Lunes, Marzo 30, 2026

La desconocida tecnología de desalinización de una empresa canadiense en Chile

EX ANTE – Una tecnología basada en boyas que producen agua dulce con energía del oleaje -sin conexión eléctrica ni combustibles- busca abrirse espacio en Chile, de la mano de Oneka Technologies, como alternativa a los modelos tradicionales de desalinización.

Lo nuevo. En medio del auge de grandes proyectos de desalinización en Chile -impulsados por la crisis hídrica y la demanda de la minería- ha comenzado a surgir una alternativa distinta, de menor escala y con foco descentralizado.

  • Se trata de la canadiense Oneka Technologies, que busca posicionar en el país una tecnología que prescinde tanto de combustibles fósiles como de conexión a la red eléctrica.
  • Fundada en 2015 en Sherbrooke, la compañía desarrolló un sistema de desalinización que utiliza exclusivamente la energía de las olas.
  • A diferencia de las plantas tradicionales en tierra, su propuesta se basa en boyas autónomas que operan en el mar y que, mediante el movimiento mecánico del oleaje, accionan bombas de ósmosis inversa.

Cómo funciona. El modelo apunta a reducir el impacto ambiental y de infraestructura asociado a las desaladoras convencionales.

  • Según la empresa, cada unidad permite operar sin emisiones directas de gases de efecto invernadero y con un uso prácticamente nulo de suelo, uno de los principales cuestionamientos a los proyectos de gran escala.
  • Su portafolio se divide en dos líneas. Por un lado, sistemas offshore -denominados ICEBERG- orientados a comunidades costeras, islas o faenas de menor tamaño, con capacidades acotadas por unidad.
  • Por otro lado, están las soluciones modulares en contenedores alimentadas con energía solar -bajo la línea SOLAR- que permiten una producción mayor y más flexible.
  • Ambas tecnologías pueden combinarse en esquemas híbridos, aprovechando la continuidad del oleaje -incluyendo operación nocturna- y la generación solar durante el día, lo que permite asegurar suministro constante sin necesidad de grandes sistemas de almacenamiento energético.

Por qué importa. La irrupción de este tipo de soluciones se da en un contexto donde la desalinización ha pasado a ser una pieza clave de la estrategia hídrica del país, especialmente en minería y zonas con estrés hídrico estructural.

  • Sin embargo, los altos costos de inversión, los tiempos de desarrollo y los impactos territoriales de las grandes plantas han abierto espacio a alternativas más flexibles.
  • En ese escenario, la propuesta de Oneka apunta a nichos específicos.
  • En Chile, la empresa ha identificado oportunidades en la mediana minería -donde aún existen operaciones sin acceso a agua desalada-, así como en la industria pesquera y en sistemas de Agua Potable Rural (APR), particularmente en zonas críticas como Petorca (Región de Valparaíso) y la Región de Coquimbo.

El modelo de negocio. Para facilitar su adopción, la compañía ofrece esquemas de suministro de largo plazo bajo el modelo Water-as-a-Service, que evita inversiones iniciales por parte de los clientes y fija precios en contratos de entre 10 y 20 años.

  • La lógica es similar a otros modelos energéticos: el usuario paga por el agua producida, no por la infraestructura.

Ver artículo

Fuente: Ex Ante, Sábado 28 de Marzo de 2026

EX ANTE – Una tecnología basada en boyas que producen agua dulce con energía del oleaje -sin conexión eléctrica ni combustibles- busca abrirse espacio en Chile, de la mano de Oneka Technologies, como alternativa a los modelos tradicionales de desalinización.

Lo nuevo. En medio del auge de grandes proyectos de desalinización en Chile -impulsados por la crisis hídrica y la demanda de la minería- ha comenzado a surgir una alternativa distinta, de menor escala y con foco descentralizado.

  • Se trata de la canadiense Oneka Technologies, que busca posicionar en el país una tecnología que prescinde tanto de combustibles fósiles como de conexión a la red eléctrica.
  • Fundada en 2015 en Sherbrooke, la compañía desarrolló un sistema de desalinización que utiliza exclusivamente la energía de las olas.
  • A diferencia de las plantas tradicionales en tierra, su propuesta se basa en boyas autónomas que operan en el mar y que, mediante el movimiento mecánico del oleaje, accionan bombas de ósmosis inversa.

Cómo funciona. El modelo apunta a reducir el impacto ambiental y de infraestructura asociado a las desaladoras convencionales.

  • Según la empresa, cada unidad permite operar sin emisiones directas de gases de efecto invernadero y con un uso prácticamente nulo de suelo, uno de los principales cuestionamientos a los proyectos de gran escala.
  • Su portafolio se divide en dos líneas. Por un lado, sistemas offshore -denominados ICEBERG- orientados a comunidades costeras, islas o faenas de menor tamaño, con capacidades acotadas por unidad.
  • Por otro lado, están las soluciones modulares en contenedores alimentadas con energía solar -bajo la línea SOLAR- que permiten una producción mayor y más flexible.
  • Ambas tecnologías pueden combinarse en esquemas híbridos, aprovechando la continuidad del oleaje -incluyendo operación nocturna- y la generación solar durante el día, lo que permite asegurar suministro constante sin necesidad de grandes sistemas de almacenamiento energético.

Por qué importa. La irrupción de este tipo de soluciones se da en un contexto donde la desalinización ha pasado a ser una pieza clave de la estrategia hídrica del país, especialmente en minería y zonas con estrés hídrico estructural.

  • Sin embargo, los altos costos de inversión, los tiempos de desarrollo y los impactos territoriales de las grandes plantas han abierto espacio a alternativas más flexibles.
  • En ese escenario, la propuesta de Oneka apunta a nichos específicos.
  • En Chile, la empresa ha identificado oportunidades en la mediana minería -donde aún existen operaciones sin acceso a agua desalada-, así como en la industria pesquera y en sistemas de Agua Potable Rural (APR), particularmente en zonas críticas como Petorca (Región de Valparaíso) y la Región de Coquimbo.

El modelo de negocio. Para facilitar su adopción, la compañía ofrece esquemas de suministro de largo plazo bajo el modelo Water-as-a-Service, que evita inversiones iniciales por parte de los clientes y fija precios en contratos de entre 10 y 20 años.

  • La lógica es similar a otros modelos energéticos: el usuario paga por el agua producida, no por la infraestructura.

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Fuente: Ex Ante, Sábado 28 de Marzo de 2026

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