Jueves, Marzo 26, 2026

Congreso Acades 2026: Si la voluntad política es el motor, la sostenibilidad es el combustible por Carlos Rubilar C.

EL LIBERO – El reciente Congreso Acades 2026 demostró que la seguridad hídrica nacional debe dejar de buscarse exclusivamente en la cordillera para comenzar a encontrarse en el mar. En un país que atraviesa una crisis hídrica estructural, la desalación y el reúso de agua han dejado de ser «alternativas de emergencia» para transformarse en llaves maestras del desarrollo nacional, desconectando la dependencia exclusiva de la variabilidad de las precipitaciones. Para abrir las puertas a un crecimiento equitativo, el evento dejó una premisa clara: en la carrera por la seguridad hídrica, si la voluntad política del sector público y privado es el motor, la sostenibilidad es el combustible.

Uno de los puntos más reveladores expuestos en el congreso fue la comparativa de costos de producción a nivel global. Mientras que en los Emiratos Árabes Unidos el costo de agua desalada ronda los 0,37 USD/m³, en Chile la cifra base es de 0,84 USD/m³ y puede dispararse hasta 1,18 USD/m³. Esta brecha del 200%, utilizando la misma tecnología de ósmosis inversa de clase mundial, no responde a un factor técnico. El sobrecosto chileno se llama riesgo.

La llamada “prima de riesgo” añade 0,25 USD por metro cúbico producido, es decir, pagamos un 21% del costo debido a la incertidumbre jurídica, la lentitud en concesiones marítimas y una permisología que involucra a más de 40 organismos públicos. Es aquí donde la voluntad política se vuelve un factor económico. El motor del desarrollo hídrico está «ahogado» por la burocracia. Para viabilizar la desalación para el consumo humano y la agricultura, el Estado debe implementar una Gobernanza 4.0 que asuma el riesgo de los permisos, otorgue certeza jurídica y fomente modelos de «Agua como Servicio» (WaaS). Si el motor político no agiliza las decisiones, el sistema seguirá encareciendo este recurso vital; un desafío donde el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, mostró autoridad durante el encuentro.

Un motor potente no sirve de nada sin el combustible adecuado. En Acades 2026 quedó claro que la sostenibilidad es el único recurso capaz de dar autonomía y legitimidad de largo plazo a la industria. Debemos transitar desde la lógica de «extraer y descargar» hacia una verdadera Minería del Agua. Para que este combustible alcance su máximo octanaje, la industria y el Estado deben abordar los siguientes issues estratégicos:

  • Reúso estratégico de aguas: En Chile se trata el 99,9% de las aguas servidas urbanas, pero sólo se reutiliza directamente el 5%, de acuerdo con las desalinizadoras. Se requiere habilitar conexiones hacia sectores productivos para dejar de verter al mar más de 1.250 millones de metros cúbicos anuales.
  • Valorización de la salmuera: Mediante tecnologías de Alta Recuperación (UHPRO) y Descarga Cero (ZLD), la salmuera pasa de ser un residuo a un concentrado de alto valor, permitiendo extraer magnesio, calcio, potasio y litio, neutralizando la huella ambiental.
  • Resiliencia climática e I+D: La desalación ofrece independencia de la variabilidad hidrológica frente al agotamiento de embalses, pero requiere inversión tecnológica constante para proteger las instalaciones frente a marejadas y cambios de temperatura oceánica.
  • Exportación de conocimiento: Se necesita formar operarios calificados para que Chile transite de importador de tecnología a exportador de conocimiento en desalinización para climas áridos.
  • Infraestructura multipropósito y licencia social: Consolidar infraestructuras compartidas que reduzcan el impacto costero y generen valor compartido local, beneficiando a los Sistemas Sanitarios Rurales y generando empleo para evitar la fricción social.
  • Sinergia energética: Integrar la desalación con energías renovables (ERNC) para que las plantas operen como estabilizadores de la red, garantizando un proceso con huella de carbono neutra que impulse el desarrollo del hidrógeno verde.

El Congreso Acades 2026 ha dejado una hoja de ruta. La tecnología está madura, los inversores interesados y la necesidad social es apremiante. Necesitamos que el Estado simplifique procesos y fije una política pública clara, mientras el sector privado se compromete con la sostenibilidad. ¡El tiempo de los diagnósticos terminó, hay que actuar ahora!

