PULSO – El Índice Mensual de Actividad en Infraestructura (Imacinf) de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) mostró una tendencia positiva durante el 2025, reafirmando su trayectoria de recuperación. Sin embargo, hacia el final del año fue perdiendo fuerza.
Este índice busca medir la evolución de la actividad de infraestructura ponderando indicadores como los permisos de edificación no habitacional, el consumo aparente de cemento, la importación de maquinaria y equipo relacionado a la construcción, los montos aprobados por el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), el empleo asalariado de la construcción y la ingeniería de consulta.
El informe del gremio de la construcción informó que el Imacinf en el último mes de 2025 tuvo un crecimiento de 7% versus el mismo mes del 2024. Así, suma un total de 19 meses consecutivos de variaciones anuales positivas. Esta tendencia, que viene desde el 2024 resulta especialmente positiva al considerar que en previo a esta racha el índice acumulaba 15 meses de variaciones anuales negativas.
Pese a ello, al mirar la perspectiva del trimestral se observa que la tendencia al laza se fue aplanando. Se observa que el crecimiento versus el 2024 fue de apenas un 2,2%, mientras que en dicho periodo el incremento anual fue de 23,8%. Sin embargo, eso estuvo influenciado por una baja base de comparación.
“Esta variación positiva interanual confirma una recuperación sostenida del sector, lo que da cuenta de un mercado que, si bien enfrenta ajustes y consolidaciones temporales, mantiene una trayectoria de crecimiento, alineada con las demandas estratégicas del país y la reactivación de la inversión privada. No obstante, esta recuperación del sector parece haber perdido algo de fuerza hacia el final del año“, dice el informe.
En particular destaca “la consolidación de las actividades de ingeniería en minería y energía, principalmente por parte de mandantes privados”, explica el informe.
En esta línea, el documento apunta al Catastro de Cronogramas de Inversión de la Corporación de Bienes de Capital (CBC), que hacia el final del año evidencia una recuperación de la inversión durante el año, con “significativos ajustes al alza para 2026, impulsados principalmente por los sectores minero y energético que, se espera, se vaya propagando y encadenando hacia los demás sectores productivos”.
A su vez, los montos de inversión aprobados en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) fueron históricamente altos durante el año pasado. Al cierre del año, estos se incrementaron un 97,1% anualmente.
Preocupaciones y el panorama 2026
A pesar de los buenos indicadores mencionados anteriormente, hay otros componentes que han generado preocupaciones. Por ejemplo, las condiciones del mercado laboral que “siguen siendo frágiles”, dicen desde la CChC. En diciembre el empleo asalariado de la construcción aumentó apenas un 0,8%. A su vez, el consumo aparente de cemento apenas aumentó un 0,7%.
El informe también apunta a una disminución del ritmo de aumento de la maquinaria y equipo relacionado con la construcción, que en diciembre subió un 18% anualmente, mientras que antes venía de crecimientos de entre 30% y 40%.
Por otro lado, se evidenció una fuerte contracción anual de los permisos de edificación no habitacional, que cayó un 27,6% en el periodo, mientras que en diciembre del 2024 aumentaba un 49%.
“Sumado a lo anterior, a nivel internacional, se mantienen los temores en torno a conflictos armados en Medio Oriente y a los cambios en la política arancelaria de Estados Unidos. En ese sentido, se hace necesario el constante monitoreo de sus efectos en la economía local en términos de incertidumbre, disrupciones en cadenas logísticas, encarecimientos de materiales, impactos en nuestras exportaciones y ralentización del proceso de normalización de tasas”, sostiene el reporte.
Desde la CChC advirtieron sobre la reducción de 17,2% del presupuesto del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para iniciativas de inversión.
“Este resultado obedece, en parte, a problemas estructurales en la gestión fiscal –relacionados con la estimación de ingresos y la planificación del gasto público– que han ido erosionando la institucionalidad. A ello se suma la presión de gastos corrientes y de programas deficientemente diseñados, que han reducido significativamente la capacidad del Estado para desarrollar infraestructura, junto con otros factores como el modelo contractual vigente, la conflictividad en la ejecución de obras y los costos regulatorios asociados a hallazgos arqueológicos”, explica el escrito.
El gremio de la construcción enfatiza en que cerca de 95% de la inversión comprometida para el 2026 por el MOP será destinado al financiamiento de obras de arrastre. Esto significa que la incorporación y desarrollo de nuevas iniciativas durante el año será limitada.
“Este escenario se ve tensionado adicionalmente por la reciente señal de estrechez fiscal, que ha instalado la necesidad de recortes del orden de US$3.000 millones a nivel del gasto público, lo que abre el riesgo de nuevos ajustes durante 2026, con potenciales efectos adicionales sobre la inversión pública”, añade la CChC.
De esta forma, el gremio concluye que un “mejor pronóstico para el mediano plazo dependerá de cómo avance la situación internacional y sus efectos económicos globales, así como de otros aspectos propios de nuestro contexto nacional, tales como los problemas estructurales que tiene la inversión actualmente, la estabilización de tasas, y el avance de las reformas a los permisos sectoriales y de medioambiente”.
Fuente: Pulso, Martes 20 de Febrero de 2026





