro parque automotor era bajísimo y con proyecciones de crecimiento normales, no la explosión relacionado con el producto. Pero el parque creció varias veces, dos veces en relación al producto”.

Los desafíos

Sobre los desafíos pendientes, de Solminihac apuntó que “un ajuste a la evaluación social es un desafío importante, no solo para las concesiones, si no que también para todas las inversiones del estado, de modo de que incluyan los costos y beneficios de las nuevas necesidades que han ido apareciendo, como por ejemplo lograr materializar una infraestructura resiliente”.

Asimismo, expuso que el modelo de concesiones podría ser una opción para impulsar la construcción de desaladoras, a propósito de los problemas de escasez hídrica que enfrentan varias regiones del país. Y que, a su vez, es necesario potenciar el desarrollo de establecimientos educativos. Por otro lado, dijo que “es necesario que la Dirección General de Concesiones participe activamente en la elaboración de las bases de licitación y contratos con el mandante del Estado, buscando establecer condiciones claras y equitativas para todos los actores involucrados”.

Desde Copsa, Daneri declaró que “tenemos el desafío de mejorar, reforzar y, en muchos casos, cambiar el diseño de los puentes. Esto para que estén a más altura y puedan absorber las crecidas con mayor resiliencia, es decir, la capacidad de resistir estos nuevos embates de la naturaleza con los tremendos caudales que bajan por las quebradas aluvionales que tenemos en el país”.

 

“Tener buenas carreteras, buenos puertos, buenos aeropuertos, es básico”, recalcó, enfatizando en que “en temas de energía, telecomunicaciones y digital aún falta mucho por hacer y son parte de las necesidades básicas de las ciudades y comunidades”.

Por su parte, Cruz aseveró que “el modelo deberá legitimarse como una forma de apalancar recursos privados para el desarrollo de infraestructura pública y terminar con la percepción de que este es un paso a la privatización”.

“Para ello el Estado deberá mostrar mayor disposición a desarrollar proyectos de esta naturaleza a través del modelo de concesiones, en el marco de un Plan de Infraestructura Nacional que señale con la mayor claridad posible hacia dónde estamos mirando como país en esta disciplina. Hay que asumir que la infraestructura es un pilar del desarrollo y no una consecuencia del desarrollo”, cerró el director ejecutivo del CPI.

Fuente: El Mercurio On Line, Viernes 30 de Junio de 2023

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