LOGÍSTICA 360 – El posicionamiento de Chile como hub logístico del Pacífico Sur ya no es una aspiración, sino un proceso en curso que combina avances, ventajas institucionales y presiones competitivas. Así lo plantean Carlos Muñoz A., gerente de Proyectos de Logistics Plus Chile, y Martin Martinez, Manager OTS Logística (Randstad Chile).
Ambos coinciden en que Chile cuenta con atributos consolidados —infraestructura portuaria eficiente, red de tratados de libre comercio, estabilidad institucional y experiencia técnica—, aunque advierten que el liderazgo regional no está garantizado.
Carlos Muñoz señala que el país ha avanzado sostenidamente, destacando su conectividad marítima y altos estándares operativos. Sin embargo, enfrenta limitaciones de escala frente a hubs de mayor capacidad, como Chancay en Perú, manteniendo como ventaja la predictibilidad operativa y bajo riesgo geopolítico.
“En un panorama regional marcado por volatilidad política y regulatoria, nuestro país se consolida como una plataforma confiable para el comercio exterior, particularmente para el mercado asiático”, precisa.
Por su parte, Martin Martinez indica que Chile es un actor maduro y confiable, pero en un punto de inflexión. “O damos el salto tecnológico y de infraestructura para consolidar ese liderazgo, o la brecha con nuestros competidores se empezará a cerrar rápidamente”, afirma.
Impacto económico y oportunidades
La consolidación de Chile como hub logístico genera efectos positivos en el empleo, encadenamientos productivos y atracción de inversión extranjera directa, especialmente en minería, energía y agroindustria.
Muñoz destaca que este posicionamiento fortalece la inserción en el mercado Asia-Pacífico, en un contexto de reconfiguración del comercio global, nearshoring y diversificación de riesgos.
“La consolidación de Chile como hub logístico genera efectos positivos en el empleo, encadenamientos productivos y atracción de inversión extranjera directa”, asegura.
Martinez añade que la oportunidad está en transformar la logística en un servicio de valor agregado, incorporando procesos como maquila, reempaquetado y gestión inversa.

Fortalezas estructurales del país
Entre las principales fortalezas, Muñoz identifica la estabilidad política y jurídica, la red de tratados de libre comercio, puertos productivos y experiencia en logística especializada en energía, minería y proyectos industriales.
“A ello se suma el capital humano con conocimiento del comercio internacional y la capacidad del sector privado para operar con estándares globales”, menciona.
Martinez complementa que el ecosistema logístico incluye infraestructura portuaria robusta —aunque requiere modernización—, experiencia en operar en geografía compleja y estabilidad regulatoria.
“Hemos aprendido a operar con geografía difícil y desastres naturales; esa capacidad de respuesta rápida es un activo intangible muy valioso”, destaca.
Desafíos estratégicos
El principal desafío, según Muñoz, es evolucionar hacia un modelo logístico estratégicamente integrado. Esto implica:
- Ampliar y modernizar infraestructura portuaria
- Mejorar conectividad multimodal
- Profundizar la digitalización
- Abordar exigencias sociales y ambientales
- También plantea la necesidad de una política pública de largo plazo que articule inversión privada y desarrollo logístico.
Martinez coincide en que la seguridad es prioritaria. “No podemos ser un hub competitivo si no garantizamos la integridad de la carga en las rutas y centros de distribución”, afirma.
Agrega como desafíos la digitalización completa de procesos y la necesidad de mayor flexibilidad operativa para una logística 24/7.

Diferenciación y ventajas competitivas
Muñoz sostiene que Chile puede diferenciarse mediante confiabilidad institucional, servicios de valor agregado y especialización, incluyendo logística de proyectos, trazabilidad digital y sostenibilidad.
“La logística de proyectos, la trazabilidad digital, la sostenibilidad y la capacidad de operar bajo estándares ASG permiten desarrollar ventajas competitivas de largo plazo”, indica.
Además, destaca la posición geográfica de Chile como puerta de entrada hacia el Asia-Pacífico para países de la costa atlántica.
Martinez enfatiza que la diferenciación vendrá por sostenibilidad y tecnología. Plantea que Chile puede convertirse en el primer “Hub Logístico Verde” de la región, aprovechando su matriz energética limpia y el desarrollo del Hidrógeno Verde.
“Si logramos ofrecer una cadena de suministro con baja huella de carbono, esa será nuestra ventaja competitiva ante mercados que exigen sostenibilidad”, concluye.
Fuente: Logísitica 360, Lunes 30 de Marzo de 2026