Ver artículo

Fuente: El Libero Miércoles 25 de Marzo de 2026

EL LIBERO – El reciente Congreso Acades 2026 demostró que la seguridad hídrica nacional debe dejar de buscarse exclusivamente en la cordillera para comenzar a encontrarse en el mar. En un país que atraviesa una crisis hídrica estructural, la desalación y el reúso de agua han dejado de ser «alternativas de emergencia» para transformarse en llaves maestras del desarrollo nacional, desconectando la dependencia exclusiva de la variabilidad de las precipitaciones. Para abrir las puertas a un crecimiento equitativo, el evento dejó una premisa clara: en la carrera por la seguridad hídrica, si la voluntad política del sector público y privado es el motor, la sostenibilidad es el combustible.

Uno de los puntos más reveladores expuestos en el congreso fue la comparativa de costos de producción a nivel global. Mientras que en los Emiratos Árabes Unidos el costo de agua desalada ronda los 0,37 USD/m³, en Chile la cifra base es de 0,84 USD/m³ y puede dispararse hasta 1,18 USD/m³. Esta brecha del 200%, utilizando la misma tecnología de ósmosis inversa de clase mundial, no responde a un factor técnico. El sobrecosto chileno se llama riesgo.

La llamada “prima de riesgo” añade 0,25 USD por metro cúbico producido, es decir, pagamos un 21% del costo debido a la incertidumbre jurídica, la lentitud en concesiones marítimas y una permisología que involucra a más de 40 organismos públicos. Es aquí donde la voluntad política se vuelve un factor económico. El motor del desarrollo hídrico está «ahogado» por la burocracia. Para viabilizar la desalación para el consumo humano y la agricultura, el Estado debe implementar una Gobernanza 4.0 que asuma el riesgo de los permisos, otorgue certeza jurídica y fomente modelos de «Agua como Servicio» (WaaS). Si el motor político no agiliza las decisiones, el sistema seguirá encareciendo este recurso vital; un desafío donde el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, mostró autoridad durante el encuentro.

Un motor potente no sirve de nada sin el combustible adecuado. En Acades 2026 quedó claro que la sostenibilidad es el único recurso capaz de dar autonomía y legitimidad de largo plazo a la industria. Debemos transitar desde la lógica de «extraer y descargar» hacia una verdadera Minería del Agua. Para que este combustible alcance su máximo octanaje, la industria y el Estado deben abordar los siguientes issues estratégicos:

  • Reúso estratégico de aguas: En Chile se trata el 99,9% de las aguas servidas urbanas, pero sólo se reutiliza directamente el 5%, de acuerdo con las desalinizadoras. Se requiere habilitar conexiones hacia sectores productivos para dejar de verter al mar más de 1.250 millones de metros cúbicos anuales.
  • Valorización de la salmuera: Mediante tecnologías de Alta Recuperación (UHPRO) y Descarga Cero (ZLD), la salmuera pasa de ser un residuo a un concentrado de alto valor, permitiendo extraer magnesio, calcio, potasio y litio, neutralizando la huella ambiental.
  • Resiliencia climática e I+D: La desalación ofrece independencia de la variabilidad hidrológica frente al agotamiento de embalses, pero requiere inversión tecnológica constante para proteger las instalaciones frente a marejadas y cambios de temperatura oceánica.
  • Exportación de conocimiento: Se necesita formar operarios calificados para que Chile transite de importador de tecnología a exportador de conocimiento en desalinización para climas áridos.
  • Infraestructura multipropósito y licencia social: Consolidar infraestructuras compartidas que reduzcan el impacto costero y generen valor compartido local, beneficiando a los Sistemas Sanitarios Rurales y generando empleo para evitar la fricción social.
  • Sinergia energética: Integrar la desalación con energías renovables (ERNC) para que las plantas operen como estabilizadores de la red, garantizando un proceso con huella de carbono neutra que impulse el desarrollo del hidrógeno verde.

El Congreso Acades 2026 ha dejado una hoja de ruta. La tecnología está madura, los inversores interesados y la necesidad social es apremiante. Necesitamos que el Estado simplifique procesos y fije una política pública clara, mientras el sector privado se compromete con la sostenibilidad. ¡El tiempo de los diagnósticos terminó, hay que actuar ahora!

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Fuente: El Libero Miércoles 25 de Marzo de 2026

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